España
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Bosnia
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BALONMANO | CAMPEONATO DE EUROPA

España se levanta de la siesta a tiempo para acabar invicta

En un encuentro intrascendente, los Hispanos jugaron un mal partido. La mejor noticia: el triunfo ante Bosnia y la aportación de Márquez.

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Agustín Casado en  ataque.
RADOVAN STOKLASA REUTERS

Era un partido de trámite, pero cuando juega la Selección, la camiseta de España obliga a más que a cumplirlo bien. Por eso el resultado ante Bosnia, 28-24 (12-14) no compensa el disgusto de ver a unos Hispanos lentos en defensa, alicaidos ante un rival sin zurdos, lentos, fuera de sitio. Vamos, que había que restregarse los ojos para creerse lo que estaba pasando en la pista de Bratislava. Vale, sí, victoria, invictos, muy bien, se aplaude, pero no se puede esconder la sensación de desgana. Es más, de los cuatro penaltis que tuvo el equipo se marcaron dos y dos acabaron en la madera; y más, contragolpes sencillos al palo o contra el portero por jugadores infalibles. Con sólo eso, con un acierto normal de un equipo grande como es España, no se hubiesen tardado 50 minutos para encarrilar la victoria (23-22). Seguramente los Hispanos estaban en una especie de siesta mental que trató Jordi Ribera de zanjar zarandeando al equipo, con relevos, con cambios defensivos, con tiempos muertos. Como justificación a lo que vimos, que es complicado mantener la concentración en un amistoso cuando lo importante empieza en tres días.

Nada. El despertador debió sonar en el último cuarto del partido, a tiempo para ganar. Alivio al fin.

Ribera dio entrada a los tres jugadores que no habìan debutado: mala suerte para Hernández en la portería (¡marcó un gol!), sin colaboración, estuvo vendido; Odriozola, en el extremo derecho, que marcó tres tantos seguidos, y ya; y Chema Márquez, que apareció en la segunda parte, sólo en ataque, pero jugó como es él, con desparpajo para lo bueno y para lo malo (esta vez muy positivo) y fue con Agustín Casado lo más destacado del ataque español.

Bosnia no se precipitó. Ya tenia la maleta preparada para regresar a casa y sin prisa, moviendo y moviendo, con cruces poco ortodoxos, a lo suyo, plantó demasiada cara a España, que no va a ganar por 20 goles, no, porque todas las selecciones juegan, pero tampoco es para pasar apuros ante un bloque tan desequilibrado.

Ribera tuvo que meter a Gonzalo Pérez, que es un portero que al margen de parar también impone y disuade, y con poca cosa más, el desperar del bloque llevó a España a la victoria en un día que Peciña y Miguel Sánchez no aprovecharon la ocasión de hacerse fuertes en la defensa.