JUEGOS OLÍMPICOS

El atletismo estrena el nuevo estadio olímpico de Tokio

El nuevo estadio olímpico de Tokio fue estrenado este domingo en una competición de atletismo con participantes en su inmensa mayoría japoneses.

El atletismo estrena el nuevo estadio olímpico de Tokio
KIMIMASA MAYAMA EFE

El nuevo estadio olímpico de Tokio fue estrenado este domingo en una competición de atletismo con participantes en su inmensa mayoría japoneses, un torneo que le permitió a la corredora Nozomi Tanaka establecer un nuevo récord nacional en 1.500 metros.

El estadio fue estrenado a nivel deportivo el 1 de enero pasado para la final de la Copa del Emperador de fútbol entre el Vissel Kobe y el Kashima Antlers, con victoria para el primer club por 2-1, pero sus pistas aún no se habían utilizado para competiciones de atletismo.

El Golden Gran Prix que se disputó este domingo, inicialmente estaba pensado como una prueba internacional de atletismo que se iba a celebrar hace varios meses, pero la extensión de la pandemia de coronavirus motivó el aplazamiento, y al final se convirtió prácticamente en una competencia nacional.

La sorpresa la dio la atleta Nozomi Tanaka, de 20 años, que corrió los 1.500 metros en 4:05.27, por debajo del tiempo de 4:07.86 que conservaba como récord japonés anterior, desde 2006, Yurika Kobayashi. No hubo sorpresas, en cambio, en la última prueba de la jornada, 100 metros hombres, que ganó uno de los favoritos, Yoshihide Kiryu, con un tiempo de 10.14, por encima incluso del tiempo de 10.09 que anotó en la tercera serie clasificatoria en la que participó.

Kiryu es el único japonés que ha hecho un tiempo por debajo de los diez segundos (9.98), pero hoy no pudo repetir esa hazaña en el nuevo estadio olímpico. Como preludio de las pruebas de hoy, el sábado pudieron disfrutar de las pistas unos 700 estudiantes de enseñanza elemental y bachillerato que participaron en una competencia de atletismo escolar.

Rikako Ikee, símbolo olímpico de Japón, vuelve a las piscinas de competición

Si el Comité Organizador de Tokio 2020 estaba buscando un símbolo certero para dar la idea de cómo se puede superar la adversidad en los tiempos de coronavirus, acertó al elegir a Rikako Ikee, y la nadadora nipona está por demostrarlo. Ikee, de 20 años, especialista en 50 metros libres y 100 metros mariposa, volverá a las piscinas de competición el próximo 29 de agosto, después de un año y medio de una ausencia forzada que hizo peligrar su carrera olímpica en Japón, una de las más prometedoras.

En febrero de 2019 un diagnóstico de leucemia rompió la preparación que estaba realizando, e Ikee tuvo que ingresar a un hospital para recibir un tratamiento anticancerígeno que se prolongó diez meses. Seis medallas de oro en los Juegos Asiáticos de 2018 de Indonesia marcan la carrera de Ikee, que empezó pronto, porque a los 15 años se anotó sus dos primeras medallas de oro, en el Mundial de Natación Júnior que se disputó en Singapur, en 50 y 100 metros mariposa.

Su primera competición olímpica fue en Río de Janeiro, en 2016, aunque en esa ocasión regresó a casa sin medallas, por lo que Tokio 2020, ya en cancha local, se presentaba como la gran oportunidad para demostrar su valía. Pero, después de unos días de entrenamiento en Australia, anunció a sus seguidores el resultado de las pruebas que le habían hecho. "No me lo puedo creer y me encuentro en un estado de confusión total", tuiteó al dar la noticia de su leucemia.

Un año después, en una de las primeras entrevistas que ofreció a medios nipones, semanas después de que saliera del hospital, Ikee resumió así su proceso: "Es un milagro que esté aquí y que todavía esté con vida", dijo a la cadena Asahi TV. Muy delgada, con el pelo muy corto, Rikako Ikee fue elegida como la figura principal del vídeo que el 23 de julio pasado el Comité Organizador de Tokio 2020 difundió un año antes del inicio de los JJ.OO, para simbolizar el mensaje de esperanza que quería imprimir. "Se necesita el poder de la esperanza para superar la adversidad", dijo Ikee cuando el vídeo se difundió en un acto sólo para la prensa, en el estadio nacional, mientras la nadadora portaba la llama olímpica. "Quiero que la llama de la esperanza arda aquí en este mismo día el año próximo", agregó.

Y Ahora Rikako Ikee volverá al mundo real de las competiciones, paso a paso, primero a finales de este mes en el Centro de Natación Internacional de Tatsumi, en Tokio, donde competirá en la carrera de 50 metros libres. El hecho de que los JJ.OO. de Tokio se hayan retrasado un año le da tiempo a Ikee a recuperar fuerzas y espíritu, aunque está descartado que participe en las competiciones olímpicas del año próximo. Cuando salió del hospital, en diciembre de 2019, sólo creía que su próxima participación olímpica sería en 2024 en París, y en principio no parece que haya cambiado de opinión en ese sentido.

En unas declaraciones a los periodistas el pasado 2 de julio, la nadadora dijo que estaba trabajando duro, con entrenamientos en la piscina cuatro veces a la semana que complementa con sesiones de levantamiento de pesas. "Siento que me estoy haciendo más fuerte día a día", señaló, e insistió en que su objetivo será la cita de París. "Espero construir una base sólida, ya que no estoy atada a los JJ.OO. del año próximo", agregó.

Participe o no en las competiciones de 2021, Rikako Ikee ha tenido, de momento, el privilegio de ser la portadora de la llama olímpica en un mensaje con el que Tokio 2020 quiso aunar las esperanzas frente a las frustraciones de la comunidad deportiva.