Call of Duty y los zombies: Orígenes y evolución

Redacción

En el evento de presentación de Black Ops IIII el pasado día 17 de mayo en el Jet Center de Los Ángeles, pudimos comprobar de primera mano que los zombies y la fórmula de este modo de juego siguen en forma. No se cumplieron todas nuestras predicciones, aunque acertamos en algunas de ellas. En pleno 2018, la vorágine de los no-muertos en la saga Call of Duty parece no morir. Chistes malos aparte, lo que comenzó como algo exclusivo e incluso seña de identidad de los títulos de esta saga desarrollados por Treyarch desde Call of Duty: World at War, poco a poco fue adaptándose a otras entregas desarrolladas por las otras dos compañías que se rotan a la hora de lanzar sus propias obras: Infinity Ward y Slegdehammer Games. Estas dos desarrolladoras han hecho sus pinitos en este terreno, siguiendo la estela de Treyarch; Infinity Ward incluyó en dos de sus videojuegos —Call of Duty: Ghosts y Call of Duty: Infinite Warfare— modos horda —aunque en el primer caso nos enfrentáramos a aliens en lugar de a zombies—, y Sledgehammer Games también hizo lo propio en sus dos títulos de la saga Call of Duty: Advanced Warfare y WWII. No obstante, en este reportaje nos centraremos en los zombies nazis de Treyarch, repasando tanto sus orígenes como su evolución.

Teniendo en cuenta la naturaleza de este reportaje, la carga de spoilers y destripes varios es bastante fuerte.

Modern Warfare: El germen que lo originó todo

Resulta impensable concebir el modo extra de zombies en Call of Duty sin mencionar al título que puso a la saga donde hoy está. Tal fue su nivel de calidad y popularidad, que recibió una remasterización prácticamente una década después para las plataformas de juego actuales. Nos referimos, efectivamente, a Call of Duty 4: Modern Warfare. O Modern Warfare a secas.

¿Por qué lo metemos en el saco e iniciamos este reportaje hablando de él cuando fue desarrollado por Infinity Ward y no por Treyarch? Muy sencillo: allanó el camino para incluir contenido extra en entregas posteriores, independientemente de quién las desarrollase. Hasta entonces, los Call of Duty habían sido muy modestos con respecto a su oferta de modos de juego. La campaña de rigor, su multijugador, y adiós muy buenas. Modern Warfare, sin reinventar la rueda, dio un tímido paso hacia adelante incluyendo un nivel de bonus brutal que no tenía nada que ver con el resto de la historia: Club del Ligue Aéreo. En él, teníamos que limpiar un avión repleto de terroristas, rescatar a un rehén, y saltar en paracaídas antes de que estallara una bomba. En dificultad Veterano sigue siendo uno de los retos más duros de toda la saga. Como decimos, esto fue el principio de algo grande, aunque en su momento la gente de Infinity Ward no se diese cuenta de ello.

World at War: El génesis del modo zombi

Año 2008. Tras la buena recepción de Modern Warfare el año anterior, a muchos les escamó la mera idea de que la siguiente entrega, Call of Duty: World at War, volviese de nuevo a la Segunda Guerra Mundial. Fue un paso hacia atrás en sentido literal y figurado. No obstante, su calidad habló por sí sola, como podéis ver, por ejemplo, en nuestro análisis.

Se incluyó una sorpresa de última hora en la forma del modo Zombis Nazis con el mapa Nacht der Untoten —«La noche de los no-muertos» en alemán—, y que, curiosamente, estuvo a punto de ser cancelada en su momento. Este modo de juego con su único nivel jugable se desbloqueaba al completar la campaña de World at War. Era un extra en toda regla que gustó tanto que en una de las sucesivas actualizaciones del juego se eliminó el requisito de desbloqueo, siendo accesible directamente desde el menú principal.

El modelo de negocio de Activision para con los títulos de su buque insignia, Call of Duty, era el de lanzar el videojuego a precio completo, e ir dándole soporte continuado mediante paquetes de contenido descargable centrados en el multijugador. Aquí, de nuevo, es donde los zombies nazis seguía teniendo mucho que decir; con los sucesivos DLCs de World at War se incluyeron hasta tres mapas más del modo zombi: Verrückt —ambientado en un manicomio—, Shi no Numa —situado en una base de investigación en un pantano en Japón—, y Der Riese, una fábrica en el corazón de Alemania donde el Grupo 935 ha llevado a cabo experimentos de todo tipo.

Tengamos en cuenta el contexto; Gears of War 2 popularizó en 2008 el modo Horda, y en esencia, lo que hizo Treyarch fue un poco subirse a este carro. Con los sucesivos mapas, la fórmula jugable e incluso la trama del modo —porque sí, la tiene, y es especialmente densa— se fueron refinando. Las bases son muy sencillas. Nos encontramos ante un modo infinito que solo se acaba cuando morimos, en el que los enemigos son más fuertes cada ronda. Matándolos obtenemos dinero con el que podemos comprar armas y ventajas de todo tipo que harán que podamos sobrevivir un poco más. También hay power-ups desperdigados por ahí que nos facilitan bastante la vida.

La trama comienza más bien en Shi no Numa, ya que es el primer nivel de en el que los personajes tienen nombre, voz, y personalidades propias. Los cuatro héroes pasadísimos de rosca que manejamos son:

  • Tank Dempsey, marine norteamericano ultracondecorado y ultraviolento.
  • Nikolai Belinski, soldado del Ejército Rojo adicto al vodka y del que se dice que hace temblar de miedo al mismísimo Stalin.
  • Takeo Masaki, soldado del Imperio Japonés con una devoción fanática hacia su Emperador.
  • Dr. Edward Richtofen, científico nazi, responsable de prácticamente todos los eventos del juego y, hasta cierto punto, protagonista de Zombis Nazis.

A este grupo se le llamaría a posteriori Ultimis, tal y como se puede comprobar en la cronología oficial del juego.

Estos cuatro personajes viajan desde Japón hasta Alemania para intentar detener el mal que supone el Elemento 115, un nuevo elemento de la tabla periódica hallado en meteoritos que ha facilitado la creación de tecnología retrofuturista en la Alemania nazi... y también responsable de la creación de los zombies del juego. La historia de este modo de juego es, hasta este punto, una mezcla de ciencia ficción con horror sobrenatural, pues una niña pequeña llamada Samantha Maxis es quien dirige desde el más allá a la horda zombi contra los héroes. ¿Su motivación? Venganza pura y dura, pues Richtofen utilizó como cobayas en sus experimentos a la niña, a su padre, el Doctor Maxis, y a su perrita Fluffy.

Pese a la aparente crudeza del modo de juego, hay mucho humor en él. Los personajes que controlamos están, hablando en plata, como una regadera, y esta ausencia total de cordura o sentido común se puede apreciar en las no pocas frases lapidarias —algunas de ellas incluso rompiendo la cuarta pared— que esputan sin ton ni son. Estos héroes, o antihéroes, deben poner fin a la pandemia zombi como buenamente puedan. Aunque Richtofen tenía otros planes, como pudimos comprobar en Black Ops.

Black Ops: Continuación del éxito zombi

Black Ops se ambientaba en la Guerra Fría, tal y como podéis ver en el análisis que le dedicamos. Dempsey, Nikolai, Takeo y Richtofen viajan por primera vez por el espacio y el tiempo hasta Kino der Toten —«El teatro de los muertos»—, el primer mapa del modo Zombi en Call of Duty: Black Ops. En él, deben enfrentarse a los horrores que ya conocen en un cine abandonado e infestado por zombies en la Alemania de la posguerra. Nuestros héroes volverían en Ascensión, ambientado en un cosmódromo de la URSS, Shangri-La, situado en una exótica jungla, y Moon, ambientado, cómo no, en la mismísima luna.

Pero antes de continuar con las hazañas de este peculiar cuarteto de personajes, vamos a hacer no uno, sino dos breves incisos para detallar un nuevo hito del modo Zombi en lo que a originalidad y locura —en el sentido jovial de la palabra— se refiere: os hablaremos de Five, nivel de zombies desbloqueable al completar la Campaña del juego, y de Call of the Dead.

En Five teníamos la ocasión de controlar, por primera vez en la saga, a cuatro personajes históricos y completamente reales: 

  • John F. Kennedy, 35º Presidente de los Estados Unidos de América (1961-1963).
  • Robert McNamara, Secretario de Defensa de los Estados Unidos de América (1961–1968).
  • Fidel Castro, Primer Ministro de Cuba (1959-1976), y Presidente de Cuba (1976–2008).
  • Richard Nixon, Candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América (1960), 37º Presidente de los Estados Unidos de América (1969–1974).

Este curioso cuarteto tenía que aguantar los sucesivos embates de la marea zombi en el Pentágono. El mapa toma su nombre de una mecánica exclusiva de ese nivel: pulsando distintos botones a lo largo y ancho del escenario subíamos el indicador de DeathCon —un juego de la palabras con DEFCON— para poder tener acceso a la máquina potenciadora de armas.

En Call of the Dead, por otro lado, también controlamos a personajes reales en forma de varios actores célebres por sus papeles en el género de terror:

  • Sarah Michelle Gellar, conocida por su papel en Buffy Cazavampiros.
  • Robert Englund, conocido por su papel de Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street.
  • Danny Trejo, conocido por su papel protagonista en Machete.
  • Michael Rooker, conocido por el papel de Merle Dixon en The Walking Dead.

No están solos, pues el director y prácticamente inventor del género zombi en el cine George A. Romero también aparece como sí mismo, siendo un enemigo recurrente en este nivel, ambientado en una antigua base de investigación en el círculo ártico, que han usado como localización para rodar una película de zombies... mientras que de forma simultánea ha habido un brote zombi real.

Y, ahora sí, volvamos al principio. Con todas las piezas del puzzle de Black Ops sobre la mesa, intentemos encajarlas de forma correcta. Continua aquí la trama de World at War, en la que los héroes parecen estar intentando detener los sucesivos brotes de zombies provocados por el Elemento 115 allá donde van, en distintas localizaciones y épocas. No obstante, en realidad el Doctor Richtofen está manipulando a los otros tres personajes con tal de obtener el poder absoluto.

Los distintos viajes que hacen tienen como fin recolectar una serie de artefactos que, aunque por sí solos son prácticamente inútiles, juntos otorgan a su portador un poder prácticamente ilimitado. El plan maestro de Richtofen se ejecuta a la perfección y consigue lo que quiere: en el año 2025 en la luna, consigue entrar al Éter, una especie de dimensión alternativa en la que intercambia su papel con Samantha, quedando ésta atrapada en el cuerpo físico del Doctor. Richtofen ahora ha trascendido a un plano superior de existencia, y controla a la horda de zombies, que es lo que siempre ha querido. Pero la cosa no acaba aquí. Maxis, cuya conciencia quedó vinculada a los sistemas informáticos de la Estación Griffin de la luna, ayuda a los supervivientes a dar al traste con los planes de Richtofen: les ordena que lancen tres misiles nucleares cargados de 115 contra la Tierra. Pero sus cálculos son incorrectos y, con las prisas, las bombas resultan ser demasiado potentes, convirtiendo el planeta Tierra en un infierno infestado por completo de zombies y con todo tipo de problemas tectónicos debido a la magnitud de las explosiones. No obstante, no es el final, ni mucho menos, como podremos ver en Black Ops II.

Black Ops II: Un reinicio necesario

Call of Duty: Black Ops II nos lleva a la guerra futurista del año 2025. Lo repasamos aquí. Call of Duty: Black Ops pareció sellar el destino del cuarteto protagónico del modo zombi, siendo además los que desatan de forma accidental el mismo mal que han tratado de combatir con tanto ímpetu. Black Ops II nos mete en el pellejo de otro cuarteto de supervivientes ante este holocausto zombi-nuclear a escala global en el año 2025. Los personajes son los siguientes:

  • Samuel J. Stuhlinger, ex-miembro de una secta de devoradores de carne de zombi llamada «La Carne», y teórico de las conspiraciones. Por haber probado la carne de zombi es capaz de escuchar la voz de Richtofen.
  • Marlton Johnson, veinteañero empollón que se las ha apañado para sobrevivir pese a todo el caos a su alrededor.
  • Abigail "Misty" Briarton, veinteañera criada en una granja, y la tipa dura del grupo.
  • Russman, ex-miembro de Flecha Rota, una organización secreta dedicada a evitar y contener brotes zombi, creada a raíz del brote que hubo en 1963 en el Pentágono.

Este grupo sería nombrado luego Victis, según la cronología oficial de la saga.

La historia de estos personajes a través de los tres niveles en los que podemos controlarlos —Green Run, ambientado en los EE.UU., Die Rise, ambientado en un par de rascacielos semiderruidos en China, y Buried, ambientado en un poblado del lejano oeste enterrado en Angola— se limita a seguir las órdenes de Richtofen o Maxis para construir una serie de torres que amplificarán el poder de uno u otro, haciendo que pueda ganar en el pulso sobrenatural que tienen. En el final canon es Maxis quien gana y, completamente borracho de poder, decide destruir el planeta por completo junto a los pocos supervivientes que quedan en él. Su hija Samantha, horrorizada, consigue contactar con el Maxis de una línea tempora alternativa, lo cual nos lleva a Origins.

En Origins controlamos a versiones alternativas y más jóvenes del cuarteto protagónico inicial —Dempsey, Nikolai, Takeo y Richtofen—, puesto que el mapa se ambienta en la Europa de la Primera Guerra Mundial. A este grupo se le conocería a posteriori, según la cronología oficial de la saga, como Primis. En una excavación del Grupo 935, se desata, sin querer, un antiguo mal. Lo habéis adivinado; es un nuevo brote zombi.

Tras completar no pocas tareas precisamente en el Sitio de la Excavación 64, Primis consigue liberar a Samantha del Éter. Una escena cinematográfica de bonus nos muestra que todo resulta ser un juego de niños literal. Dos niños pequeños, chico y chica, llamados Eddie y Sam, están jugando en una habitación con juguetes y muñecos con el aspecto de los personajes controlables del juego, así como de varios de los enemigos. Suenan alarmas de ataque aéreo, y los niños cierran la ventana y se van de la habitación. «Mi padre tiene un plan», afirma la pequeña Samantha.

Pero aquí no acaba el modo zombi de Black Ops II. Por otro lado, tuvimos Nuketown Zombies, mapa en el que controlábamos a un miembro de la CIA o del CDC —Centro de Control de Enfermedades— que se desarrollaba de forma paralela a Moon. Aunque el verdadero plato fuerte de Black Ops II, y podríamos decir incluso que de toda la saga se encuentra en Mob of the Dead.

31 de diciembre de 1933. Prisión de la Isla de Alcatraz. Cuatro mafiosos de la peor ralea con sentencias de cadena perpetua se alían para urdir un plan de fuga de la infame cárcel:

  • Albert "Comadreja" Arlington (Joe Pantoliano), timador profesional y encargado de controlar y manejar el dinero del sindicato de Sal.
  • Salvatore "Sal" DeLuca (Chazz Palminteri), jefe de su propio clan mafioso. Se dedica a negocios ilícitos tales como el contrabando, la extorsión, o la prostitución.
  • Michael "Finn" O'Leary (Michael Madsen), corredor de apuestas, y experto en fraudes.
  • Billy Handsome (Ray Liotta), matón a sueldo de Sal.

El plan consiste en crear un avión casero con materiales encontrados en la propia cárcel, y, con él, volar hasta desde la azotea hasta el puente Golden Gate, relativamente cerca de la prisión. No obstante, al matar a un guardia para iniciar el plan, éste es reanimado en un zombi y la cárcel cambia su aspecto a uno más infernal y truculento: hay zombies por todas partes, la penitenciaría está en ruinas, y el caos reina en el sitio.

El cuarteto consigue crear el avión pese al brote zombi y escapar hasta el Golden Gate. No obstante, en él encuentran no solo más zombies, sino también cuatro sillas eléctricas sobre las cuales, escrito en sangre, reza el siguiente mensaje: «nadie escapa con vida».

Una vez ahí, los cuatro deciden sentarse en las sillas eléctricas antes que ser devorados por los zombies. En lugar de morir, vuelven otra vez a la prisión. Allí, tienen la ocasión de volver a construir el avión para volver a «escapar» hacia el puente, y así ad infinitum. Con cada viaje sucesivo, los cuatro recuperan la memoria poco a poco. En realidad se encuentran en el Purgatorio, y todos están muertos. Lo que sucedió en realidad fue que, ante la frustración de no poder llevar a cabo el plan original de construir el avión, Sal, Finn y Billy decidieron matar a Albert. Unos días después, los tres serían ejecutados en la silla eléctrica.

Volviendo al Purgatorio, una vez todos recuperan la memoria, se produce un giro de los acontecimientos bastante interesante, ya que los jugadores pueden luchar entre sí dando lugar a dos posibles conclusiones para Mob of the Dead:

  • Si Albert consigue matar a los otros tres, el ciclo se rompe.
  • Si Sal, Finn y Billy consiguen matar a Albert, el ciclo continúa, y vuelven al principio sin ningún recuerdo de lo sucedido; el único que recuerda lo que ha pasado es Albert.

Quedáos con estas palabras clave de Mob of the Dead, pues nos serán útiles en Call of Duty: Black Ops III: «déjalo estar, y el principio se convertirá en el final».

Black Ops III: Conclusión de la épica saga

Call of Duty: Black Ops III sube el listón aún más con respecto a la anterior entrega numerada, y nos traslada al año 2065. Aquí podéis leer nuestro análisis. El mapa estándar del modo Zombi de Black Ops III empieza con un giro de tuerca curioso, ya que, otra vez más, nos presenta a un nuevo cuarteto protagónico. No solo eso, sino que además la ambientación cambia radicalmente, ya que el origen de los zombies, el 115 y todo el mal que acarrean se justifica con horrores cósmicos. Shadows of Evil. Año 1940, la ciudad ficticia de Morg City. Cuatro personas que han cometido horribles crímenes recientemente se encuentran de casualidad en un callejón mientras huyen de la plaga de zombies que asola la metrópolis:

  • Nero Blackstone (Jeff Goldblum), mago profesional que decide matar a su esposa para cobrar su seguro de vida, en vista de las numerosas deudas que le ha ocasionado.
  • Jessica Rose (Heather Graham), bailarina y actriz en ciernes que ha mantenido relaciones sexuales con un productor de Hollywood. Un paparazzo obtiene fotos del encuentro, y ella decide asesinarlo para que no dé al traste con su carrera.
  • Jack Vincent (Neal McDonough), oficial de policía corrupto. Ante la limpieza creciente que hay en su gremio a nivel interno, Vincent decide no dejar cabos sueltos y mata a todos sus contactos con el mundo criminal.
  • Floyd Campbell (Ron Perlman), boxeador profesional semiretirado que, en para obtener una oportunidad para enfrentarse al actual campeón, amaña una pelea contra el contendiente número uno; soborna al árbitro para que haga la vista gorda y además utiliza un puño americano escondido dentro de su guante. Esto hace que su oponente muera en el ring.

Un tal Shadowman se aparece ante los cuatro y les dice que sus pecados han invitado a un mal mayor a su dimensión, y planea destruirla. Solo siguiendo sus órdenes podrán evitar la aniquilación total. A medida que avanzan en las tareas, resulta evidente que Shadowman no solo no es de fiar, sino que ha estado guiando a este cuarteto hacia la extinción. Shadowman es el emisario de los Apothicons, los seres más malvados y viles de toda la existencia. Con el nuevo conocimiento arcano que han obtenido, los protagonistas de Shadows of Evil consiguen sellar a Shadowman en la Llave de Invocación, un antiguo artefacto requerido para realizar rituales de sacrificio. No obstante, justo cuando parece que han conseguido salvar la situación, aparece de la nada Richtofen Primis y les roba la Llave, aduciendo que «no hay tiempo para explicaciones, ya que tiene un universo que salvar», aparentemente condenando al cuarteto de Morg City a su muerte ante las infinitas oleadas de zombies.

Tal y como pudimos comprobar en The Giant, remake de Der Riese y mapa disponible para los que comprasen el Pase de Temporada de Black Ops III, el grupo Primis todavía tenía mucho que decir. En la escena introductoria de este nivel, Richtofen Primis ejecuta sin contemplaciones a su versión Ultimis, todo ello, y, en sus propias palabras, «para asegurar un mañana mejor».

La trama del modo Zombi de Call of Duty: Black Ops III se centra en el grupo Primis intentando liquidar a sus versiones Ultimis a lo largo de los niveles The Giant, Der Eisendrache —antigua fortaleza medieval—, Zetsubou no Shima —complejo científico en Japón—, Gorod Krovi —versión retrofuturista de Stalingrado con mechas y dragones— y todo concluiría en Revelations. Todo esto en pos de introducir sus almas en la Llave de Invocación, así como para atar cabos sueltos y resolver cualquier posible paradoja espacio-temporal.

En el comienzo, solo estaban el Éter y los Guardianes. Entre ellos había, a su vez, dos seres conocidos por muchos nombres que, eventualmente, serían conocidos como Shadowman y Dr. Monty. Una vez fueron muy buenos amigos, pero la corrupción de los Apothicons hizo que Shadowman se aliara con ellos. De este modo, Monty se convirtió en el Yin, y Shadowman en el Yang. Los Apothicons, conscientes de que la Tierra era territorio de paso hacia Agartha, enviaron meteoritos cargados de Divinium —al que los humanos llamarían Elemento 115—, con la esperanza de que el conocimiento y la tecnología que podrían adquirir de este nuevo recurso les hiciera destruirse a sí mismos, y la agonía y el dolor generados con todas las matanzas y genocidios abrirían una brecha que permitiría que los Apothicons escapasen del Éter Oscuro.

En Revelations, el Dr. Monty pretendía crear una realidad perfecta en la que versiones infantiles de los personajes clave de la saga pudieran ser felices eternamente. No obstante, el Dr. Maxis de esa dimensión, al carecer de alma, era extremadamente propenso a la sugestión por parte de Shadowman, aún encerrado en la Llave de Invocación. Así que Maxis liberó a este villano. En un último asalto a la desesperada, Shadowman, como emisario y heraldo de los Apothicons, decide atacar con todo lo que tiene esta realidad perfecta de Monty, que amenaza con destruir toda existencia conocida. El grupo Primis, cómo no, debe detener esto a toda costa.

Tras conseguirlo y desterrar por fin este mal ancestral, todo parece en orden... excepto por un único detalle. Tras haber sellado por completo las realidades comprometidas por el mal de los Apothicons, Shadowman, los zombies y el Divinium, Monty se da cuenta de que Primis debe desaparecer pero, sin embargo, siguen ante su presencia. Vivitos y coleando. Primis obtuvo viales de sangre de cada uno de los cuatro mafiosos de Mob of the Dead, de la Dimensión 63, todo ello como «seguro de vida». No obstante, Monty decide borrar a Primis de la existencia. «Podrías enviarnos a un sitio en el que no hayamos estado antes», le responde Richtofen. Y, en el último segundo, Monty cambia de idea y en lugar de hacer que se desvanezcan, los envía al pasado, donde ocupan el lugar de los cuatro antiguos héroes legendarios conocidos como Primis, que ganaron la primera batalla conocida y documentada contra los Apothicons. De este modo, se completa el ciclo, y el principio es, efectivamente, el final. Y los cuatro reos de Alcatraz juegan aquí un papel fundamental, aunque de forma indirecta.

 

Black Ops IIII: Olvida lo que sabes

De Call of Duty: Black Ops IIII solo podemos especular en base a lo que conocemos, puesto que es un título que aún no está en las estanterías de las tiendas. Y lo que sabemos por ahora es que hay un nuevo cuarteto protagónico. Scarlett, Diego, Bruno y Shaw son los nuevos cuatro personajes que podremos controlar en dos nuevos mapas: IX —pronunciado «Nueve»—, y Voyage of Despair. Sabemos que de algún modo los viajes en el tiempo siguen presentes, pues el primer nivel se ambienta en un coliseo de la antigua Roma y, el segundo, en el mismísimo Titanic. Lo poco que sabemos de los nuevos villanos de este modo es que son una especie de secta o culto cuyos miembros portan máscaras doradas y pueden provocar brotes zombi a voluntad usando artefactos mágicos.

Aunque lo más interesante de todo es el aparente regreso de Primis tras estos tres años que han transcurrido desde Black Ops III, y la mera aparición en el teaser tráiler puede sugerir que de algún modo se ha reconectado la historia y que de algún modo los últimos acontecimientos de Call of Duty: Black Ops III quedarían reescritos. El tercer mapa anunciado del modo zombi en Black Ops 4 es nada más y nada menos que Blood of the Dead, remake de Mob of the Dead pero con Primis en lugar de los mafiosos. Teniendo en cuenta que el metamensaje de dicho nivel era «romper el ciclo», quizá pudiera ser esto una forma de los desarrolladores de decirles a los jugadores que «dejen en paz» a los personajes, y no les hagan pasar por más penurias exigiendo constantemente nuevas aventuras suyas.

De lo que sí que estamos perfectamente convencidos es de que con Call of Duty: Black Ops 4 los zombies han vuelto para quedarse, con o sin Primis. Este videojuego de Treyarch estará a la venta el 12 de octubre de 2018. En ese punto conseguiremos salir de dudas y arrojar algo más de luz sobre este asunto. ¿Será la última vez que veamos a Dempsey, Nikolai, Takeo y Richtofen? ¿Están en el Purgatorio?

Comenzamos este reportaje hablando de Black Ops IIII, y lo cerramos, de nuevo, hablando sobre él. Cerramos nuestro particular ciclo aquí. El principio se convierte en el final.