Mirror's Edge
Mirror's Edge
  • Plataforma PC 9 360 9 PS3 9
  • Género Acción, Aventura
  • Lanzamiento 22/01/2009 (PC)
    14/11/2008 (360, PS3)
  • Desarrollador EA DICE
  • Texto Español
  • Voces Español
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Carátula de Mirror's Edge
  • 9

    Meristation

Al otro lado del espejo

Fernando B.P.

Calzarnos las zapatillas de una runner y saltar por los rascacielos de una gran ciudad es una experiencia como pocas hemos vivido antes. Mirror's Edge es un plataformas único en su especie, con alto grado de realismo, una perspectiva muy original para un juego de estas características al que se une una ambientación única.

Los géneros de la acción y los plataformas hasta ahora se habían unido en juegos donde primaban las armas frente a los saltos, aunque sin perder los clásicos entornos coloristas excepto en casos muy concretos. Hasta la fecha actual, nadie se había planteado hacer un producto que pareciera más un título de disparos y que, sin embargo, su propia esencia impide que se potencie este factor. Hasta hoy, decimos bien, pues esta misma semana llega a las tiendas lo último de los suecos de DICE, creatores de la saga Battlefield.

Con una original perspectiva en primera persona para un juego de estas características, Mirror's Edge nos propone un título de plataformas situado en escenarios urbanos. El personaje principal usa movimientos típicos del "Parkour" para impulsarse apoyándose en toda clase de objetos, correr por las paredes o deslizarnos por los recovecos más pequeños. Pero no podrá hacerlo despreocupadamente, pues toda la policía de la ciudad anda tras ella. Tal conjunción desemboca en una experiencia única, muy fluida, como pocas hemos vivido antes.

En ningún momento se nos invita a luchar ni a empuñar un rifle, al contrario, se pretende que corramos esquivando a los enemigos. Su protagonista jamás va armada y nunca ataca, sólo quiere hacer su trabajo sin ser interceptada: transportar información moviéndose rápida y sigilosamente por las azoteas de edificios de decenas de metros de altura para llegar a su objetivo, evitando el contacto directo. Faith, la joven asiática que pone rostro a este juego, es la antítesis de lo que comunmente entendemos como un héroe de acción. Sin embargo, si hace falta, es capaz de luchar gracias a sus movimientos ágiles, desarmando rápidamente a cualquier adversario situado frente a ella.

Los filósofos hablan del término distopía para referirse a lo contrario a una utopía, es decir, en vez de un lugar idílico a la par que imposible, nos sitúa en lo totalmente opuesto a la sociedad ideal. La ciudad de Mirror's Edge es esto, una distopía, los habitantes se encuentra controlados por las altas esferas, llaman al lugar donde viven New Eden (Nuevo Edén) mientras todos sus movimientos son vigilados y la libertad es mera ilusión, cualquiera que se salga de la norma es castigado. Sólo unos pocos siguen haciendo frente a esta situación y su número cada vez es menor. Los runner son los mensajeros de estas personas, y hasta hace poco podían moverse sin encontrar demasiados problemas ya que había peces más gordos de los que ocuparse, pero ya ni siquiera este pequeño grupo está a salvo de las garras de los que mandan.

La familia de Faith siempre se opuso a este nuevo régimen y pagó por ello, sus padres murieron y se llevaron a su hermana Kate, convertida en policía. Ella quedó vagando en las calles hasta que fue encontrada por un runner, Merc, que le dio el entrenamiento necesario. Derrocar a los despóticos dirigentes no era su papel, ella era una más en la tenue resistencia sin influencia alguna, sin embargo, esta guerra se convierte en algo personal nada más comenzar el juego: alguien ha matado a uno de los candidatos a alcalde, un amigo de sus padres, el único que podía cambiar algo, y ha falsificado todo para que Kate sea inculpada. La conspiración detrás de este movimiento, apenas se la imagina.

Éste es el planteamiento inicial de este título, un complejo entorno para dar cabida a una simple persona que salta por tejados, una justificación enormemente elaborada de por qué Faith hace lo que hace y es perseguida por ello. La ciudad en la que se desarrolla el juego dice mucho de las normas que allí rigen, nos encontramos un mundo blanco, limpio, con múltiples líneas rectas que hablan de lo estricta y ordenada que es esa sociedad. Todo falso, y ahí es donde se sitúa nuestra heroina, en el límite entre apariencia y realidad, el filo del espejo, Mirror's Edge. Los runner son una especie diferente y así lo muestra su estética, desaliñada y con tatuajes.

No nos salen nada más que bondades del teclado para hablar de la magnífica ambientación de este título, los tonos utilizados, los diseños minimalistas, la sensación de que allá donde mires todo está en calma y en perfecto estado, excepto cuando lucen las sirenas de la policía, lo único que perturba esta aparente calma, junto a los runners. Estamos ante una metrópolis moderna, plagada de brillantes rascacielos, y en cambio el sistema de gobierno se asemeja a los de siglos atrás. Se han cuidado hasta los más mínimos detalles, los mensajes en los ascensores o las emisiones de radio que escucharemos en distintos puntos son buena muestra de ello, la gente percibe una situación que no es tal, apenas unos elegidos conocen la verdad y Faith aún no está entre ellos.

Gráficos y sonido

Mirror's Edge utiliza el conocido motor Unreal Engine 3, una buena elección para recrear de un modo realista el entorno en el que tiene lugar el juego. Presenta elementos interesantes, como una amplia distancia de visión, un buen texturizado en general o una iluminación correcta, con especial hincapié en los deslumbramientos que suceden al caminar por tejados desprotegidos a pleno sol. De hecho, la perspectiva en primera persona nos hace sentirnos en los ojos de Faith, con efectos como cambios de enfoque en determinados momentos según los movimientos realizados. La inmersión está perfectamente conseguida. Respecto a los personajes, tiene una gran expresividad, aunque no se ha cuidado el tema de que la ropa se mueva de forma natural sobre ellos, parece un tanto rígida.

Partiendo entonces de que estamos ante un nivel gráfico notable y que mantiene estable la tasa de fotogramas, no deja de ser cierto que encontramos algunos fallos que deberían haber sido pulidos. Por ejemplo, encontramos dientes de sierra en la imagen, pues en este título destacan más que en ningún otro, ya que las aristas de los edificios es lo que más vamos a contemplar, no estamos en una localización con una geometría irregular, pero se pueden paliar un poco cambiando la configuración de la televisión. También surge algo de clipping de vez en cuando. Por otro lado, se han extrañamente olvidado de implementar las sombras en algunos personajes en determinados puntos, como Celeste en el tutorial, dando la sensación de que flotan por el escenario, y en otros momentos pueden aparecer mal colocadas respecto al cuerpo al que correspondan. Otra cuestión que también hace menos vistoso el resultado final es la ausencia de reflejos de los personajes en los cristales, excepto en el primer nivel cuando nos colgamos del helicóptero.

Es difícil entender que a estas alturas aún detectemos estos pequeños fallos en el apartado gráfico, pero seguramente sólo afectarán a los más exigentes. También habrá lugar a algún error propio del motor de Epic y que suelen compartir todos los juegos que lo utilizan, como la tardía carga de texturas en determinados momentos, aunque nada excesivamente importante. No hay diferencias relevantes entre las dos versiones, si se miran con lupa seguro que se encuentran, pero no hemos apreciado nada que deje claramente peor a ninguna de las dos consolas, prácticamente son idénticas.

La historia nos es contada mediante unas sencuencias animadas con un estilo muy peculiar. Frente al realismo de los escenarios, se muestran unos dibujos con estética anime y también más oscura, acordes al argumento que están relatando. Estas escenas se sitúan entre los diferentes niveles y nos permiten conocer en mayor detalle los sucesos que están teniendo lugar y además es donde ocurren los hechos más importantes del guión, mientras que cuando nos encontramos a los mandos la acción se interrumpe en muy pocas ocasiones para dar paso a una cinemática, de modo que la fluidez de juego sea continua.

La banda sonora de Mirror's Edge, encabezada por el tema principal Still Alive, interpretado por la cantante sueca Lisa Miskovsky (la misma nacionalidad que DICE), es de estilo electrónico, lo que no es óbice para que resulte melodiosa. Logra situarnos en cada momento de la aventura, sólo por lo que escuchamos sabemos lo que toca, ya sea correr para no ser atrapados, soltar alguna lagrimilla por lo que está aconteciendo o mantener la incertidumbre si no conocemos el camino a seguir a continuación. La música suena sin que te des cuenta, no te paras a pensar que la estás escuchando, no reclama tu atención, pero si se eliminara el juego no sería el mismo en absoluto.

El trabajo de doblaje es digno de elogio. Faith está magníficamente interpretada por Nuria Mediavilla, la actriz tras los conocidos rostros de estrellas como Cameron Díaz, Uma Thurman o Angelina Jolie. Pero no es la única, por ejemplo, Luis Bajo, habitual voz de Russel Crowe o Jeff Goldblum, es quien toma el papel de Merc. Kate, la hermana de Faith, recibe la voz de Mar Bordallo, a la que habéis conocido como Jessica Alba o Katie Holmes. Finalmente, Miller, el jefe de Kate y única persona que parece querer ayudarla además de Faith, sonará como Hugh Jackman gracias a Gaby Jiménez. Como vemos, un elenco de lujo.

Jugabilidad

Mirror's Edge encaja claramente en el género de las plataformas, y tratar de sacarlo de ahí para disfrazarlo de cualquier otra cosa no conduce a nada, el 90% del juego estamos pegando saltos de un lugar a otro. Sin embargo, pese a considerarlo un tipo de juego tan tradicional, ofrece una aproximación muy diferente a lo que conocíamos hasta ahora. Estamos ante un título que parece un juego de acción, toma características de los juegos de acción, pero no lo es en absoluto. Aquí parte con ventaja el que mejor se mueve y más corre, no el que tiene mayor puntería.

La cámara es el primer factor de este grandioso engaño creado por los chicos de Digital Illusions. Nos situamos en primera persona, y sólo nos falta empuñar un arma para tumbar a los policías que nos disparan continuamente. En cambio, Faith no cuenta con ninguna, no le gustan, procura usarlas lo menos posible. Si nosotros, dado que la controlamos, intentamos hacerlo, veremos que no será la solución óptima en casi ningún caso, ya que la munición se nos acaba rapidísimamente y si estamos demasiado tiempo al descubierto no tardamos en caer ante las balas. Los que hayan jugado a la demo se habrán dado cuenta, pero en los niveles finales es todavía más claro este aspecto, sobre todo cuando los rivales empiezan a ser mucho más peligrosos.

Sentadas estas bases, lo importante es dotar al juego de los elementos necesarios para que esta idea se desarrolle adecuadamente. En primer lugar, está el control, de nada sirve que pretendan que realicemos complicadas acrobacias si el mando no responde adecuadamente. Curiosamente, la opción de salto abandona los cuatro botones principales para situarse en uno de los superiores. Aunque raro, no es casual, la perspectiva elegida obliga a que la cámara y en consecuencia el giro del personaje se manejen con el analógico derecho, así que hay que colocar arriba las opciones más comunes para que el pulgar derecho abandone su palanca lo menos posible.

Las otras tres funcionalidades principales son agacharnos, darnos la vuelta y atacar. No necesitamos más, han conseguido que con las dos primeras sumadas al salto podamos realizar una gran variedad de movimientos. Las acciones son dependientes del contexto, por ejemplo, saltar junto a una pared yendo a toda velocidad nos permite correr por ella o pulsar el botón de agacharse al final de una caída hace que rodemos para reducir el daño. Las acrobacias más complejas son encadenamientos de pulsaciones. Una de las más comunes, rebotar contra una pared, consiste en que primero corramos en vertical por ella pulsando el salto, luego nos demos la vuelta y finalmente apretemos el salto una vez más.

Los escenarios, que luego describiremos con más detalle, son los que permiten que nos desplacemos por ellos de muy distintas formas. Una caja colocada en el lugar idóneo nos sirve como trampolín, una barra allá en lo alto la podemos utilizar para balancearnos y superar el vacío a nuestros pies, una tubería pegada a la pared nos pide a gritos que escalemos por ella, mientras que si se encuentra suspendida en el aire es el lugar perfecto para practicar equilibrismo. No se trata de un control verdaderamente automático, exige que el jugador sea preciso llevando a Faith, pero sí incluye ciertas rutinas predefinidas para facilitar una mayor variedad sin ampliar el número de botones usados.

Hay sutiles diferencias entre los mandos de las dos consolas para las que de momento sale Mirror's Edge, a la espera de la versión de PC que aún tardará algún mes más. Hemos encontrado un mejor tacto en el mando de PS3, por aquello de que los gatillos analógicos tienen un poco menos de recorrido, y además el Sixaxis (o Dual Shock 3) se ve favorecido por el sensor de movimiento, que es aprovechado en algunos momentos. Sin embargo, salvo para pasar por tuberías, donde lo hace bastante más desafiante, tanto para desarmar como para ejecutar una voltereta exige sacudidas demasiado fuertes como para que sea una alternativa. Una pena, porque la idea era realmente buena, pero no han ajustado correctamente la sensibilidad. Por cierto, una cosa es segura con este juego, da igual el periférico que se use, pero el que se acostumbre con uno lo tendrá complicado para pasarse al de la competencia.

Faith no tiene superpoderes, ni utiliza objetos futuristas, ni nada por el estilo. Es una chica joven con una magnífica preparación física tras duras y largas sesiones de entrenamiento durante gran parte de su vida. Sus movimientos los podría hacer cualquier persona, si practicase tanto como ella, por supuesto. Observando multitud de vídeos de "Parkour" y "freerunning" hemos constatado el esfuerzo realizado en recrear fielmente las piruetas que son capaces de ejecutar estos acróbatas urbanos y nuestro personaje se mueve con gran naturalidad.

Los controles de ataque no están tan elaborados como los de movimiento, puesto que realmente hemos de evitar los enfrentamientos como ya hemos comentado. Con el único botón de golpeo que hay, se ejecutan puñetazos, patadas voladoras y patadas desde el suelo, principalmente, con pequeñas variaciones. La potencia del ataque dependerá de qué hagamos previamente, desde luego haces más daño si te impulsas desde una pared hacia tu oponente en vez de acercarte hasta él y soltarle tu gancho de derechas. Una ayuda adicional es la posibilidad de ralentizar el tiempo unos instantes, aunque esto también nos será útil en otras situaciones.

Lo verdaderamente interesante son los desarmes, ya que aparte de iniciar una espectacular animación en la que noqueamos al pobre que le toque sufrir nuestra ira, ejecuta toda la maniobra de una sola vez, no exige que le alcancemos varias veces para que caiga como sí se torna necesario a base de puñetazos. Además, de esta forma nos hacemos con el arma y la podemos usar inmediatamente. Para llevar a cabo esta acción, tenemos que situarnos lo más próximos que podamos a nuestro adversario y, cuando vaya a agredirnos con la culata, su arma se pondrá roja. En ese instante justo, hay que apretar el botón de desarme. Como se enseña en el tutorial, es mucho más fácil si conseguimos cogerlo por la espalda antes de que nos vea.

La mecánica de ensayo y error se repetirá unas cuantas veces durante el juego, dependiendo de lo hábiles que seamos. No es algo realmente negativo, es propio de los juegos de plataformas que exigen saltos al límite, pero puede resultar algo frustrante a los que les cueste más trabajo. De todos modos, el nivel de dificultad no es tan elevado como para que muchos sufran esta cuestión, hay suficientes puntos de control. En algunas ocasiones, no quedará más remedio que probar y probar, porque el camino a seguir no es obvio. Hay que variar entre diferentes alternativas, aunque sí sepamos el destino final, y si te están disparando desde diversas posiciones no hay mucho margen de error. 

Es necesario distinguir las dos partes principales que se van mezclando a lo largo del juego, exploración y persecución, que luego se ven acompañadas de alguna prueba adicional. En el primer caso, se parte de una determinada posición, y se ha de llegar a un destino, teniendo un trecho por delante a salvar como bien se pueda. Tendréis que mirar bien a un lado y a otro y seguramente algunas preguntas crucen vuestra mente mientras tanto, cuestiones como ¿dónde me puedo agarrar para superar esa valla electrificada?, o ¿cómo llego a aquella cornisa que parece tan lejana? Sin embargo, la más común será, ¿a dónde narices tengo que ir? No hay que desesperar, contamos con una pequeña pista, apretando un botón Faith mirará hacia su próximo objetivo, aunque éste puede estar tan distante de nosotros que igual no nos sirve.

Las partes más divertidas sin lugar a dudas serán las persecuciones, sin pararnos ni para respirar, es donde se aprecia la auténtica esencia de Mirror's Edge, incoporando a un juego de plataformas situaciones más propias de un FPS. En esos momentos no suele haber tanta libertad para movernos, porque desde luego lo último que podemos hacer es detenernos a pensar. Una característica llamada visión de runner nos irá tiñendo los objetos con los que podemos interactuar de rojo, para marcarnos un sendero a seguir. No obstante, en las fases finales lo pasaremos un poco mal buscando una salida, en el buen sentido. Obviamente, podemos luchar en vez de únicamente correr como cobardes, pero como veremos más adelante generalmente nos vencerán por superarnos en número, así que hay que elegir bien los enfrentamientos y como nos recomiendan incluso en las pantallas de carga, aislar a los enemigos.

Al contrario de lo que pueda parecer, Mirror's Edge no se desinfla en absoluto tras el impactante primer nivel. Mantiene el mismo grado de calidad durante todo el juego, aportando cada poco tiempo situaciones nuevas en las que poner en práctica nuestras habilidades. Recorremos localizaciones de todo tipo, aunque siempre dentro de un entorno urbano. Visitaremos los túneles del metro, las alcantarillas, un barco o un centro comercial entre otros sitios. Por supuesto, nunca abandonaremos los tejados, nuestro lugar predilecto y la vía de escape en la mayoría de los casos.

Los desafíos son de dificultad creciente y se dan muchas situaciones inesperadas. Hay lugar para los sustos debido a apariciones repentinas, la tristeza por lo que está aconteciendo, la rabia por volvernos a caer una y otra vez, la emoción de superar un reto complicado... Mirror's Edge consigue transmitirnos todas esas sensaciones (y más) en un único juego. Pero más allá de eso, es asombroso cómo una mecánica en principio simple puede dar lugar a tantas posibilidades jugables. No nos gustaría desvelar muchas cosas en el análisis, pero es necesario nombrar algún ejemplo para que os hagáis una idea. 

Para empezar, seguramente no haga falta mencionar el deslizamiento por un techo acristalado que se ha visto en algún vídeo y que se repetirá alguna vez más. Saltos impresionantes, de los de quedarse con la boca abierta, han dispuesto unos cuantos. Tendréis que perseguir a algunos individuos sin dejarlos escapar, no siempre seréis la presa. Habrá que correr en más de una ocasión esquivando los disparos de los francotiradores con sus miras láser. El número de policías máximo que aparecerá ante vosotros, no nos dio tiempo a contarlo para poder seguir con vida. 

No faltan los jefes finales, eso sí, pocos y muy breves todos salvo uno. Al fin y al cabo, el juego no potencia los enfrentamientos, pero por su importancia en la historia y la impactante forma en que se desarrollan los enfrentamientos, son dignos de mención. La gran mayoría de enemigos son policías, aunque cada vez más armados y protegidos, por lo que les costará menos matarnos, y a nosotros justo al contrario. No serán los únicos rivales que se interpondrán en la misión de Faith, pero los otros nos los reservamos dado que son un secreto que nos guarda el juego. Este aumento de la dificultad provocará que llegado un momento incluso algunos adversarios a los que será prácticamente imopsible vencer si van en grupos no precisamente muy grandes, ya que si encima son muchos lo podemos descartar completamente ir contra ellos.

Las cargas rompen un poco el ritmo y detienen nuestros acelerados corazones en plena persecución. Se producen siempre que llegamos a un ascensor, y las subidas o bajadas se nos hacen un tanto pesadas aguardando a que se vuelvan a abrir las puestas. Lo que sí supone un inconveniente de verdad son algunas cargas que tienen lugar en ciertos puntos, no muy numerosos todo sea dicho, en plena carrera en algunos niveles. Los más que hemos visto han sido dos cargas en una misma fase y como decimos no son nada habituales, pero es un problema aunque no suceda comunmente. Esto sólo ocurre en Xbox 360 jugando desde el DVD, ya que en PS3 se instala el juego, y se soluciona si se hace lo propio en la consola de Microsoft con la funcionalidad incluida en la próxima actualización.

Respecto a la duración, algo que ha preocupado a mucha gente, decir cuánto nos tomará terminar Mirror's Edge es algo arriesgado, ya que habrá quien le cueste más encontrar la ruta hacia los diferentes objetivos. Podemos hacer una estimación intermedia de unas siete u ocho horas. Desde luego, si alguien quiere que la aventura le dure mucho más, basta con que desactive la vista de runner para ponerse las cosas mucho más complicadas. Por otro lado, tras llegar al final se desbloquea un nuevo nivel de dificultad y hay un extra adicional, encontrar treinta maletines escondidos a lo largo de los diez niveles.

Arañando décimas

Una vez terminado el modo principal, aún queda algo más que aprovechar del juego. Habría sido decisiva la inclusión de un modo multijugador, por ejemplo con ocho runners corriendo a la vez en un circuito para ver quién lo hace en el menor tiempo posible, o quizás un modo cooperativo, pero suponemos que serán características que entrarán en la segunda parte en la que ya están trabajando, mientras que en esta primera entrega se han centrado en crear un sistema de juego individual sólido. Con lo que sí nos encontramos es con un apartado llamado Carrera, donde daremos rienda suelta a nuestras cualidades como runners, demostrando nuestra habilidad moviéndonos con soltura por los mismos escenarios que ya hemos atravesado con anterioridad. Hay dos variantes, la primera consiste en volver a pasarse el juego midiendo el tiempo que tardamos en hacerlo nivel a nivel, y la segunda son pruebas más cortas ubicadas en secciones de esas mismas fases en las que hay que ir cruzando una serie de puntos de control.

En los dos casos hay un determinado tiempo objetivo que hemos de rebajar para calificar y subir nuestras puntuaciones a Xbox Live o PlayStation Network. Seguramente a más de uno le llame la atención ver que en la sección que reúne las diferentes fases del juego, la suma de todas las marcas apenas supera una hora. Es decir, es posible superar el juego completo en menos de ese tiempo, ahora bien, ¿cuántos lo harán a la primera? No vamos a afirmar que absolutamente nadie porque nunca se sabe, pero desde luego muy pocos si que hay alguno capaz de tal hazaña.

La cuestión es que, como hemos comentado, encontrar el camino es un problema que requiere pararnos a pensar en determinados momentos, y cuando estamos siendo perseguidos, tampoco es factible hallar el modo más rápido y directo de llegar a nuestro destino mientras esquivamos las balas. Sin embargo, a posteriori, y pudiendo rejugar los niveles por secciones en el modo principal, es posible ir parando antes el cronómetro, recortando segundo a segundo, no sólo encontrando rutas alternativas, sino también siendo mucho más precisos en los saltos. Además, una vez conocido el entorno, es más fácil desplazarnos por él. Por otro lado, esos tiempos que comentamos tienen algo de truco, ya que no tienen en cuenta las escenas cinemáticas o las cargas en los ascensores, entre otras cosas.

Respecto a la opción de Contrarreloj, si realmente nos ha gustado lo que propone Mirror's Edge, tenemos horas de diversión aseguradas. Hay algo más de una veintena de recorridos y son de diversa índole, no sólo por la longitud variable o la diferencia en el número de puntos de control, sino porque van desde los más técnicos hasta los que requieren sobre todo velocidad. Repetir y repetir estos desafíos se convertirá en casi una obsesión para tratar de ver en qué puntos podemos hacerlo un poquito más rápido todavía que la última vez que lo intentamos.

Las clasificaciones sirven de inspiración para forzarnos a conseguir nuevos records. Lo mejor es que podemos bajarnos los fantasmas tanto de amigos como de desconocidos, ordenados por los mejores resultados conseguidos. Sin embargo, nos lo han puesto tan fácil como ver y copiar, estos monigotes rojos no están tan definidos y no se aprecian los movimientos que realizaron con suficiente claridad, sólo atisbamos por qué lugares pasaron, así que es una dificultad añadida descubrir las acciones necesarias para, al menos, igualar lo que consiguieron. Por otro lado, aunque no existe una opción como tal, también es posible organizar partidas en casa por turnos, pasándose el mando y aprendiendo cada vez que juega uno qué es lo que hace.

Se echa en falta un editor de niveles. Sabemos que algo muy completo seguramente hubiera sido demasiado complejo para esta entrega, pero al menos, podrían haber dejado, partiendo de los escenarios ya existentes, poder plantar puntos de control donde uno quisiera, para aumentar exponencialmente la variedad de este tipo de retos. De todos modos, a falta de un modo multijugador, sin duda han tomado una inteligente decisión introduciendo un modo que casa totalmente con el estilo de juego que es Mirror's Edge. Como os enganchéis, no lo podréis dejar.

9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.