BALONMANO | CAMPEONATO DE EUROPA

Estalla Islandia: "¿Pero quién puede confiar en un danés?"

La derrota de Dinamarca ante Francia, con las decisiones controvertidas de su seleccionador, recuperan el odio atávico contra la meprópoli

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Nikolaj Bredahl Jacobsen es ahora el más odiado en Islandia.
ATTILA KISBENEDEK AFP

Centanares de islandeses vieron en directo el Dinamarca-Francia en Budapest, en el que Islandia se jugaba la clasificación para las semifinales del Europeo. Bien es cierto que Dinamarca sólo se jugaba su prestigio, y que el seleccionador danés, Nikolaj Jacobsen, dejó a tres piezas básicas en la grada: Mikkel Hansen, Gidsel y Saustrup, en reposo para las semifinales.

Sin embargo, sin el terceto, Dinamarca fue ganando con facilidad a Francia, que cuatro días antes había recibido la mayor paliza de su historia en un Europeo a manos de Islandia. Todo iba bien hasta que se llegó a la recta final del partido. Para cualquier entendido no eran comprensibles algunas decisiones controvertidas e inexplicables del seleccionador Kikolaj Jacobsen, que acabó perdiendo el partido 30-29, regalando una renta de tres goles y lanzando cada vez desde más lejos, y que metía a Francia en las semifinales en detrimento de Islandia.

La indignación islandesa no se hizo esperar, y las redes sociales del país fueron más que nunca un volcán en el que salió a relucir la lucha de siglos contra la corona danesa que mandó en el país hasta el siglo pasado. "¿Quién puede confiar en un danés?" es el grito de guerra de los islandeses, que pedían sin disimulo acabar con la en señanza obligatoria del idioma danés en sus escuelas.

"¡Si hasta sus bocadillos son los peores del mundo!" era alguna de la lidenza que se unían a los comenrarios de algunos periodistas que sugeríam componendas y apuestas de los daneses. La prensa de Dinamarca recogía que sus jugadores estaban siendo insultados y amenazados en la redes sociales. Mientras que el seleccionador islandés, Gudmundsson, que fue el responsable de Dinamarca hasta 2017, decía que decidió no ver el partido, que tenía su propia opinión y sugería que los daneses no habían cumplido,