Alan Wake
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Terror a la oscuridad

Ramón Méndez

Ha sido un camino difícil, pero Alan Wake por fin llega a las tiendas, dispuesto a hacérnoslo pasar mal y que volvamos a sentir miedo a la oscuridad. Un título muy bello, con una excelente ambientación y un argumento que mantiene pegados al sofá hasta el final.

Han pasado cinco largos años desde que Alan Wake fue desvelado en el E3 de 2005, y por fin la esperada obra de terror llega a las tiendas. Ha sido uno de los títulos más famosos y seguidos en este tiempo, resultado de la alianza entre Microsoft y el estudio finés Remedy. Las credenciales de sus desarrolladores son inmejorables, ya que sorprendieron con dos grandes obras como fueron Max Payne y Max Payne 2 y todo el mundo se espera lo mejor de este nuevo Alan Wake, un proyecto al que se dedicaron en cuerpo y alma desde el año 2003. Los continuos retrasos y los cambios de enfoque al título hacían temer a muchos que el desarrollo no estuviese yendo por buen camino y que Alan Wake acabase cayendo en el ostracismo, víctima de su propia oscuridad.

Pero nada más lejos de la realidad, dado que Alan Wake está terminado y va a llegar a las tiendas en unos días, más tarde de lo esperado inicialmente, pero con todo en su sitio para convertirse en uno de los títulos más importantes de este año para la máquina de Microsoft. Lo primero que es necesario destacar antes de pasar a analizar a fondo sus características es que Alan Wake deja muy satisfecho al usuario, que disfruta de una historia intensa con una ambientación espectacular; no obstante, los abundantes cambios durante el desarrollo se hacen notar y es posible que no sea exactamente el juego que muchos tenían en mente. Por eso es importante olvidarse de su largo desarrollo y centrarse solo en el aquí y ahora; adentrarse en Bright Falls como unos ingenuos e inocentes escritores sin inspiración.

El argumento
La principal baza de Alan Wake es su excelente ritmo narrativo y su gran argumento, una historia densa, enrevesada, extraña por momentos pero sorprendente por lo general, cargada de sorpresas, incógnitas, situaciones desesperadas, falsos casos de tranquilidad… Tiene todo lo que se le puede pedir a una obra de terror, un título digno de los mejores autores de terror en cualquier medio. Como ya dijimos hace unos días, no vamos a entrar a profundizar en detalles argumentales del juego más allá de lo estrictamente necesario, permitiendo así que seáis los propios usuarios los que descubran todo lo que Alan Wake tiene para ofrecer en cada uno de los seis episodios que componen su historia.

Repasemos, eso sí, los elementos básicos del argumento. Alan Wake es un escritor de gran éxito y reconocimiento por parte tanto de la crítica como del público; sin embargo, han pasado dos años desde su última novela y no ha sido capaz de volver a escribir nada. Preocupada por él y con la única intención de ayudarle, su esposa le propone ir a pasar una temporada al apacible pueblo de Bright Falls, con la esperanza de que así se relaje y, tal vez, recupere algo de inspiración para volver a ponerse delante del folio en blanco. Como cabría esperar, la situación acaba convirtiéndose en una verdadera pesadilla en la que la propia oscuridad parece haberse convertido en la mayor amenaza de un simple novelista.

Alan Wake es sobre todo un thriller de acción psicológica, que se aprovecha de las bases del survival horror para narrar su historia con bastante acierto y empleando diversos recursos narrativos bien elegidos. Sus fuentes de inspiración son evidentes, y no se avergüenza de ellas. La más evidente es la del famoso escritor Stephen King al que se hace alusión en los primeros compases del juego; los lectores habituales del autor norteamericano encontrarán más de una referencia e idea que parece sacada directamente de su obra. También se notan algunos trazos de inspiración en series como Twin Peaks, y algunas más recientes como Perdidos. Pero que no os lleve a confusión lo dicho, dado que ante todo Alan Wake mantiene su propia personalidad y sabe jugar con la mente del jugador y juega muy bien sus cartas para resultar turbador en el momento preciso. Las abundantes incógnitas y los excelentes ganchos al final de cada episodio consiguen todavía más mantener al jugador pegado al mando.

Sistema de juego
En gran medida y a grandes rasgos, Alan Wake es un survival horror de corte muy tradicional, que supone un cierto regreso a las raíces del género que parecen haberse perdido en la actual generación. Lejos de estar enfocado hacia la acción y el deber acabar con infinidad de criaturas que salen a nuestro paso, el encanto de Alan Wake radica en llegar a temer cada sombra, cada situación, mirar de reojo constantemente nuestra munición y recursos disponibles… Los tres niveles de dificultad del juego permiten, no obstante, adecuar el nivel de exigencia a todo tipo de usuarios, desde un modo normal muy asequible a una dificultad de pesadilla que complica mucho las cosas. Así pues, una pesadilla que se puede adaptar al nivel de habilidad y al grado de complejidad que busque cada usuario.

Distingamos en primera instancia la división que se hace en Alan Wake entre día y noche. Cuando el sol brilla en el cielo y la luz predomina en el entorno, los acontecimientos y el desarrollo de la historia es muy diferente de lo que viviremos cuando la oscuridad lo domine todo en la pantalla. Desgraciadamente, comparativamente será menos el tiempo que pasaremos de día que bajo el acoso de la oscuridad, lo cual limita bastante sus características aún cuando se le ve potencial para ofrecer muchos más momentos diurnos memorables. Durante el día es cuando recorremos distintas zonas del pueblo y alrededores, sin amenazas por las que preocuparnos, interactuando con otros personajes para descubrir detalles de la historia y pistas que nos puedan ayudar en nuestro avance.

Así pues, es durante el día cuando se desarrolla primordialmente la historia, y aunque están bastante limitadas las acciones que podemos realizar (por lo general, hablar con otros personajes y, como mucho, hacer algún favor que nos pidan), dejan un gran sabor de boca. No sólo se convierten en un descanso de la temible oscuridad, sino que ofrecen pinceladas excelentes de lo que está aconteciendo a nuestro alrededor. Con esto no queremos decir que durante las secuencias nocturnas no haya también interacción con otros personajes y avances importantes en el argumento, como veremos más adelante, pero las secuencias diurnas ofrecen un estilo y unas sensaciones muy diferentes, consiguiendo un contraste necesario que favorece mucho al desarrollo general del juego.

No obstante, es cuando la oscuridad domina la pantalla que nos encontramos el núcleo jugable principal de Alan Wake. Momentos en los que la tranquilidad de la exploración y la aventura gráfica desaparecen para sumirnos en una pesadilla de oscuridad en la que cada sombra, cada sonido y cada elemento del escenario se convierten en auténticos quebraderos de cabeza al no poder fiarnos de absolutamente nada. Como dijimos antes, Alan Wake es ante todo un survival horror en el que nuestra principal prioridad será sobrevivir. El mapeado es muy extenso, y hay mucho por explorar y experimentar, pero hacerlo nos traerá consecuencias en forma de más ataques enemigos y peligros diversos; todo por una recompensa que, si bien a veces merece la pena, otras no tanto.

Pensando, una vez más, en todo tipo de usuarios, el juego suele indicar el objetivo inmediato en un radar en la parte superior izquierda de la pantalla, por lo que es imposible perderse en la inmensidad de los bosques, montañas, cuevas e instalaciones que visitará Alan Wake durante la aventura. De este modo, a elección del usuario queda el explorar el entorno y descubrir todos los secretos que oculta Bright Falls, o darse prisa por salir de la pesadilla. La principal amenaza, en cualquier caso, es la oscuridad, que no sólo ha poseído a algunos habitantes de la zona (armados con todo tipo de herramientas de trabajo, tales como hoces o hachas), sino que también puede poseer objetos del escenario como ruedas, bidones o incluso excavadoras.

Todo aquello que esté poseído por la oscuridad es, directamente, inmune a nuestras armas. Por tanto, para poder acabar con las amenazas lo que deberemos hacer antes de nada es utilizar luz para erradicar la oscuridad que habita en su interior y después poder utilizar las armas para eliminar la amenaza completamente (en seres vivos, los objetos inanimados bastará con la luz para acabar con su oscuridad). Nuestro arsenal, por tanto, estará compuesto en primera instancia de una linterna, que se antoja vital para poder sobrevivir (y que no siempre tendremos a nuestra disposición). Las linternas usan pilas, como es lógico, y su consumo en condiciones normales es el habitual, pero podemos utilizar un haz de luz más potente para acabar con mayor rapidez con la oscuridad.

Esto supone un gasto muy superior de batería, lo cual podría dejarnos indefensos en medio de un ataque enemigo; afortunadamente, el cambio de pilas de la linterna es rápido, ya que bastará con pulsar un botón en el momento que deseemos introducir una nueva pila. Destacar que las pilas se recargan con el paso del tiempo si no las usamos, pero sólo la que tengamos en ese momento. Es decir, si cambiamos la pila, la anterior se desecha y la perdemos para siempre; el máximo de pilas que podemos llevar para la linterna es de 20, aunque si jugamos bien la baza de la recarga no tendremos grandes problemas de suministro. A lo largo del juego tendremos diversos tipos de linterna, de diferentes tamaños, consumo de pila, duración y potencia del haz de luz.

Las armas de fuego siguen las directrices tradicionales y realistas de una ambientación como la que presenta Alan Wake. Es decir, que nadie se espere grandes bazucas ni armas desproporcionadamente potentes: nuestro arsenal puede estar compuesto de pistolas (revólveres, principalmente), escopetas y rifles de caza, y como mucho, un lanzabengalas. Curiosamente, este último artefacto puede ser nuestro aliado más poderoso, ya que gracias su gran potencia de luz puede salvarnos de toda situación precaria en la que nos podamos encontrar al estar muy rodeados de enemigos. Eso sí, solo podremos llevar un arma de cada tipo, así que es habitual llegados determinados puntos que dudemos si cambiar de arma, sobre todo si tenemos en cuenta que las municiones son exclusivas de cada tipo.

Un detalle curioso es el sistema de recarga. Al ser armas cuya recarga es bala a bala, deberemos pulsar el botón X repetidamente para realizar la recarga lo más rápido posible. Algo que puede ser desesperante y estresante en situaciones en las que estemos rodeados por enemigos y no tengamos nuestra arma preparada para hacerles frente. También tendremos a nuestra disposición bengalas (de las tradicionales, no de las que utiliza el lanzabengalas), que al usarlas crean un campo de luz a nuestro alrededor que ahuyenta a los enemigos y les hace daño si están muy cerca. Su duración es escasa (y su número limitado), pero pueden ser nuestra salvación en situaciones extremas próximas a la muerte, al convertirse en una fuente de luz.

Y es que Alan Wake recupera vitalidad en toda fuente de luz que se encuentre, o bien con el tiempo, aunque esto supone un tiempo muy elevado si estamos en medio de un combate, sobre todo porque los enemigos son tan implacables que por lo general la huída es imposible, salvo que haya cerca un punto de luz que nos proteja y los mantenga alejados. Afortunadamente, para ayudarnos en nuestra defensa, a lo largo de Bright Falls encontraremos cabañas refugio, suministros ocultos, mensajes secretos en las paredes y las rocas (que se ven iluminándolos), barriles explosivos… Todo lo que necesitaremos para maximizar nuestros recursos y no encontrarnos con una escasez de suministros importante.

Tal vez pensando en que la escasez de suministros sea un elemento vital en el juego, debemos avisar a los conservadores de que en Alan Wake no sirve de nada hacer acopio de armamento, ya que en determinados puntos (y en los cambios de episodio sobre todo) perderemos todo lo que tengamos, volviendo a empezar en el siguiente punto con lo que, argumentalmente, tenga sentido que poseamos. Sin duda, una medida acertada que permite asegurar que la tensión del juego en los compases finales no se vea alterada por un exceso de las armas más potentes. Y por supuesto, decir que Alan Wake no es un experto tirador, así que nos costará apuntar dado que Remedy no ha querido facilitar las cosas al usuario con auto-apuntado, mirillas, acercamiento de visión, ni ninguna otra característica propia de otros juegos de acción.

De este modo, en Alan Wake deberemos desarrollar nuestra propia destreza a la hora de disparar, acostumbrándonos a las limitaciones del sistema de control del mismo modo que el propio novelista se iría acostumbrando a utilizar armas de fuego. También tendremos a nuestra disposición movimientos de esquiva, que son algo complejos de llegar a dominar (requieren, como es lógico, bastante precisión al deber realizarlos en el momento exacto para que sean efectivos), pero cuyo resultado puede ser muy satisfactorio y, sobre todo, bello de ver, ya que la cámara nos ofrece ángulos e imagen a cámara lenta para vivir la acción en la que estamos salvando nuestra vida por milímetros. También podremos correr y saltar, aunque Alan se cansa y no alcanza grandes alturas, por lo que no deja de ser humano tampoco en este aspecto.

Esto no es todo, ya que tendremos también pequeños puzles para abrirnos camino o conseguir luz, aunque son escasos y bastante sencillos por lo general, todo sea dicho. Y por supuesto, lo que nos regala la exploración: recoger termos de café, un coleccionable del juego; obtener páginas del manuscrito, con una historia completa; leer carteles informativos para conocer más de Bright Falls; encontrar televisores donde ver capítulos de la serie La noche se levanta (al más puro estilo The Twilight Zone), donde veremos secuencias muy divertidas e interesantes, a la par que desconcertantes; toparnos con radios donde podremos escuchar programas que añaden profundidad argumental a los sucesos de Bright Falls; etcétera. Como se puede ver, hay motivos suficientes para explorar el entorno, aunque no todos lo rincones del extenso mapeado nos deparan sorpresas agradables.

Apartado técnico
Sólo hay una palabra para definir a Alan Wake desde el punto de vista técnico: belleza. Todos y cada uno de los aspectos del juego han sido tratados con sumo cariño, y el resultado final nos deja con detalles realmente espectaculares, aunque también hay que reconocer que no todos alcanzan el mismo nivel de calidad. Los personajes, pese a tener grandes modelados y estar perfectamente recreados, no siempre cuentan con unas animaciones creíbles, o hay momentos en los que las animaciones faciales no convencen. Pero todo esto se queda en el olvido cuando uno se adentra en Bright Falls y se deja llevar por la gran belleza de todo cuanto nos rodea.

Tanto escenarios interiores como exteriores, tanto las calles del pueblo como la profundidad e inmensidad de los bosques, absolutamente todo está recreado de forma excelente, logrando transmitir la vida que habita en su interior. La belleza y riqueza de las texturas y los modelados de rocas, árboles, construcciones y enemigos es tal que, en ocasiones, nos quedaremos embelesados o sentiremos que estamos allí físicamente. Esto se potencia sobre todo gracias a los excelentes, por no decir soberbios, juegos de luces que nos presenta Alan Wake. La oscuridad más absoluta de la noche se representa y parece viva en los movimientos de los árboles y las sombras que se proyectan sobre el entorno, con unos filtros visuales de tal calidad que son capaces de conseguir que sintamos miedo a la oscuridad, incluso cuando sea de día.

Mención especial merece también la recreación del agua, bella y orgánica como pocas, que consigue parecer real. Y lo que es mejor, Remedy ha sido tan consciente de la calidad visual que su obra podía llegar a mostrar que han jugado a la perfección con todas las posibilidades, desde los excelentes planos y presentaciones del entorno hasta los cambios de cámara en los momentos más inesperados para lograr la máxima espectacularidad. Destacar también la extensión de los escenarios, vestigio del pasado de sanbox de Alan Wake, que se han aprovechado para ocultar los extras comentados anteriormente, aunque es una pena ver las grandes dimensiones de terreno que no se han llegado a utilizar como Remedy tenía originalmente en mente.

Sobre el apartado sonoro poco más que elogios se pueden verter, con una gran banda sonora, compuesta por melodías que compaginan lo bello y relajado del día con la intensidad y los temores de la noche. Excelentes efectos sonoros para conseguir ponernos la piel de gallina que se conjugan a la perfección con la belleza visual para lograr un acabado del más alto nivel. Y por supuesto, el doblaje de lujo, que ayuda a los usuarios españoles a sumergirse en la aventura. Lorenzo Beteta presta su voz a Alan Wake (Fox Mulder en Expediente X, Jack Shpeard en Perdidos, etc.), mientras que Conchi López es Alice Wake (voz habitual de Nicole Kidman, Juliet en Perdidos, etc.). Están acompañados por gran parte del plantel de Perdidos, como son Luis Mas (Stargate SG-1, Padre de Familia), Abraham Aguilar (El Abogado), Roberto Encinas (Assassin's Creed II, Stargate Atlantis) u Olga Velasco (Harry Potter, Prince of Persia: las arenas del tiempo).

A nivel jugable, Alan Wake también hace un gran papel. El sencillo sistema de juego es fácil de aprender (y no dista mucho de otras obras en el género, por lo que los habituales no tendrán problemas para dominarlo desde un primer momento) y la respuesta del mando excelente. Todas las limitaciones jugables que se puedan encontrar (como el sistema de apuntado) son intencionadas para conseguir que el usuario sienta lo mismo que el propio Alan Wake a la hora de enfrentarse a la oscuridad. Se crea así un muy buen vínculo entre usuario y personaje principal, que ayuda a la inmersión en la aventura. Una aventura en la que está todo tan cuidado que el conjunto resulta irresistible.

No se puede negar la alta calidad de Alan Wake, aunque es una pena, viendo los vestigios de sus diferentes encarnaciones a lo largo de los años, que no se haya llegado a explotar todo su potencial y las ideas originales. Por ejemplo, la conducción de vehículos queda en un relativo segundo plano cuando se le intuye potencial para haber resultado mucho más importante. Del mismo modo, la gran extensión de terreno que podemos explorar aunque esté vacío incita a pensar en los tal vez demasiado ambiciosos planes que tenía Remedy para este título. La duración del juego es de en torno a 10 horas para los 6 episodios, aunque una cifra que se puede ampliar en caso de buscar todos los secretos y de jugar en distintos niveles de dificultad. Duración simplemente correcta, que deja con ganas de más y la visión de contenido descargable hace pensar en por qué no se incluyó ya en el juego.

LO MEJOR

  • Consigue mantenernos pegados a la pantalla, con momentos de gran tensión.
  • Excelente ambientación, a todos los niveles.
  • Gran ritmo narrativo, a través de diferentes medios.
  • Jugabilidad sencilla, fluida y agradecida.
  • Soberbio juego de luz y oscuridad.
  • Un doblaje de lujo.
  • Visualmente bellísimo, con elementos sorprendentes.

LO PEOR

  • Los vestigios del pasado hacen pensar en lo que pudo haber llegado a ser.
  • Sólo autoguardado, sin poder tener varias partidas.
  • Vehículos muy poco aprovechados.

CONCLUSIÓN

Alan Wake es un título excelente. Un survival horror cargado de tensión, con un buen argumento que se convierte en una de sus bazas más importantes, y una excelente dualidad luz/oscuridad que se convertirá en nuestra obsesión durante todo el tiempo que nos dure la aventura. Un juego que sabe cuándo y cómo hacérnoslo pasar mal, que juega muy bien sus bazas y que, al final, acaba dejando con un gran sabor de boca y ganas de más. Su excelente acabado visual y su gran trabajo de doblaje no hacen sino completar una obra a la que poco se le puede reprochar. Mucho ha cambiado Alan Wake a lo largo de los años, pero aunque sea diferente a lo que en algún momento llegó a ser, eso no implica que sea peor. Pensado para disfrutar y dejarse envolver por la ambientación, tiene virtudes más que suficientes como para conseguir que el usuario se olvide de todo y se sumerja en la pesadilla de un novelista que aún no ha escrito su última línea. [image|nid=1313907|align=center|preset=inline] - Excelente ambientación, a todos los niveles.- Soberbio juego de luz y oscuridad.- Gran ritmo narrativo, a través de diferentes medios.- Jugabilidad sencilla, fluida y agradecida.- Visualmente bellísimo, con elementos sorprendentes.- Un doblaje de lujo.- Consigue mantenernos pegados a la pantalla, con momentos de gran tensión.

9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.