FÚTBOL SALA

Aspirante a grande

El Jimbee Cartagena apunta a revelación del año tras ser un gran animador del mercado: Bebe, Juan Emilio... "Se nota un aroma de ilusión", comentan.

Aspirante a grande
Javier Carrion DIARIO AS

"Aún no somos un equipo grande, aspiramos a competir con ellos cara a cara", explica Miguel Ángel Jiménez, presidente del Jimbee Cartagena, que por medio de su empresa (Jimbofresh, dedicada a la fruta de la zona) ha apostado fuerte por el fútbol sala. Su club ha sido un gran animador del mercado fichando mucho y bien: Bebe (cierre que llega de ser campeón con el Movistar), Juan Emilio (un cotizado pívot que viene de Rusia), Waltinho (100 goles en dos años en Japón), Andresito (elegante ala que salió de ElPozo), Avellino (cierre argentino de garantías), Marinovic (polivalente croata), y dos jóvenes valores como el meta Chemi y el brasileño Lucao. Todos, a las órdenes de un prestigioso técnico como Duda.

La lista impresiona, pero el presidente quiere mantener los pies en el suelo: "Tenemos la plantilla que queremos, pero si no vamos pensando partido a partido, no estaremos haciendo las cosas bien", comenta. Y tampoco acepta el argumento por poderío económico: "Estaremos entre el quinto y el octavo presupuesto de la Liga. Los fichajes han sido muy trabajados, como los de Bebe y Juan Emilio, que llevábamos años detrás de ellos". Aunque sí reconoce que la plantilla ha despertado ilusión en "la entendida afición cartagenera", pero diferencia este proyecto con aquel que vivió la ciudad con el ambicioso patrocinio de Polaris World de 2003 a 2007: "Polaris quería relevancia y nosotros lo hacemos por fomentar la vida sana, el deporte en general y el fútbol sala en particular".

Ya con fecha para empezar la Liga (3 de octubre) y a la espera de saber sí podrá acudir la hinchada al moderno Pabellón de Deportes de Cartagena, el equipo ha dejado destellos en pretemporada (venció al campeón Movistar), aunque las lesiones aún no le han dejado mostrar su verdadero potencial, que apunta a poder mirar a los grandes a la cara. Duda, encargado de materializarlo, desde el primer día ha avisado: "Se nota un aroma de ilusión".