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El 'blade runner' europeo

David March acaba de superar a un ascensor subiendo siete pisos a la carrera. Antes ganó a un bus, Metro y un tranvía, en un hito “inédito en Europa”. Y pergeña el siguiente.

Reportaje  Carrera contra Tranvia David March
Gorka Leiza Diario AS

Entre el cielo y la tierra, igual que el título del libro en que narra sus peripecias como Mosso d’Esquadra y anteriormente como policía, funcionario de prisiones y atleta máster –fue campeón catalán y en los Juegos de Policías y Bomberos en 400 metros vallas– se ha situado David March con el último de sus vertiginosos retos contra las máquinas, en los que siempre ha salido vencedor, mano a mano ante un autobús, Metro, tranvía y, ahora, ante un ascensor. Más que de un 'runner', se trata de una suerte de 'blade runner' al que no hay replicante que se le resista.

Un mes de fortalecimiento de los cuádriceps, porque se quedaba sin fuerza a falta de un piso, y un concienzudo ensayo de los giros ha necesitado March para superar, en cuatro intentos, el tiempo que un elevador emplea en subir siete plantas, en el barcelonés Passeig Maragall. Lo consiguió este pasado fin de semana, al subir los 120 escalones en únicamente 34 segundos, superando en seis los de su tecnológico competidor. “Creo que nadie lo ha hecho en España”, advierte, ataviado con su equipo de ‘runner’ y listo para una sesión de fotos para AS frente a un tranvía.

David March, durante su carrera con el autobús.

Como suele suceder con este tipo de locuras, sus desafíos contra las máquinas comenzaron “con una apuesta en el trabajo”. “Yo a veces trotaba por la Diagonal y me di cuenta de que había tramos en que al cabo de un kilómetro me volvía a encontrar al mismo bus que había dejado atrás. Así que me propuse hacerlo y me jugué una comida, que por supuesto gané”. Fueron cuatro kilómetros por la Avinguda Diagonal, o lo que es lo mismo, diez paradas de bus que trazó a un vertiginoso promedio de 3:30 el kilómetro, a pesar de tener que sortear a peatones, coches y semáforos.

“Luego descubrí que en París, Londres y en Madrid se había hecho el reto del Metro. Lo estuve mirando y lo ensayé”, rememora, ni corto ni perezoso. Se trataba de bajar de un convoy a la llegada a una estación y correr desde el andén hasta la siguiente parada por la calle –un kilómetro exacto en exteriores, a un ritmo de tres minutos clavados– para subir exactamente en el mismo vagón. Tuvo que abordarlo un domingo a primera hora, y le costó ocho intentos y tres meses de preparación, pero nuevamente lo superó.

El inicio de su desafío contra el Metro.

Y se propuso alcanzar un triplete, “algo, que yo sepa, inédito en Europa”. Es lo que lo llevó hasta el tranvía, de nuevo en la Diagonal, y durante un trazado de un kilómetro y medio en línea recta. “Mi dificultad añadida, en plena pandemia, es que una de las estaciones está delante de un centro comercial, por lo que bajaba y subía menos gente que en la antigua normalidad, y por tanto el tranvía se detenía muchos menos segundos”, observa. Pero a la quinta fue la vencida, en un tiempo de 4:35.

Bus, Metro, tranvía, ascensor… ¿Le queda alguna máquina por superar a David March? Pues resulta que sí. Este inquieto Mosso ya pergeña su siguiente desafío, que tendrá como oponente al único transporte público al que todavía no se ha enfrentado. “Me he propuesto desafiar a un taxi, durante un recurrido de un kilómetro o un poco más. Si lo hago, trataré de jugar con los semáforos, con las frenadas, porque si se embala es imposible”, detalla ya. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?