Prismata, impresiones

Sergi Blanch motenai

De vez en cuando, en el cajón de sastre que resulta ser la lista de lanzamientos de juegos en Steam, aparece un título que sobresale de entre las docenas de clones, juegos del montón y mediocridades. A veces es un título llamativo por lo arriesgado de su apuesta; en ocasiones es por lo original de su jugabilidad y en otras, simplemente, porque hay mucho potencial en ese producto. La mayoría de esas veces, sin embargo, son promesas que se quedan en nada. Tal y como está organizado Steam – y que tal vez Valve algún día se digne a rediseñar ese pozo negro que es su listado de nuevas llegadas – se necesita algo más que ser un buen juego para que la gente te tenga siquiera en consideración. Necesitas suerte. A menudo mucha suerte. Tal vez que le caigas en gracia al youtuber de turno o tus responsables del producto diseñen una estrategia de márketing impresionante. Nosotros, desde nuestro pequeño rincón de influencia, no podemos hacer más que señalar con el dedo aquellos juegos que nos parece apuntan unas posibilidades tremendas. Y este es precisamente el caso de Prismata.

Híbrido juego de cartas y ETR

Es difícil etiquetar el título de Lunarch Studios, fundado por antiguos estudiantes de doctorado del MIT y, durante mucho tiempo, jugado y creado en sus ratos libres. En los screenshots parece un juego de cartas al estilo Magic o HearthStone pero al tenerlo delante tiene muchos toques de gestión de recursos y establecer “construcciones” como si fuera un título de estrategia en tiempo real, como Warcraft o Starcraft. Lo cierto es que aúna muy bien ambos conceptos, juntando la accesibilidad y facilidad de comprensión de un CCG pero a la vez añadiendo la profundidad y diversidad de un RTS. Es un título denso pero que se esfuerza en que aprendas deprisa las mecánicas más básicas y te lleva perfectamente de la mano paso a paso poniendo cada vez más capas a la cebolla de su jugabilidad. Y aunque se encuentra en estado de Early Access, contiene una serie de funcionalidades especialmente diseñadas para que el usuario no deje de aprender o de investigar.

En el momento de escribir este artículo, solamente existen dos capítulos de la campaña principal de los 4 anunciados. Esta campaña, como era de esperar, ejerce de primer tutorial para poner en situación al jugador: nos encontramos aburridos en un planeta lejano y de repente unos robots se vuelven contra el sistema, Afortunadamente contamos con nuestra propia flota de drones y deberemos aniquilar al enemigo siendo más listos que él. Es aquí donde aprendemos los primeros conceptos sobre cómo funcionan las unidades, qué tipo de recurso producen y consumen cada una, algunas de las construcciones que podemos llevar a cabo, cómo se manejan los turnos de ataque y defensa, cómo bloquear de forma óptima y un considerable etcétera. Suena tedioso pero no lo es; al contrario, el juego te lo expone de forma secuencial y te plantea pequeños retos que hacen que el jugador se sienta listo cuando los resuelve. Y ese refuerzo positivo es muy adictivo.

Evidentemente la dificultad va aumentando y poco a poco pasamos de dos a tres recursos que manejar, de tres a cuatro y de cuatro a cinco; pronto entendemos qué ocurre cuando fallamos nuestra estrategia y cómo nuestro enemigo ha sabido superarnos a nivel económico. No hay problema: podemos rebobinar las veces que queramos para que paso a paso entendamos el proceso. Prismata quiere que aprendas a jugar no simplemente aumentando la dificultad de tu oponente, sino también procurando que observes tus errores, que aprendas de ellos. No te da la solución pero intenta muy fuerte que la encuentres por ti mismo. Te prepara para la batalla que inevitablemente llegará después.

Esa batalla llegará en forma de partida rápida casual o de partida rápida clasificatoria, que mide a los jugadores mediante un sistema de ELO similar al del ajedrez. Lanzarse a esas partidas sin haber pasado por todo el tutorial y las situaciones de “entrenamiento” es como lanzarse a un partido de tenis sabiendo solamente como coger una raqueta; afortunadamente existen bots contra los que realizar partidas de práctica, con una inteligencia artificial diseñada por el ganador del torneo AIIDE Starcraft AI Competition en su edición de 2013. La severidad de estos adversarios puede ajustarse ampliamente, pero incluso en los selectores más conservadores nos podemos llevar a casa unas cuantas pantallas de “derrota” para nuestra colección.

A pesar de ser un juego por turnos, el ritmo es bastante alto. Cada vez que nos toca a nosotros debemos decidir qué recursos recolectar, qué unidades construir y con qué unidades atacaremos y con cuales no. Nuestro adversario defenderá entonces nuestro ataque y procederá a hacer lo mismo, siempre dentro de un tiempo máximo que podemos predefinir. Aquí no dependemos de la suerte ni de ningún factor aleatorio que haga que la partida la ganemos por sorpresa; no hay una carta mágica ni un modificador oculto que gire la tortilla en el último segundo. Todas las cartas están boca arriba, siempre se sabe el coste de cada una y, al igual que en el ajedrez, cada jugador dispone únicamente de su inteligencia y rapidez de pensamiento para ganar la partida. Es un juego, en ese sentido, tremendamente honesto con el jugador. Y es todavía más honesta su política anti pay-to-win. No hay cartas que comprar, no hay necesidad de grindear horas y horas para jugar contra otra gente como desafortunadamente ocurre, por ejemplo, en HearthStone.

Dado que existen más de 100 unidades disponibles, Prismata ofrece además otras herramientas con las que pulir nuestra técnica y táctica. Podemos obervar las partidas que en ese momento se estén produciendo para aprender de los jugadores mejor clasificados que nosotros, o incluso coger cualquiera de nuestros enfrentamientos y hacer que el juego los analice buscando las condiciones de victoria de nuestras tropas para saber cuando podríamos haber ejecutado el jaque mate y se nos pasó por alto ese movimiento. Es, en definitiva, un gigantesco ejercicio práctico con una gran base matemática y lógica, convertido hábilmente en juego accesible para la gente corriente, como el que suscribe este artículo. Pero tiene ese algo, ese factor X que hace que te conectes para una partida y de repente sean las 3 de la mañana, ese capacidad de dejarte un eco en la mente que hace que te duermas pensando en una nueva estrategia que probarás al día siguiente.

Visualmente tiene mucho que madurar, sin duda alguna. A pesar de que a lo largo de las últimas semanas se aprecia como poco a poco el título va luciendo decentemente, todo lo que rodea al juego (su envoltorio, por decirlo de alguna forma) y lo hace bonito es claramente su punto más débil. Música, efectos de sonido y aspecto gráfico – animaciones, detalle, etc. - tienen amplio margen de mejora. En este sentido, sus competidores le pasan la mano por la cara con total impunidad, pero es desde luego la parte menos importante del juego. Pantallas estáticas en la campaña principal y escuetos diálogos superpuestos durante los tutoriales hacen del aprendizaje algo funcional pero desde luego menos impactante. Digamos que existen programas actualmente que te enseñan mecanografía con mejor nivel de acabado de lo que actualmente muestra el juego. No es vital pero desde luego queda en la lista de quehaceres, al igual que el idioma, ya que de momento está únicamente en inglés.

En definitiva, por lo visto hasta el momento, Prismata de Lunarch Studios es un título con mucho potencial. Tiene mucho potencial porque conceptualmente el juego está muy bien construido, sus cimientos parecen bastante sólidos. Evidentemente habrá que ver la evolución del título a lo largo de su early access y comprobar si el gran público es capaz de atisbar lo que a priori se antoja que puede llegar a ser. O tal vez se convierta en ese juego de culto que solamente disfrutan unos pocos pero que aquellos que lo hacen, lo pasan fenomenalmente. Seguiremos de cerca los pasos de este título que, tras unas cuantas horas de juego, nos ha encantado.

Prismata

Prismata, desarrollado y editado por Lunarch Studios para PC, es un título de estrategia y cartas en el que controlamos un ejército cibernético mediante mazos de cartas a modo de unidades.

Prismata