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Así es Tyson Fury: el 'Gipsy King' que vivió en una caravana

Tyson Fury es el actual campeón mundial WBC del peso pesado. El inglés, de 33 años, proviene de una familia de ‘Irish Travellers’, también conocidos como gitanos irlandeses.

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Así es Tyson Fury: el 'Gipsy King' que vivió en una caravana

Tyson Fury (30-0-1, 21 KO) está considerado uno de los mejores pesos pesados de los últimos años. Pese a ello, solo ha sido dos veces campeón mundial. En la primera, tras ganar en Alemania a Wladimir Klitschko, los perdió en los despachos por sus problemas de salud mental y diferentes adicciones. Este sábado, tras alzar el Mundial WBC en febrero de 2020, realiza su primera defensa. Su vida da para una película.

Proviene de una familia de 'Irish Travellers'

El padre de Tyson Fury entrena mientras sus hijos le miran.

Fury nació en Manchester y lo hizo un mes y antes de tiempo. Pesó solo 450 gramos y las esperanzas que dieron a su familia fueron escasas. Sus padres ya habían perdido más hijos de la misma manera (su madre se quedó embarazada 14 veces, pero solo cuatro hijos sobrevivieron) y su padre le puso Tyson (su segundo nombre es Luke), ya que era 1988 y Mike Tyson era la estrella del momento. Iba a pelear desde el inicio de su vida y por eso recibió ese nombre.

No fue curiosidad, ya que su padre era boxeador. El noble arte era una tradición en su familia. Son 'Irish Travellers', también conocidos como gitanos irlandeses. Son familias ambulantes que vivían en autocaravanas e iban por las ferias y boxeaban, entre otras actividades. Así se entiende que su hermano sea boxeador (Tommy) y también muchos de sus primos, entre los que destaca el actual campeón mundial WBO del supermedio, Billy Joe Saunders, y el exretador al Mundial WBO del peso pesado, Hughie Fury.

Con 10 años Fury empezó a boxear entrenado por su padre, John. Él dirigió su carrera hasta el 2011, cuando fue encarcelado por una pelea con otro 'Irish Traveller', el cual perdió un ojo. Además, con 11 años Tyson Fury se dio cuenta de que no quería estudiar y abandonó la escuela para trabajar asfaltando carreteras con su padre y hermanos.

Logró una medalla de amateur para Irlanda

Pese a comenzar a boxear tan joven, no tuvo una larga carrera amateur. Disputó 35 combates y solo perdió cuatro. Aunque pocos conocen la historia. Fury luchó por tener también la nacionalidad irlandesa, por lo que compitió de amateur con Irlanda (solo tres veces) y con Inglaterra. De hecho disputó el Mundial junior de 2006 defendiendo a Irlanda. Fue bronce y precisamente en semifinales perdió con el representando a Inglaterra, David Price. Dos años más tarde intentó ir a los Juegos, pero Price fue seleccionado por Inglaterra e impugnaron su clasificación como irlandés, por lo que no fue a Pekín 2008 y decidió dar el salto al profesionalismo.

Tyson Fury antes de disputar un combate amateur.

En menos de un año logró su primer cinturón profesional

Con una carrera amateur tan corta, no se suele arriesgar demasiado, pero con Fury ocurrió. Llevaba boxeando diez años y le sobraba arrojo. Con tan solo siete peleas profesionales disputó el Campeonato Inglés del peso pesado. Era septiembre de 2009 y había debutado en diciembre de 2008. Ganó, pero lo hizo sin lucir y con unas cartulinas muy claras, lo que provocó controversia y fue ordenada una revancha. Nueve meses tardó en llegar (Fury hizo dos combates más) y el de Manchester noqueó a John McDermott, que antes de perder se había caído tres veces. No dejó lugar a dudas. Estaba en el boxeo de pago para llegar a lo más alto.

Era un título que estaba bien para empezar, pero apuntaba alto. En julio de 2011, Fury tuvo su primer gran examen. Se enfrentaba al también invicto Dereck Chisora por el Europeo y el Campeonato de la Commonwealth del peso pesado. Palabras mayores. Chisora tenía 27 años y Fury solo 22, pero llegaban ambos con un 14-0. La pelea obtuvo picos de 3 millones de espectadores y fue vibrante, aunque Fury se impuso con claridad (117–112, 117–112 y 118–111). Había madera de gran campeón.

Después de eso, realizó una pelea sin título en juego en la que casi es noqueado en el tercer asalto, pero dos más tarde logró ganar antes del límite. Fue un aviso y demostró que también había casta. Dos meses más tarde defendió el Campeonato de la Commonwealth ante Neven Pajkic. Fue derribado, y de nuevo remontó.

Renuncia a los cinturones inglés y de la Commonwealth

Fury ya había demostrado que era especial y desde su pelea con Chisora, sus combates promediaron más de un millón de espectadores. Hasta ese momento no había tenido ninguna decisión muy sonada, algo que ocurrió cuando decidió renunciar al Campeonato de Inglaterra y al de la Commonwealth con un único objetivo: ganar el de Irlanda. "Me deshice de esos cinturones porque algunos dicen que son más prestigiosos que el irlandés, pero no para mí. Renuncié a ellos para tener una oportunidad por el título irlandés, porque significa más para mí. Toda mi familia es de Irlanda. Nací en Manchester, pero soy irlandés.

Sus palabras y sus actos sorprendieron, ya que le podía haber aportado más reafirmarse como campeón de la Commonwealth (muchos británicos lo priorizan por delante del Europeo), pero él quería ser campeón de Irlanda y lo logró al noquear a Martin Rogan en abril de 2012. Además, tres meses más tarde ganó su primer cinturón por un organismo internacional (WBO). Empezaba a mirar al Mundial. Aunque antes, tuvo otras tres peleas y en noviembre de 2014 se debía reencontrar contra Dereck Chisora.

Dereck Chisora y Tyson Fury durante la rueda de prensa de presentación de su segunda pelea.

Revancha con Chisora y camino al Mundial

Habían pasado tres años y Fury y Chisora tenían previsto volverse a ver en julio de 2014. El Europeo, el título de la Commonwealth y el WBO Internacional del peso pesado estarían en juego. Las carreras de ambos habían sido muy diferentes. Fury seguía invicto en 22 peleas y Chisora había perdido tres de las nueve peleas que había disputado hasta la revancha (incluyendo un título mundial ante Vitali Klitschko). Esta vez el favorito era Fury, pero todo tuvo que esperar. Chisora se fracturó la mano entrenando y se cayó. Fury tenía reemplazo, pero su tío y entrenador en ese momento, Hughie, hizo que tampoco pelease. Finalmente se vieron las caras en noviembre de ese 2014.

Fury volvió a actuar gran parte del combate de zurdo y fue mas superior, tanto que finalizó a Chisora en el décimo asalto. Después no titubeó: "Wladimir Klitschko, voy a por ti, bebé. Voy. No hay retirada, no hay rendición". En ese momento, y con declaraciones como esas, Fury comenzó a ser cada vez más popular fuera de Inglaterra. Una nueva defensa del WBO Internacional ante Christian Hammer en febrero de 2015 le abriría las puertas del mundial. Le espera Klitschko.

Fury derroca al rey Wladimir Klitschko

Tyson Fury lanza un jab a Wladimir Klitschko durante su combate.

Cuando Fury pelea contra Wladimir Klitschko, el ucraniano lleva nueve años como campeón unificado del peso pesado. Era muy difícil lo que pretendía y pocos creían, pero ahí nace la leyenda del hombre que es ahora mismo. El dominio de Klitschko hacía a los pesados poco atractivos y esa pelea parecía 'una más', pero no fue así. Primero en la previa, donde Fury generó toda la expectación que no se había creado deportivamente. Apareció disfrazado de Batman y 'derrotó' al Joker antes de comenzar la conferencia de prensa, en la que llamó a Klitschko "Rod Stewart'. El ucraniano, siempre educado, no perdió los nervios, aunque no pudo evitar llamarle "payaso".

Esa escena hizo que medios de todo el mundo se hiciesen eco del combate y más cuando Fury ganó. El combate, eso sí, no será recordado por su acción. Los dos boxearon muy pausados y el triunfo fue para el británico porque estuvo más atinado. Su estilo, con gran movilidad de piernas y mucha inteligencia, fue efectivo en las cartulinas y cumplió un sueño. Estaba en la cima y había derrocado al rey.

Caída a los infiernos

Fury se llevó de Alemania los Mundiales WBA, IBF y WBO del peso pesado, pero perdió el IBF solo diez días más tarde. Debía cerrar una pelea contra el aspirante oficial, pero tenía una cláusula de revancha inmediata y tuvo que cumplirla. La idea era hacerla a mediados de 2016 y tras una larga negociación se firmó. Iba a ser en Manchester en julio, pero la actitud de Fury cambió. Se dejó ir y en la rueda de prensa de presentación del pleito, además de sus shows, apareció muy pasado de peso. "Un gordo te ha ganado", llegó a decirle a su oponente.

Tras eso, la pelea se pospuso primero por una supuesta lesión en su tobillo y después por no ser declarado apto. Él, se reveló después, cayó en depresión, engordó mucho y llegó incluso a plantearse el suicido. Obviamente el deporte pasó a un segundo plano, y tras varios meses fue desposeído de todos sus cinturones. A sus problemas con el alcohol y las drogas se sumó un problema con la Federación Británica, quien les acusaba a él y a su primo Hughie de haber consumido sustancias prohibidas.

El litigio fue muy largo y costoso para la Federación Británica, y después de mucho tiempo, llegaron a un acuerdo y pese a que el resultado positivo fue antes de su pelea con Klitschko, no le quitaron su victoria. Pese a ello, en ese momento parecía que su regreso era una quimera. Estaba completamente fuera de forma y aunque repetía una y otra vez que quería volver, la duda estaba en su estado. ¿Sería capaz de volver a su mejor nivel tras todos los excesos?

El cambio físico de Tyson Fury para volver a boxear.

Regreso milimetrado a la cima y primera pelea con Wilder

En 2018 Tyson Fury se lo tomó en serio y trabajó para volver a ser campeón del mundo. Se puso a entrenar y perdió aproximadamente 50 kilos para regresar al ring. Hizo dos peleas ante rivales con un buen récord, pero que no deberían suponer una amenaza real. Así fue. Tomó ring y ganó con facilidad. A Seferi antes del límite y a Pianeta a los puntos. Quería saltos y se notó que jugó en su segunda pelea. Necesitaba rodarse. Y también lucirse, porque en esos pleitos fue más showman todavía. Su historia hacía que conectase más aun con la gente, y la explotó.

Esas dos victorias le pusieron en el camino de Deontay Wilder, a quien se enfrentó en diciembre de 2018. Hacía más de tres años que había tocado la gloria y podía volver a hacerlo, pero no sería fácil. Antes, eso sí, demostró sabe vender cada vez mejor el producto y realizaron una gira de presentación que hizo que nadie quisiese perderse la pelea. Sobre el ring, Fury demostró que estaba en el buen camino. Enseñó muy buenas cualidades, aunque todavía no eran las del día de Klitschko. Pese a ello, hizo un combate nulo en el que demostró ser mejor boxeador técnicamente y que su capacidad de encaje estaba intacta. Se levantó dos veces ante el 'Bombardero de Bronce'. Nadie lo había logrado antes y dejó claro, otra vez más, que en su vida nada ha sido fácil, pero que nunca se ha rendido.

Firma con Top Rank para convertirse en una estrella en Estados Unidos

La primera pelea que tuvo con Wilder demostró que podía alcanzar el nivel de antes y eso llevó a Top Rank a firmarle. El público ansiaba una revancha inmediata, pero el público de Estados Unidos ya había visto de lo que era capaz y había que venderle. En 2019 le puso dos peleas 'fáciles'. El objetivo era lucir y sobre todo hacer el show... y vaya sí lo hizo. Dos peleas sin apenas interés deportivo centraron todos los focos del deporte. Es un Showman y nadie puede igualarlo.

Contra Tom Schwarz cumplió el guión, pero contra Otto Wallin sufrió mas de la cuenta. Un corte en su ceja hizo que estuviese muy cerca de perder el invicto y que la revancha con Wilder se fuese al traste. Otra vez sobre el alambre y otra vez salvó la situación. Era el momento de no arriesgar más. Tenía al público de su lado y debía ir contra Wilder, pero el corte retrasó todo hasta febrero de 2020.

Su paso por la WWE

Tyson Fury gopea a Bran Strowman durante su combate en Arabia Saudí.

Desde que regresó al boxeo, Tyson Fury tiene mas presente su faceta de showman y lo evidencio a finales de 2019. No podía competir ni entrenar como precaución por el corte, por lo que decidió cumplir uno de los sueños de su vida: hacerse luchador de WWE. Era la estrategia perfecta, ya que mientras no podía pelear su fama seguía subiendo como la espuma. Se preparó durante casi un mes y tuvo un combate. Lo perdió, pero deslumbró a todos. Dejó claro en el Crown Jewel de Arabia Saudí que es un deportista total. Y además se ganó al público de ese país, un negocio redondo para él.

Vuelta a la cima

La revancha contra Deontay Wilder fue una continuación de la primera pelea. Fury fue de menos a más y en Las Vegas empezó arriba. Estaba mucho más rodado y no dejó opción a la duda. Estudió a su oponente, evidenció sus fallos y no paró hasta que le destruyó. Ganó por KO, algo no muy habitual. Tienen un buen porcentaje de victorias antes del límite, pero no es un pegador. Su ritmo y su continuidad fueron una losa insalvable para Wilder, quien con menos boxeo no pudo hacer nada. Le pasó una apisonadora llamada Tyson Fury, quien curiosamente lució todo lo que no lo hizo cuando derrotó a Klitschko. Ahora, es el rey WBC y este sábado, después de una órden judicial y una aplazamiento por covid, expone su corona para cerrar su rivalidad con Wilder.

Tyson Fury envía a la lona a Deontay Wilder durante su segunda pelea.