WATERPOLO | LITERATURA DEPORTIVA

'Jesús Rollán eterno', la historia de "una vida plena"

La biografía del mítico portero, escrita por Francisco Ávila y Alberto Martínez, se presentó en el COE entre el cariño de familiares y excompañeros.

Madrid
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'Jesús Rollán eterno', la historia de "una vida plena"
CHEMA DIAZ DIARIO AS

"Esta no es una historia triste, es una historia breve sobre una vida plena". La frase, leída por la hija y la sobrina (Asia y Andrea) del mítico portero de waterpolo, encogió los corazones y a la vez provocó sonrisas en los asistentes a la presentación del libro 'Jesús Rollán eterno' (Córner) en la sede madrileña del Comité Olímpico Español. Una frase del prólogo de un trabajo que va más allá de una biografía. Los periodistas Francisco Ávila (EFE) y Alberto Martínez (AS) han construido el retrato necesario de uno de los mejores deportistas españoles, que se quitó la vida con 37 años porque no supo encontrar su lugar fuera del agua. Dentro de ella fue un genio. Un mago que arrastró a una generación histórica a un oro y una plata olímpicas (1996 y 1992) o a dos campeonatos mundiales (1998 y 2001).

La periodista Natalia Arriaga, conductora de un acto al que asistió la familia en pleno de Rollán (prueba de la sensibilidad y la veracidad con la que se ha hilado el relato), destacó 'Jesús Rollán eterno' como un trabajo "necesario para comprender la evolución del deporte español desde los años ochenta a través de una figura inabarcable, de un miembro de una generación irrepetible". "Dignifica el periodismo deportivo, vuelve al trabajo de fuentes (más de sesenta entrevistas a personas cercanas al deportista) y ha conseguido que todas las piezas encajen", destacó. Veintidós capítulos respetando el 'off the record' pero utilizándolo para poner negro sobre blanco la historia de un fenómeno que quedó un tanto en el olvido, quizá, por el estigma del suicidio, después de quitarse la vida en el Centro Blancafort de La Garriga (Barcelona) el 11 de marzo del 2006.

La presentación del libro, en el Comité Olímpico Español.

"No queríamos evitar ningún charco, pero tampoco enfangarnos. La familia ha sido el termómetro para saber qué cosas podían incomodar", explicó Martínez. Quien busque morbo (las adicciones también empujaron a Rollán al abismo) no lo encontrará. Ningún tema se esquiva, pero todas las piezas necesarias del puzle casan en la recreación de la vida de una persona con un corazón enorme. "Demasiado cariñoso y respetuoso con todo el mundo. Era un niño grande, espléndido", le recordó Rafa Pascual, mejor jugador del mundo de voleibol, que evocó la época que compartieron en la Blume de Barcelona con 17 o 18 años, antes de los Juegos. Una Arcadia feliz en la que nadie les pedía cuentas (aunque Rollán se presentara como 'Ingeniero agrónomo' no llegó a pisar el instituto) si había resultados deportivos. Y en la piscina eran los mejores.

Mariano García, el técnico que llevaba a Rollán, Pedro Aguado o Chava Gómez a entrenar al Valle de los Caídos o les hacía cortar troncos con hachas, recordó con cariño a su "niño". El mismo que se fue jovencito a Barcelona con sus compañeros y a las órdenes de Toni Esteller mezclaron la pureza técnica catalana con la fuerza y el carácter de los madrileños para configurar una selección ganadora.

"Era demasiado generoso, material y espiritualmente. Se alegraba haciendo feliz a los demás", rememoró otro campeón mundial, Dani Moro, que puso en valor cómo Jesús donó su oro olímpico para un telemaratón (se recaudaron 12.000 euros en Antena 3). "Era uno de los elegidos, como Michael Jordan, de los tocados por el dedo de Dios para conseguir esas medallas olímpicas", comparó. Un faro para Jennifer Pareja, también campeona de todo, que compartió un crucero por el Egeo en 2004 tras los Juegos de Atenas que fueron los últimos para Jesús (los jugó lesionado) y se emocionó al recordar esa noche en la que mantuvo una conversación con su ídolo en Mykonos que le ha venido a la mente en todos sus éxitos importantes. "Otras llevaban a Bon Jovi en la agenda del cole, y yo una foto de Jesús Rollán", reveló divertida.

Por las páginas desfila la figura de Rollán, un personaje "magnético" que fue el 'celestino' de Iñaki Urdangarin y la Infanta Cristina. Pero al que no invitaron a su boda, lo que le dolió. El hombre duro en el agua pero frágil fuera al que Alejandro Blanco, presidente del COE, ayudó en su última etapa. "Entró en mi despacho y me dijo: tengo 33 años, llevo desde los ocho en el agua y no sé hacer otra cosa", se sinceró. Todo el mundo llegó demasiado tarde. Pero, afortunadamente, la tragedia de Rollán sirvió para tejer una red apoyo mucho más efectiva que sostiene a los deportistas en el momento de su retirada.

"Esta historia dice mucho de él como deportista, pero aún dice mucho más sobre su persona. Y es que Jesús vivía en una realidad muy diferente. En su cabeza no existían límites ni fronteras, siempre supo lo que quería y nunca tuvo ninguna duda de que iba a lograrlo. Jesús tenía la mentalidad de un ganador, el alma de un niño y un corazón que no le cabía en el pecho", leyó Asia en el cierre, con los mismos ojos grandes y negros de su padre, humedecidos. Esa historia ya tiene un libro. Y el genio, por fin, su tributo.