Shape of the World
Shape of the World
Carátula de Shape of the World

Shape of the World, análisis

Laura Luna https://twitter.com/lauralunalu

Shape of the World, de Hollow Tree Games, es un walking simulator que invita al jugador a vivir una una experiencia relajada, a dejarse llevar por un mundo de fantasía que nace, crece y se desarrolla a su alrededor. Disponible para Windows, Mac, PS4, Xbox One y Nintendo Switch.

Shape of the World es un walking simulator que nos ofrece una partida contemplativa, rodeados de la belleza y la paz de una naturaleza que se va construyendo a nuestro paso. Inspirado en precursores del género como Flower, que también reinvindica la naturaleza, no contiene más pretensiones que el placer estético. No hay enemigos, ni amenazas, ni un tiempo récord. Nosotros somos el motor de creación, alrededor del cual un mundo psicodélico florece y se transforma a nuestro paso, mientras nos evadimos en su belleza, en la que permaneceremos el tiempo que deseemos. 

Shape of the World es la respuesta a una sociedad industrializada, a las ciudades superpobladas y al ritmo frenético de nuestras vidas, de las cuales destinamos un alto porcentaje a trabajar. Incluso el ocio, destinado al disfrute sin obligaciones, está lleno de propuestas donde la acción a contrarreloj y la adrenalina siguen formando parte del menú. Con este walking simulator, recordamos la importancia de aportar un momento lúdico a nuestro día a día, al mismo tiempo que nos entregamos a una experiencia relajada, en la que no tengamos que pensar en tareas que realizar.

Hollow Tree es el estudio creador de Shape of the World, un título financiado a través de una campaña de Kickstarter que recaudó 79.367 dólares, por encima de una meta estipulada en 75.000. El estudio se compone de tres pilares principales: Stu Maxwell, artista de efectos especiales y amante del fotorrealismo que trabaja actualmente en Black Tusk; Athomas Goldberg, desarrollador veterano y presidente de Lifelike & Believable Animation Design; y Brent Silk, diseñador de sonido. Hollow Tree se han inspirado en precursores del género como Flower, Journey o Proteus, y su intención era crear un título en el que no tuvieran lugar conceptos como la recompensa por matar enemigos o los puntos de salud.  

Refugio contra el estrés diario

Shape of the World se presenta como un walking simulator en el que refugiarnos del estrés cotidiano. En primera persona, nos encontramos en un mundo extraño y psicodélico, inspirado en los ecosistemas de nuestro planeta, con un añadido de fantasía. A medida que caminemos, rocas, plantas y árboles crecen a nuestro alrededor. La creación, vibrante y evolutiva, será la propia esencia del juego.

Recorreremos escenarios que nacen y mutan a nuestro alrededor mientras participamos en esta oda a la naturaleza, la cual fluye con libertad y sin presiones. Cada capítulo es un ecosistema y la transición entre los mismos se da con suavidad, de tal modo que percibimos que estamos en una misma fase prolongada hasta el final del juego.

La interacción con el entorno será mínima y con una jugabilidad extremadamente sencilla, aunque tendremos la sensación de que nuestra propia presencia será el catalizador para que la naturaleza siga su curso. Podremos derribar árboles con un toque, que se desharán en un destello, y obtener semillas que podemos lanzar hacia donde queramos para que germinen al instante. También hallaremos menhires que, al golpearlos, crecerán y revelarán una escalinata que nos conducirá hacia otro rincón del paraje. Las rocas redondeadas harán las veces de resorte. Las estalactitas, a nuestro tacto, se convertirán en fuentes que inundarán nuestro alrededor para darnos acceso al plano subacuático. Y, por último, los monolitos iridiscentes y marcados con un agujero, mostrarán un indicador que, al pulsar sobre él, ejercerán una atracción sobre nosotros, de tal modo que flotaremos hasta ellos.

Y es que en Shape of the World no sólo caminaremos. Bucearemos bajo profundos océanos y flotaremos por su cielo, todo a un ritmo pausado, que nos permita disfrutar de la belleza sin prisas. La única compañía que tendremos será la de criaturas fabulosas inspiradas en animales reales, como crustáceos, pulpos o delfines, huidizos ante nuestra presencia. Es posible que nos desorientemos, pero el perderse forma parte de la misma experiencia de juego, ya que aprovecharemos dicha deriva para deleitarnos con la belleza que nos rodea, sin pensar en que estamos perdiendo la partida o que no cumplimos con el objetivo.

Las metas de cada escenario quedarán marcadas por portales triangulares que nos transportarán a otro nivel al cruzarlos. Podemos permanecer en cada fase el tiempo que deseemos, sin tener pendiente más misión que el placer de contemplar la creación que se desenvuelve a nuestro alrededor y en la que nuestra interacción será muy limitada, más allá de contemplar la flora y fauna desplegarse a nuestro paso.

Únicamente tendremos un coleccionable a lo largo de la partida: las semillas, que figurarán en el menú de pausa como un álbum por completar. Durante nuestra excursión, podremos descubrirlas, recolectarlas y sembrarlas por doquier, teniendo en cuenta que sólo podemos llevar en nuestro inventario una a la vez. Por supuesto, no serán necesarias para finalizar el juego, pero sí añadirán cierto aliciente a la exploración a aquellos jugadores más completistas. 

La duración total de juego se estima entre una hora y tres, según rato que deseemos emplear en cada capítulo, si bien se recomienda saborear este título de una vez y sin precipitación. Shape of the World es ideal para tomarse un respiro después de una jornada dura, ya sea por temas laborales o personales. Su brevedad también tiene sentido: el tiempo de ocio suele ser escaso en una vida en la que cada hora debe productiva, así que este walking simulator nos ocupará poco tiempo, del que podemos exprimir muchas sensaciones de paz y de placer sensorial. No obstante, algunos jugadores pueden quedarse con ganas de más al finalizar su viaje.

Minimalismo psicodélico

Con un mundo que nace y se desarrolla a nuestro paso, que pasa de ser simple a una explosión de naturaleza en la que buceamos por encima de las montañas o en las profundidades, la generación procedural de escenarios se convierte en la decisión técnica más acertada y que permite la inmersión del jugador. 

Shape of the World luce una estética psicodélica, en la que la creación cambiante busca llenarnos de quietud, con las referencias justas a la naturaleza real para confeccionar un espacio que resulte pertenecer a otro mundo, en el que sólo existimos nosotros y las criaturas extrañas de ojos redondeados que nos inspirarán ternura y las que percibiremos como compañeras y no enemigas. Para aportar un aura onírica y etérea, tanto el diseño de los ecosistemas como la paleta de colores, que mutará según el escenario, sigue un estilo minimalista. A esta atmósfera, la sosegada música electro-ambient, compuesta por Brent Silk, nos sumergirá en la placidez requerida en la partida y variará al ritmo de la sucesión de ecosistemas. 

Este juego ha sido analizado en su versión para PS4.