España
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Japón
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BALONMANO | CAMPEONATO MUNDIAL FEMENINO

Las Guerreras por primera vez tienen que sufrir para ganar

Japón sacó partido de los errores españoles, pero la conexión Almudena Rodríguez y Maitane Echeberria resulto letal. Los cuartos de final, más cerca

Torrevieja
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Alexandrina Cabral.
Recio

EI primer día que sufrió España, el primer partido que se hubo que remontar, el primer choque en el se pasó apuros, aunque el desenlace fue controlado y decidido para ganar a Japón 28-26 (15-15) y sacar billete para los cuartos de final, pero que habrá que pagarlo el viernes ante Croacia, que ayer derrotó a Argentina y aún está viva.

España salió como siempre, como un caballo desbocado, y pronto se puso con ventaja. Pero esta vez Japón, el país de la paciencia inalterable, no se dejó impresionar, se lo tomó con calma, permitió a las de Prades exhibir velocidad, parameterlas en su tela de araña.

Japón volvía y volvía en ataque y casi siempre repetía las acciones de buscar a su pivote por detrás de las centrales españolas (Espínola y Gassama), y cuando cayeron en ello y evitaron esa línea de pase, penetraciones tan bajas que se colaban en la defensa española.

Ese juego desconcertó a España, que, por otra parte, lleva todo el Mundial con su puntería desnivelada: es el equipo que más tiros estrella en el poste, y algunas veces en situaciones claras tras encontrarse en uno contra uno.

Empate al descanso gracias a Silvia Navarro y tras tener que remontar, que tiene una buena lectura: las Guerreras no se vienen abajo en esas situaciones de agobio.

En la segunda parte Prades apostó por un relevo ataque/defensa, Espínola por Almudena Rodríguez, con Maitane en el extremo derecho, de penúltima en la defensa para que Silvia Arderíus o Alicia Fernández defendiesen en la esquina. En esos cambios España encontró un filón, sobre todo porque la conexión ofensiva Almudena-Maitane aportó siete tantos en esta mitad, y porque en defensa Maitane estuvo intensa y tan aguerrida que hasta los hombres de la IHF se dieron cuenta que era de largo la mejor del partido. Se llevó el premio, ella, tímida, que no se lo esperaba porque la vasca del Bera Bera es de las que no hacen ruido, aunque las rivales sí reconocen lo complicado que resulta sujetarla.

Ahora queda un esfuerzo más, que pasa por evitar algunas pérdidas de balón en acciones neutras, en las que resulta innecesario algún pase a la nada. Las Guerreras ya saben como ganar sufriendo. La enseñanza del partido.