Paraíso mediterráneo

Assassin's Creed Odyssey, impresiones finales. Huérfanos de Esparta

Borja Ruete https://twitter.com/borjaruete

Probamos la nueva producción de Ubisoft Québec en París, que promete ser uno de los juegos más completos de la saga.

Bayek de Siwa y Aya de Alejandría fundaron la Orden de los Ocultos en el Egipto de la reina Cleopatra, tras años de infortunio y de tragedia personal. La vida les sonreía, el matrimonio funcionaba y los dos disfrutaban del pequeño Khemu...hasta que el destino cambió su curso: el asesinato de su hijo hizo brotar la venganza; la traición de una monarca, la chispa de un nuevo comienzo, el del credo. Aunque todavía pasarían cientos de años hasta que los nizaríes y el Viejo de la Montaña, ideólogo real de la secta, blandieran sus hojas ocultas bajo el nombre de los hashashin, la semilla ya estaba plantada. La pregunta es: ¿y si su historia se hubiera empezado a escribir antes incluso del nacimiento de sus fundadores?

La epopeya de Assassin's Creed Odyssey nos transporta a un pasado más remoto, a un período anterior a la gloria de la República romana, cuando los faraones todavía regían el porvenir de Egipto y Alejandro Magno ni siquiera había salido del vientre de su madre, Olimpia de Empiro. El propio título del juego, con esa referencia a La Odisea de Homero, evoca el espíritu de Ulises, que después de luchar en la Guerra de Troya, inicia una travesía hacia el hogar que se demora durante años. Su viaje, plagado de aventuras y de mitología, recoge la exuberancia y el exotismo de la cultura rica y milenaria que ha trascendido hasta el día de hoy. Ese concepto, el del viaje, se amolda al espíritu de la nueva producción de Ubisoft Québec, que no deja de ser el periplo de su protagonista, no solo en el sentido literal de la palabra, sino también en su aspecto más introspectivo.

El relato se sitúa cronológicamente en torno al año 431 a.c., en plena Guerra del Peloponeso. La Liga de Delos, asociación político-militar liderada por Atenas, se enfrentó en batalla a la Liga del Peloponeso, dirigida por Esparta. En ese contexto beligerante se desarrolla el argumento de Assassin's Creed Odyssey, que en esta entrega cuenta con dos personajes que podemos seleccionar: Kassandra y Alexios. A diferencia de Syndicate, en el que era posible intercambiar de protagonista durante la partida, en este capítulo elegiremos al principio a nuestro héroe. Aunque la guerrera es personaje canon en la novela, por el momento no se ha confirmado si se extenderá a los videojuegos. Lo que parece claro es que ambos comparten características y diálogos, aunque es el jugador el que moldeará su personalidad a través de las decisiones.

Asssassin's Creed Odyssey, una mejora de la fórmula de Origins

Salta a la vista que el nuevo capítulo de la saga bebe directamente de su predecesor. La fórmula resultará familiar a todo aquel que disfrutase de Assassin's Creed Origins el curso pasado. Sin embargo, este hecho no debe llevar a equívocos, pues al contrario de lo que algunas voces han clamado en la red, no se trata de un producto que pueda pasar por un simple DLC o expansión. Es un juego enorme, cargado de contenido y con un guion trabajado. Además, la fórmula se ha visto reforzada con novedades que lo acercan más al género del Action-RPG, con ajustes y adiciones por igual.

Pese a que solo hemos jugado las primeras siete horas (tiempo estimado), da la impresión de que la trama argumental y los protagonistas están mejor construidos. Al contrario de Origins, que hacía gala de un arranque algo confuso, la odisea de Kassandra y Alexios se abre con imágenes muy potentes: Leónidas y sus tropas espartanas machacan el escudo con sus armas y emiten su grito característico, impávidos. Al frente, en el campo de batalla, se yerguen Jerjes y su monstruoso ejército. El choque entre griegos y persas se produce y la sangre barbota en cascada; las espadas repiquetean, se hunden en la carne con una violencia desgarradora.

Pero ¿qué conexión tienen estos hechos con nuestros protagonistas?, se preguntará el lector. El vínculo es Leónidas, padre de Myrrine, la mujer que se casa con Nikolaos y da a luz a los hermanos Kassandra y Alexios. Por circunstancias que no desvelaremos, uno de los dos, el que seleccionemos al principio, terminará exiliado en las tierras de Cefalonia. Markos, un canalla con buen corazón, se apiadará y ofrecerá pan y refugio, aunque luego se meta en toda clase de líos. Como en nuestra partida manejamos a Kassandra, a partir de ahora la nombraremos en el resto del texto.

La muchacha, ahora reconvertida en mercenaria, ha renegado de su pasado como espartana, pero se siente prisionera en la isla y desea salir al exterior y ver mundo, abandonar Cefalonia para siempre. Los conflictos con una oscura banda de malhechores pronto le permitirán dar el paso y surcar los azules mares de la mediterránea Grecia en busca de nuevas aventuras y peligros. Si en algo no falla Ubisoft es en la recreación de las épocas históricas. El mundo antiguo cobra vida gracias a sus escenarios de ensueño, trufados con la belleza de las construcciones y el exotismo de su mitología. Imperan los colores vivos, el blanco de las columnas que sostienen los templos, las estatuas de dioses, los mercados callejeros...

En los Assassin's Creed anteriores (en Origins no era tan acusado), estábamos acostumbrados a aceptar una misión secundaria y a dirigirnos automáticamente al marcador del mapa, que indicaba el punto exacto donde la tarea había de realizarse. En Odyssey, han optado por implementar el nuevo Modo Exploración, una modalidad opcional que borra esos indicadores y brinda al jugador la posibilidad de explorar y descubrir las localizaciones de forma mucho más orgánica. Así las cosas, se nos proporcionan algunas pistas como la siguiente: “El punto de destino está al sur de la isla de Delos y al lado de tal o cual templo ”. Entonces, el jugador debe consultar el mapa, indagar y descubrir a dónde ir. En verdad, no es demasiado complicado adivinarlo, pero no deja de ser un modo más enriquecedor de moverse por el mundo. Por lo demás, el desplazamiento continúa en la misma línea que en la entrega del año pasado: travesías a pie o a lomos de un animal. Las atalayas se mantienen como punto de viaje rápido, así como para señalar la presencia de misiones secundarias. Además, regresan las barcas y las batallas navales.

En la trilogía ambientada en las Américas se introdujeron las luchas de barcos; en Unity se dejaron de lado, pero Origins las recuperó de nuevo en una pequeña sección de juego. En cambio, Odyssey vuelve a dar a las batallas navales un papel preponderante. Cualquiera que esté familiarizado con las mecánicas de los títulos anteriores se sentirá familiarizado con las opciones disponibles: lanzar flechas, cubrirse, arrollar otros barcos, abordar navíos destruidos, recuperar el loot del mar, etc. Como novedad, se incluye un sistema de lugartenientes que consiste en reclutar a tripulantes destacados para obtener mejoras especiales. El método de reclutamiento es un tanto violento, pues una vez elegido el blanco lo primero que tendremos que hacer es dejarlo inconsciente y persuadirlo para que se una a nuestra causa. Después de convencerlo, podremos equipar al personaje en una de las cuatro ranuras disponibles y aprovechar sus habilidades.

Sistema de decisiones y combate, un paso más hacia el género RPG

Assassin's Creed Origins marcó una hoja de ruta muy clara: ofrecer una experiencia cercana al género Action-RPG. La nueva obra de Ubisoft, lejos de desligarse de ese objetivo, se aproxima aún más. Si hay un elemento inherente a muchos juegos de rol es la libertad de elección, es decir, que la historia y los personajes fluyan a través de diversos caminos en función de las decisiones tomadas. Para Odyssey, el estudio de Québec ha querido que los jugadores moldeen a sus protagonistas. De este modo, las conversaciones se pueden llevar por distintos derroteros. Ante una misma situación, uno tiene la oportunidad de optar por diferentes respuestas. En unos casos tal vez elijamos la opción sosegada, mientras que en otros la amenaza surtirá mejores efectos. En cualquier caso, y este es un defecto que arrastran algunos títulos roleros, a veces resulta complicado entender del todo cuál es el tono de la respuesta, por lo que los resultados quizá no sean los deseados. Según comentó Marc-Alexis Côté, senior producer de Assassin's Creed Odyssey, “no hay buenas o malas decisiones”. La intención es que el jugador se sienta partícipe y que moldee al protagonista a su medida.

Cuando BioWare anunció que Anthem no tendría romances, uno de sus sellos de identidad desde Baldur's Gate, muchos seguidores del estudio se mostraron molestos, aunque las puertas no estén totalmente cerradas. En cambio, Ubisoft ha incorporado los romances como herramienta para seguir construyendo un Assassin's Creed rolero. Durante la partida que jugamos, la poderosa Kassandra se topa con Odisea, una mujer que asegura ser descendiente del mismísimo Odiseo (Ulises en la versión latina). Al momento, nos damos cuenta de que una de las opciones de diálogo viene acompañada por un icono inconfundible: el corazón. Tras un primer intento de cortejo, la joven hace ademán de estar interesada, pero antepone la misión que quiere que cumplamos. A pesar de que en nuestro caso la relación no fructificara, otros compañeros tuvieron mejor suerte y su versión de Kassandra disfrutó de unos instantes de tórrido romance.

¿Las elecciones influyen de verdad en la historia del juego? Es complicado determinarlo tras unas pocas horas de juego, puesto que es imposible comprobar si algo que elegimos al principio tiene incidencia a posteriori. Comentándolo con compañeros, sí que experimentamos diálogos distintos en un caso concreto. Después de completar una de las misiones secundarias, de la que no daremos detalles para evitar destripes innecesarios, cada uno la resolvió a su manera, mientras que otros no la completaron. La escena de la despedida, la del adiós de Kassandra de Cefalonia, es sensiblemente diferente en función de cómo abordáramos esa misión en concreto.

Por muy maravilloso que sea el paraíso mediterráneo, la antigua Grecia, la de las polis, esconde peligros en cada vericueto de sus calles. El clima de guerra generalizado, rescoldo de una ira sin fin, campa a sus anchas en los hermosos parajes de tierna aceituna. Kassandra, de sangre espartana, ha heredado las habilidades de combate de sus ancestros, por lo que emplea armas con la facilidad de una auténtica guerrera. El sistema de lucha sigue las pautas de Origins, pero con algunos cambios. Para empezar, ya no portamos escudo, sino que nos defendemos usando parry con las armas. El método de esquivar ataques adquiere más profundidad, ya que contamos con varios niveles a la hora de eludir los golpes. Los controles, al estilo Dark Souls, para entendernos, no se han modificado en exceso. Tampoco la subida de nivel ni los árboles de habilidades, que nos permiten evolucionar al personaje con nuevos ataques y poderes. Cabe destacar, eso sí, una importante novedad, y es que ahora es posible asignar al personaje un total de ocho habilidades en los slots correspondientes. Tanto la patada espartana como los demás golpes especiales dependen de una barra de adrenalina que se va rellenando a medida que encadenamos ataques efectivos.

Kassandra es una huérfana de Esparta, pero ¿se pondrá de su parte cuando la guerra se cierna sobre ella? Las tierras helenas están divididas y gobernadas por las dos facciones en conflicto. Cada nación, liderada por uno de los jefes, puede ser conquistada. El primer paso es debilitar a las huestes enemigas, algo que logramos al asesinar a soldados, quemar suministros y robar los tesoros nacionales. Con esto conseguiremos, entre otras cosas, que el líder pierda efectivos de su guardia personal, de manera que será mucho más fácil acercarse a él y asestar el golpe de gracia. Lo interesante del asunto es que el personaje podrá elegir si se alinea con Esparta o con Atenas.

El concepto de los Phylakes de Origins está de vuelta. El enemigo ha puesto precio a la cabeza de Kassandra y docenas de mercenarios inmisericordes la persiguen. Lo curioso es que Ubisoft se ha inspirado en el sistema Némesis de Sombras de Mordor para dar forma a su propuesta jugable. Al derrotar a un mercenario obtendremos equipamiento y tendremos acceso a enemigos más fuertes. Además, en algunos casos, es posible reclutarlos para que se unan la tripulación de nuestro barco.

El sigilo arrastra los mismos problemas de otras entregas

Una cualidad intrínseca de los miembros de la Orden de los Asesinos es su capacidad de mimetizarse con el ambiente y de engañar a sus blancos, de escurrirse por el campamento enemigo sin ser visto para acabar con su víctima desde las sombras. La importancia del sigilo en la metahistoria de la franquicia es incuestionable, pero su traslación a la jugabilidad nunca ha sido del todo satisfactoria. Assassin's Creed Odyssey tampoco supone una evolución de la fórmula, sino más bien un estancamiento. No hemos apreciado cambios con respecto Origins, ni para bien ni para mal.

Como en la aventura de Bayek, Kassandra dispone de la inestimable ayuda de su águila. Antes de infiltrarse en una fortaleza enemiga, debemos confiar en ella para que detecte a los soldados enemigos y nos revele su ubicación. Más adelante, tenemos la posibilidad de ordenarle que les ataque o les despiste si así lo deseamos. Ya en la guarida del lobo, el juego nos brinda las opciones habituales. Escondidos en la seguridad de los matorrales, basta silbar para llamar la atención de un guerrero incauto y asestarle el golpe de gracia. Usando este modus operandi, acumulamos cadáveres en el mismo rincón sin que el resto del campamento se dé cuenta de la jugada.

Por desgracia, la inteligencia artificial de los enemigos no es especialmente brillante. Las mismas triquiñuelas que empleábamos en otros títulos de la franquicia funcionan aquí. Por ejemplo, una vez descubiertos, si ponemos pies en polvorosa y huimos del lugar los enemigos nos perseguirán, pero solo por las inmediaciones de la fortaleza. Luego, desde la lejanía, los observamos frenéticos, moviéndose de aquí para allá, aunque parecen haber olvidado que salimos de sus dominios y que seguimos muy cerca.

A pesar de que no sea un juego sin problemas, Assassin's Creed Odyssey refuerza la propuesta jugable de Origins y ofrece decenas de horas de contenido en forma de misiones secundarias y coleccionables, todo aderezado por una historia principal que por lo que hemos jugado goza de mayor empaque que la de su predecesor. Queda poco para que el título llegue a Xbox One, PlayStation 4 y PC, así que estad atentos a nuestro análisis.

 

Assassin's Creed: Odyssey

Assassin's Creed: Odyssey, desarrollado y editado por Ubisoft para PC, PlayStation 4 y Xbox One, es una nueva entrega de la popular saga de aventura y acción Assassin's Creed en la que esta vez viajamos hasta la Antigua Grecia.

Assassin's Creed: Odyssey