ATLETISMO | MARATÓN DE MADRID

La Maratón de Madrid regresa con 30.000 corredores

La Maratón Popular de Madrid vuelve a la 'normalidad' tras un año de ausencia y dos cancelaciones por la pandemia. "No podíamos tirar la toalla", dice Pedro Rumbao.

Madrid
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La Maratón de Madrid regresa con 30.000 corredores
EDUARDO CANDEL DIARIO AS

En oleadas de 500, 30.000 corredores (7.000 en la 10K, 8.000 en la maratón y 15.000 en la media) tomaron de nuevo en masa las calles de Madrid en las EDP Rock 'n' Running Series de la capital de España, que regresaron tras un año de ausencia y dos cancelaciones (se habrían celebrado en abril de este año en condiciones normales) por culpa de la pandemia del coronavirus. Fue un ejemplo de 'nueva normalidad' para las maratones de todo el mundo, que también vuelven este año, como la de Berlín, que se celebró a la par con 25.000 inscritos. El tiempo acompañó en un domingo claro y soleado, sobre los 20 grados, de los que da gusto vivir en la preciosa ciudad que albergó por 43ª vez la Maratón Popular, que arrancó en 1978 gracias a la iniciativa de un grupo de amigos que se reunieron para correr en el Parque del Retiro.

El Paseo de la Castellana fue el escenario de las salidas de la 10K, la maratón y la media maratón, carreras que partieron desde las 7:45 en adelante y recorrieron las principales arterias de la Villa, en el caso de la larga, pasando por el reconstruido estadio Santiago Bernabéu, donde el Real Madrid empató el sábado con el Villarreal, para atravesar después la Plaza de Castilla, y girar por las Cuatro Torres tomando dirección a Cuatro Caminos, antes de virar hacia Joaquín Costa y transitar por O'Donell, Goya, Bravo Murillo, Alberto Aguilera, entre otras calles. Tras recorrer la Ciudad Universitaria y la Avenida de Valladolid, lo atletas tomaron la Casa de Campo y se dirigieron por Acacias hasta el Paseo de Recoletos, donde estaba la ansiada meta, cerca de la Calle Prim, enfrente del Café Gijón, tras los eternos y duros 42,195 kilómetros.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, madrugó para seguir una de las carreras populares con más solera del mundo. "Bendita Maratón", expresó. Pedro Rumbao, vicepresidente de MAPOMA y director de la prueba, no pudo ocultar su emoción. "Creo que voy a llorar", dijo durante la retransmisión de BeMad. Después, las lágrimas le brotaron al hablar con AS. "Esto ha sido una mezcla de nervios, alegría y que hemos vuelto. Madrid ha vuelto", afirmó el entusiasta dirigente. "Después de 29 meses, casi, casi que habíamos tirado la toalla, pero no podíamos. El equipo se propuso sacarlo adelante como fuera. Hemos tenido ayuda de la Comunidad, del Ayuntamiento, con un protocolo COVID con la Organización Mundial de la Salud, los Ironman, con la Federación Española de Atletismo, el CSD, y lo hemos conseguido", continuó. "Los corredores lo han aceptado de muy buena gana, con las pruebas de vacunación, PCR, mascarillas, autoservicio de avituallamiento... Todo lo que no estábamos acostumbrados a hacer durante 42 años, lo hemos tenido que implementar esta edición. Llegan a meta orgullosos de volver al asfalto madrileño, orgullosos de su Maratón... Hemos convertido la ciudad en la gran fiesta del atletismo", añadió, antes de anunciar que "desde mañana" empiezan "a trabajar para recuperar la fecha del último domingo de abril del 2022". "No vamos a descansar para que se imponga la normalidad en nuestras vidas, afortunadamente estamos venciendo a esta maldita pandemia".

Felicidad y rock

El público se animó a apoyar a los participantes poco a poco a lo largo de la mañana, en un recorrido salpicado por la música rock que no cesó durante horas. Los aficionados de todas las edades y nacionalidades (corrieron 5.400 extranjeros) que completaron alguna de las carreras lo celebraron como si las hubieran ganado, brazos en alto para festejar el regreso del atletismo popular y la llegada, sonriendo, muchos llorando, abrazados a sus parejas, sus hijos, sus amigos... Algunos celebraban su cumpleaños, como la directora general de Deportes del Ayuntamiento, Alicia Martín. La felicidad fue el sentimiento predominante, por encima del sufrimiento. El año que viene, más.