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Fury, el emperador: noquea a Wilder en un épico combate

Tyson Fury noqueó a Deontay Wilder en el undécimo asalto de su trilogía para retener el Mundial WBC del pesado. El campeón se fue al suelo dos veces.

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Crónica del Fury vs Wilder 3: WBC del peso pesado.
Reuters

Con los acordes del 'We are de Champions' coronaron a Tyson Fury sobre el ring. Y en ese mismo instante, el rey caído, Deontay Wilder, abandonaba el ring. La cara y la cruz de un combate que fue mejor de lo que todos esperábamos y en el que quedó claro que esta trilogía no estaba prevista, pero que quedará guardada junto con las mejores de la historia. El 'Gipsy King' salió vestido al ring de emperador romano. No pudo prever mejor lo que le esperaba entre las dieciséis cuerdas: la guerra más absoluta. Fury noqueó a Wilder tras cinco caídas (dos propias y tres ajenas) en el undécimo asalto para retener el Mundial WBC del peso pesado. "Siempre dije que era el mejor del mundo. Él es el segundo. No voy a poner ninguna excusa. Es un luchador muy duro que me hizo llegar a mi mejor pago", espetó el campeón.

La pelea tuvo dos partes muy diferenciadas. Wilder salió a pegar abajo a Fury para evitar su presión e intentar quitarle piernas. Lo logró en los dos primeros asaltos, pero en el tercero el inglés subió una marcha. El campeón intentó durante toda la pelea utilizar su peso (tenía casi 18 kg más que su oponente) para cansar al estadounidense y buscar huecos. El primero lo encontró con un crochet que envió al aspirante al suelo. La campana le salvó. ¿Aguantaría? ¡Vaya si lo hizo! Wilder salió inteligente, bloqueando la pelea y cuando Fury quiso entrar le recibió con una derecha directa a la sien. No fue una caída instantánea, pero había daño y el campeón visitó la lona dos veces. Su cara reflejaba extrañeza por la situación, rabia y la sensación de estar flotando habitual. También le salvó la campana. 1-1 en suerte, se podría decir.

El quinto y el sexto round fueron mas o menos de transición. Ninguno quiso arriesgar, pero Fury comenzó a sumar castigo. Desde el séptimo, el final era claro. El inglés iba pegando con gran certeza e iba echando el peso sobre su rival en cuanto podía. Wilder estaba muy cansado. Se evidenció entre en que la esquina del retador arañaba segundos al crono y en el octavo se vio porque Fury encajaba golpes y ni le molestaban. Sin pegada y siendo inferior, el final estaba claro. Además, el de Manchester ya había comenzado a meter presión, lo que acabó de desconectar mentalmente al de Alabama.

Poco a poco los golpes fueron mayores, hubo momentos en los que era inexplicable como Wilder aguantó en pie. Cada vez el aspirante se protegía menos y estaba más KO. En una acción en la que no se cuidó, con una derecha en la corta Fury le mandó al suelo y de nuevo la campana le salvó. Ahí, o incluso antes, debería de haberse parado todo. No era necesario seguir. Pero él quiso y en el undécimo, quitándoselo de nuevo y clavándole la derecha volada, Fury acabó con la trilogía entre ambos. Salió de emperador romano y se bajó del ring como emperador del peso pesado. La categoría tiene un rey, Usyk, ahora deben decidir quién es el único mando. Tardará. Joshua ha ejecutado su revancha inmediata. Habrá que ver qué camino toma Fury.

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