HALTEROFILIA

La encrucijada de la halterofilia

La corrupción y el dopaje, destapados en un informe de Richard McLaren, pueden llevar a este deporte a quedarse fuera de los Juegos de 2024.

La encrucijada de la halterofilia

Una investigación de tres años conducida por Richard McLaren, el abogado encargado de sacar a la luz la red rusa de dopaje de Estado, desveló “una trama de corrupción al más alto nivel” en la Federación Internacional de Halterofilia (IWF), presidida desde 2000 hasta junio de 2020 por Tamás Aján. El rumano (de 81 años, casi 50 al frente de la IWF como secretario general y figura rectora) dimitió acosado por las informaciones que le señalaban como malversador de fondos, encubridor y traficante de votos y voluntades.

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el organismo detrás del trabajo de McLaren, desarrolló un nuevo método para detectar la manipulación de muestras en la halterofilia tras analizar las evidencias presentadas por el equipo del letrado canadiense. Porque la documentación indicó que se empleaban hormona de crecimiento y transfusiones de sangre irreconocibles, sin dejar rastro en los controles. También que los inspectores intercambiaban la orina de los tramposos por otra limpia, como doppelgängers, dobles de pruebas amañadas. Así se descubrieron casos sospechosos de 18 levantadores de seis países distintos.

La AMA denunció que algunas federaciones nacionales pagaron a la Internacional para ocultar positivos o para conocer cuándo se realizarían los test a sus halterófilos. Además, explicó que, entre 2012 y 2016, diferentes instituciones procedentes de Rusia abonaron cinco millones de euros en sobornos a directivos de la IWF para tapar sus escándalos de dopaje. Al menos 10,4 millones no se registraron debidamente en los libros de cuentas, motivo por el que el dossier de McLaren se trasladó a los tribunales ordinarios, ya que se apreciaron indicios de delito.

Aján simuló su dimisión como una jubilación. Miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) entre 2000 y 2010, se calculó que cerca de 40 positivos compraron el silencio del presidente en forma de multas ingresadas directamente a su nombre. La estadounidense Ursula Papandrea tomó el mando de manera provisional, hasta que el propio comité ejecutivo de la IWF la echó en una reunión por Zoom de la que quedó fuera. Sustituida por Intarat Yodbangtoey, tailandés que tenía a la federación de su país excluida de los Juegos de Tokio por sus múltiples casos de dopaje, apenas duró dos días en el cargo. Su recambio, el británico Michael Irani.

La exatleta colombiana Ximena Restrepo, vicepresidenta de World Athletics; la exjugadora de baloncesto panameña Damaris Young, experta jurista y colaboradora del COI; y el australiano Darren Kane, de la comisión jurídica de la Federación Internacional de Natación (FINA), se encargarán de llevar a cabo “una transición transparente y los nuevos estatutos” antes del congreso constituyente y electoral de la IWF, convocado para el 24 de marzo. Porque el COI sopesa seriamente eliminar a la halterofilia de los Juegos de París 2024.