ATLETISMO

"Esperemos que la avalancha de pánico se calme y volver a casa"

Ignacio Fontes y Pablo Sánchez-Valladares, atletas olímpicos en Tokio, están de concentración en Sudáfrica en plena aparición de la variante Ómicron del coronavirus. Hablaron con AS.

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"Esperemos que la avalancha de pánico se calme y volver a casa"
Pablo Sánchez-Valladares

Ignacio Fontes y Pablo Sánchez-Valladares, atletas olímpicos en Tokio y dos buenos amigos, viajaron hace dos semanas a Sudáfrica para entrenar. "Estamos en Dullstroom, un pueblito de 500 habitantes, a 2.100 metros de altura, a 300 km de Pretoria. Aquí la vida va despacio, es todo muy calmado y ya se comienzan a notar los efectos del trabajo", explica a AS Sánchez-Valladares, torrejonero de 24 años y corredor de 800, muy adaptado al pausado ritmo africano.

Pero la 'tranquilidad' se vio interrumpida el fin de semana al descubrirse la variante Ómicron del coronavirus, descubierta en un laboratorio de Sudáfrica y que conllevó el cierre de fronteras para algunos viajeros procedentes de Sudáfrica y en el caso de España cuarentena para todos los que lleguen del país. "Llevamos un par de días más estresados", reconoce Fontes, finalista de 1.500 en Tokio.

"Aquí, salió el otro día el presidente de Sudáfrica (Ciryl Ramaphosa) por televisión y llamó a la calma. Incitó a la gente a vacunarse y sí, aquí siguen con horarios de restricciones y aforos limitados. Pero la sensación aquí es que el coronavirus no preocupa tanto, porque hay más muertes por SIDA u otras enfermedades. La población se infecta, porque hay un 40% de la población vacunado", explica Valladares.

Los jóvenes atletas tenían previsto volver el 19 de diciembre a España: "Nos quedaremos hasta entonces, para ver cómo evolucionan las medidas del gobierno español. La cuarentena de estar 7 o 10 días de quedarnos en casa nos haría perder mucho del trabajo hecho aquí".

"La vida sigue tranquila, sumando kilómetros y disfrutamos de los atardeceres", resume Fontes, granadino de 23 años. Él y su amigo Sánchez-Valladares dieron su primer gran paso deportivo en los Juegos de Tokio y ahora buscan consolidarse para una temporada 2022 que viene cargada con Mundial indoor en Belgrado, en marzo, y los Mundiales (Oregon) y Europeos (Múnich) al aire libre. De ahí que el trabajo de invierno sea tan fundamental. Acumular para luego competir bien.

"Lo importante es que estemos sanos"

"Nos llegamos a plantear ir a otro país que no existiera cuarentena para seguir con los entrenamientos y luego volver a España sin cuarentena, pero los precios de los vuelos estaban cada vez más caros y nos estábamos agobiando más de la cuenta. Quizás en Europa esto se pinta muy apocalíptico, pero aquí no hay esa percepción. Lo importante es que estemos sanos. Que sigamos pudiendo hacer nuestro trabajo, tomamos las medidas de lavado de manos y mascarillas", explica Fontes, estudiante de Medicina, que percibe que "el Gobierno de Sudáfrica está enfadado por la reacción de Europa, porque ellos secuenciaron aquí la variante, pero no tiene porque haberse originado en este país".

"Esperemos que se calme un poco la avalancha de pánico y psicósis y podamos volver a casa el día 19 y si no, pues si tenemos que pasar las Navidades aquí lo haremos. Como no estamos solos, pues nos tomaremos las uvas en Sudáfrica y listo", sigue Fontes, mente pragmática con 3:33:27 en 1.500, que intenta olvidar "el estrés" y seguir con sus sesiones y largos rodajes en la altura sudafricana.

Pablo Sánchez-Valladares.

En Dullstroom, Valladares y Fontes están "encantados". "Es un lugar espectacular con caminos infinitos para entrenar y una pista de césped para hacer las series. Aquí el pueblo es muy familiar, todos se conocen y a nosotros nos tratan genial. Además, la comida es buenísima", explica Valladares, con 1:45.19 en 800. El próximo domingo, el andaluz y el madrileño viajarán a Potchefstroom, donde hay otro de los grandes centros de entrenamiento del país (a 1.400 metros de altura).