MONTAÑISMO

Pandemia en el Everest

La expansión de la COVID-19 en India y Nepal ha llegado con fuerza al campo base de la parte nepalí y la batalla entre salud y economía está servida.

Pandemia en el Everest
- AFP

Alex Txikon, Sendoa Elejalde e Iñaki Makazaga han sido los últimos en anunciar su adiós al Everest tras la situación sanitaria que se está viviendo por la expansión de la cepa India de la Covid-19 en Nepal y que está llegando con fuerza al campamento base. Los expedicionarios españoles hablan de "responsabilidad" para explicar su decisión de finalizar el intento de hollar la montaña más alta del mundo (8.849,86 metros).

La situación empieza a ser muy preocupante ya que más de 30 montañeros (el primero fue el 15 de abril el noruego Erlend Ness que luego dio positivo en el hospital de Katmandú) han tenido que ser evacuados del campamento base del lado nepalí con síntomas de la enfermedad y los rumores sobre la posibilidad de que las autoridades se vean obligadas a cancelar la temporada de subidas de este año es alta, pese a que en un intento por reflotar un sector clave para su débil economía, Nepal ha emitido más de 400 permisos a extranjeros que quieren hacer cima.

En la otra parte, desde Pekín no quieren correr riesgos y ha anunciado que instalará una “línea de demarcación” en la cima cuya finalidad es evitar posibles contactos entre los que asciendan por el lado nepalí y los que lo hagan por el tibetano, en China, y minimizar así los contagios. Según la agencia estatal Xinhua un equipo de guías tibetanos serán los encargados de establecer esta línea de separación que siembra muchas dudas. "Sólo hay una cumbre y sería prácticamente imposible crear una separación entre escaladores de ambos lados”, afirma Santa Bir Lama, presidente de la Asociación de Montañismo de Nepal.

"Se puede escuchar a la gente tosiendo. Y tienen dolores, fiebre y dolores musculares", asegura Lukas Furtenbach, líder de Furtenbach Adventures, a la 'BBC' desde el campamento base. La falta de una clínica o equipo médico que realice pruebas para rastrear contagios y aislar a los portadores del virus es un problema, apuntan muchos montañeros, aunque otros como el alpinista nepalí Ang Tshering Sherpa señalan que las capas de ropa gruesa y los rostros cubiertos con máscaras de oxígeno, gafas y protecciones dificultan mucho el contagio. “Que una persona con coronavirus pueda llegar a la cima es imposible porque los escaladores con dificultades respiratorias no alcanzarán esa altura”, dice a Associated Press. La polémica entre salud y economía está servida...