BOXEO

El entrenador de Tyson: "No sabe lo que es una exhibición"

Rafael Cordeiro (Curitiba, 1973), entrenador de Mike Tyson, repasa con AS como fue la preparación de la leyenda del boxeo para el desafío contra Roy Jones Jr.

El entrenador de Tyson: "No sabe lo que es una exhibición"
DIARIO AS DIARIO AS

Rafael Cordeiro es una leyenda de las Artes Marciales Mixtas. Elegido dos veces el mejor entrenador de MMA del mundo, el brasileño, de 47 años, está acostumbrado a entrenar algunos de los mejores luchadores del planeta. Pero nada comparado a lo que le ha tocado los últimos seis meses: preparar a Mike Tyson para su esperado regreso al ring, con 54 años, en el desafío del próximo sábado ante Roy Jones Jr. Desde Los Ángeles, ‘O Mestre’ (‘Maestro’, como es conocido) repasó con AS cómo fue la preparación del excampeón mundial de los pesados. Y avisa: no esperen una exhibición.

'Mestre', lo primero es saber qué tal está, porque todas las veces que usted sube a Facebook un vídeo entrenando a Tyson se pasa miedo por su integridad física...

(Se ríe) Hermano, voy a contar algo que nadie sabe: tengo el manguito rotador roto de las sesiones de manoplas con él. Me operan la semana que viene... Antes de empezar la velada, Mike Tyson ya ha mandado uno al hospital (risas). Llevo toda la vida dentro del gimnasio. He entrenado y visto entrenar a muchos, pero nadie con esta potencia. Su físico es de 24 años y él sólo conoce una forma de entrenar o pelear. Siempre con la quinta marcha.

Todas las veces que se lee la palabra ‘exhibición’ dentro del contexto de la velada del sábado suena muy raro...

¡Es que Mike Tyson no conoce la palabra exhibición! Me acuerdo de una conversación que tuvimos al principio, cuando yo quise sugerirle que intentáramos dosificar el entrenamiento, ir un poco más despacio. Él me miró a los ojos y dijo: ‘Mestre, si voy más despacio no soy Mike Tyson’. Si hay tres árbitros laterales, control de dopaje y dos leyendas en el ring, no es una exhibición.

¿Y por qué ahora? ¿Por qué, con 54 años decidió volver?

Hace muchos años conocí a Rob Hickmann, socio de Mike Tyson en su empresa de cannabis, durante la grabación de una película de Van Damme y forjamos una buena relación. Un día, en abril, él me llamó diciendo que Tyson se había despertado con ganas de hacer manoplas y si no me apetecía ir a hacerlas con él. Al día siguiente, lo mismo. Montamos un gimnasio en su garaje y así fue, hasta que él decidió que le apetecía luchar por causas benéficas. Tyson va a donar toda su bolsa.

¿Quién es Mike Tyson fuera del ring? ¿Cómo es a diario?

Es una persona que intenta, todos los días, superar los problemas que enfrentó en su vida. Él conoció la riqueza y tocó fondo. Los dos lados de la fama. Y aprendió con sus errores, se dio cuenta de dónde está la verdadera felicidad y no le gusta que se acuerden de él por la persona que fue en su juventud. Es un nuevo hombre. Maduro. Moldeado por sus experiencias, con las cicatrices, traumas y lecciones de su vida. Me parece muy noble de su parte reconocer los errores del pasado e intentar ser una persona mejor.

Tyson conoció la riqueza y tocó fondo. Los dos lados de la fama.

Rafael Cordeiro

Pero en el ring...

Allí, hermano, es donde él exorciza sus demonios. La transformación comienza ya a la hora de poner el vendaje de los puños... Hay días que llega a gruñir. Literalmente (se ríe). Su poder de concentración es increíble.Él tiene su ritual y es cuando nadie se puede acercar. Es algo que Cus D’Amato trabajó con él. Tyson se siente como un tigre enjaulado. Cuando acaba el entrenamiento, él se queda varios minutos dando vueltas solo dentro del ring. Como un tigre. Es impresionante.

¿Cómo es entrenar a una leyenda como Mike Tyson?

Es un honor y un privilegio. Pero la admiración es algo que tengo que disimular. Tengo que tratarle como a un atleta más. Creo que eso es una de las cosas que más le ha gustado. Quizá le he dicho cosas que otros entrenadores no se atrevieron a decirle antes. Que en otros momentos de su vida él no aceptaría. Y eso le ha dado una motivación extra. Está como un niño, obsesionado con el entrenamiento. Entrena tres veces al día. El lunes me llamó a las tres de la mañana porque salió a correr. En su cabeza, la única forma de vencer es entrenando cada vez más.

Dicen que tiene muchos cambios de humor...

Un día estábamos hablando y le pregunté qué era la felicidad para él. Y él me contestó: “La muerte”. Porque había visto demasiadas cosas malas en la vida. Él tiene días que es mejor dejarle tranquilo. Pero estas palabras se quedaron en mi cabeza. Así que el día siguiente, cuando estábamos solos, hablé con él. Le dije que él es un ídolo, es un ejemplo para muchas personas. Y cómo un ídolo, su responsabilidad es muy grande. Principalmente en un momento en el que ser negro, la cultura negra, está siendo golpeada por todos los lados. Y la muerte no puede ser el mensaje de Mike Tyson. Él me miró a los ojos y me dijo: “Gracias”. Me dio un abrazo. Fue un momento muy intenso.

¿No le preocupa poner dentro de un ring a un hombre de 54 años?

Créame, físicamente, como atleta, Tyson no tiene 54 años. Él hizo varias las pruebas neurológicas estos meses y es impresionante como los resultados volvieron perfectos. Tiene el cerebro como si fuera de un chaval que nunca ha tomado un golpe en la cabeza. Supongo que por su estilo, el que ha dado ha sido él. Así que todos los médicos dijeron que él está en plena capacidad física para luchar.

¿Alguna anécdota de estos meses conviviendo con él?

Fuimos a Bahamas, a grabar un documental de Discovery Channel. Y él tenía que bucear entre tiburones. Al principio se le cruzó un cable en el barco y no quería hacerlo. Pero después dijo que sí, pero no aceptaba entrar en el agua en la jaula. Así que saltó entre los tiburones sin protección y nadó con los bichos. Es un personaje.

¿Qué espera del combate?

Espero el tigre. Cazando. Del comienzo al fin.