BÁDMINTON

A un año de Tokio

Carolina Marín compartió unos minutos con AS para iniciar la cuenta atrás de los Juegos Olímpicos de Tokio. "Personalmente el retraso me ha venido bien", apuntó.

A un año de Tokio
DANI SANCHEZ DIARIO AS

Dentro de un año, el pebetero del Estadio Olímpico de Tokio se encenderá. La pandemia de coronavirus provocó que esta jornada festiva se postergara 365 días, hasta el 23 de julio de 2021. En unas fechas tan señaladas, una de las principales bazas de medalla para España, Carolina Marín (Huelva, 27 años), fue la madrina en la puesta de largo de la nueva nomenclatura del pabellón Magariños de Madrid, que pasa a llamarse Movistar Academy Magariños. La idea de la empresa de telefonía es que el recinto sea la "casa del deporte" y reciba cada vez más eventos (actualmente acoge a la sección femenina y a las categorías inferiores del Movistar Estudiantes de baloncesto).

Fuera del acto, Carolina solo piensa en una cosa: los Juegos. La campeona olímpica en Río 2016 lo tiene claro, llegará mucho mejor en 2021. "Personalmente, el aplazamiento me ha beneficiado. Me noto un poco apenada, porque en condiciones normales tocaría disfrutar de la inauguración en Japón, pero en febrero tuve un problema personal, con la cabeza desviada del deporte. A falta de un año, me siento más tranquila", aseguró la jugadora, quien "sin ninguna duda" se imagina "con otro oro en el cuello".

Antes de que llegue esa cita, a Marín le queda mucha actividad por delante... o no. Estaba previsto que el circuito mundial de bádminton se retome en septiembre, aunque en las últimas semanas se han suspendido varias pruebas. La española se lo toma con filosofía. "Debemos convivir con esta incertidumbre. Cuando se acerquen las fechas nos irán diciendo si finalmente se juega, y trazaremos nuestro plan dentro de un calendario tan comprimido. No echo de menos la alta competición. Nos encontramos en una situación dura y prefiero vivir mi día a día. Me prepararé para alcanzar el mejor estado posible cuando llegue el momento", admite.

La grave lesión de rodilla que sufrió en 2019 le ha servido a nivel mental para pasar el confinamiento de la mejor manera posible. Aún así, “nunca estuvo tanto tiempo sin pisar una pista”. “Me sorprendió cuando regresé. Como mucho había estado tres semanas sin entrenar en la pista, pero hasta mi entrenador se sorprendió de lo rápido que volví a coger el feeling con la raqueta y el volante. Ya hace tres meses que estamos con la misma rutina, aunque con limitaciones, y me encuentro muy bien fisicamente”, concluye la andaluza. Tokio la espera y ella está lista.