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25 hijos del 'Black Power'

El 4 de julio, el Día de la Independencia en Estados Unidos, tiene este año color negro. El de la muerte de George Floyd, que ha desatado una ola de protestas contra el racismo. Una lacra con la que se toparon muchos de los mejores deportistas negros de la historia de EE UU. Hemos elegido a 25.

  • Michael Jordan

    MICHAEL JORDAN, EL SEÑOR DEL AIRE

    No hacía falta recordarlo porque nadie lo había olvidado, pero los diez capítulos del documental ‘The Last Dance’, la obra magna de ESPN sobre la carrera de Michael Jordan, han vuelto a poner de relieve la monstruosa trascendencia del 23 de Chicago Bulls. El mejor jugador de la historia de una NBA que él lanzó hacia la senda definitiva de la prosperidad y el deportista que cambió las reglas del marketing y de la relación entre marcas y jugadores. Todavía hoy ingresa más por las zapatillas de su firma (Jordan Brand) que cualquier figura en activo. Ganó seis anillos de campeón y fue MVP en las seis Finales, las últimas (1998) todavía las más vistas de la historia. Michael Jordan fue un jugador perfecto, un tipo con imperfecciones y, seguramente, el deportista más poderoso de la historia de Estados Unidos. Ahora es propietario de Charlotte Hornets (la franquicia de su Carolina natal) y se ha implicado al máximo en la lucha por la justicia social y los derechos de los afroamericanos, un giro muy aplaudido en Estados Unidos después de una carrera en la que se le consideró demasiado tibio en las cuestiones políticas y de raza.

    FOTO: Wen Roberts (DIARIO AS)

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  • Jack Johnson

    JACK JOHNSON CONTRA LA ESPERANZA BLANCA

    Jack Johnson (1878-1946) fue el negro más famoso del mundo durante más de siete años. Los que 'El gigante de Galveston' pasó como campeón del mundo de los pesos pesados (1908-1915). Un trono al que ningún púgil negro había subido. Tanto dolió, que el escritor Jack London alentó el advenimiento de 'La Gran Esperanza Blanca' que rescatara el cinturón para los blancos. Caricaturizado como un mono en muchas ocasiones, tuvo que hacer frente a un racismo secular (él fue hijo de esclavos) e institucionalizado. En 1913 fue detenido bajo el cargo de pasar la frontera de Illinois con una mujer (blanca, que luego sería su esposa), acusado de tráfico de prostitutas. Ese fue el parapeto que encontraron para destruirle. Se le condenó a un año de prisión que no cumplió, porque huyó del país y siguió boxeando fuera. En 2018, Donald Trump firmó su perdón presidencial y restituyó su honor... un poco tarde.

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  • Serena Williams

    SERENA WILLIAMS, LA SUPERWOMAN

    Desde Compton, un suburbio difícil cercano en Los Ángeles, a la cima absoluta del tenis. Así ha sido el recorrido de Serena Williams, instruida por su duro y excéntrico padre y que tuvo que pasar por el asesinato de su hermana Yetunde en el mismo barrio en el que se criaron. Serena, el poder llevado al extremo, cambió el tenis femenino con su fuerza. Y eso le ha valido para ganar 23 Grand Slams (sólo tiene por delante a Margaret Court), liderar el ranking durante 319 semanas y colgarse tres oros olímpicos en dobles con su hermana Venus y uno individual. En 2017 volvió al circuito tras ser madre, antes denunció el racismo (se negó a jugar Indian Wells, por ejemplo), reclamó la igualdad salarial… Una fuerza de la naturaleza.

    FOTO: JEAN-PAUL PELISSIER (REUTERS)

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  • Muhammad Ali

    MUHAMMAD ALI, SIMPLEMENTE EL MÁS GRANDE

    Simplemente es 'The Greatest'. Autoproclamado por él y por todos como 'El Más Grande', Muhammad Ali (fallecido en junio de 2016 con 74 años) trascendió al boxeo y al deporte. Campeón olímpico en Roma 1960, ganaría también el título de los pesos pesados ante Sonny Liston en Miami en 1960 para iniciar una carrera espectacular. "Cassius Clay es un nombre de esclavo y Muhammad Ali un hombre libre", dijo cuando se cambió el nombre. Apoyó a Malcom X y a Martin Luther King, luchó contra la segregación y se negó a combatir en Vietnam, lo que le acarreó un castigo de tres años sin licencia. Pero volvió para ser campeón de nuevo. Sus duelos con Frazier y Foreman son patrimonio del deporte.

    FOTO: ACTION IMAGES (REUTERS)

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  • Jim Brown

    Jim Brown

    ‘Sporting News’ lo nombró el mejor jugador de la historia de la NFL. Brown, nacido en 1936, jugó en Cleveland Browns entre 1957 y 1965, antes de iniciar una próspera carrera como actor, de ser el primer afroamericano en narrar un combate de boxeo, ejercer de comentarista en UFC... y llevar una complicada vida llena de denuncias por agresiones, asaltos sexuales... Fue, hasta la llegada de LeBron James, la gran leyenda del deporte de Cleveland. Sus Browns ganaron en 1964 una Super Bowl que fue el único título del deporte profesional de la ciudad hasta el anillo de los Cavaliers en 2016. En el campo, Brown era un fullback imparable que batió todos los registros de carrera posibles y que fue el jugador con más yardas de carrera en ocho de sus nueve temporadas como profesional. Y sigue siendo el único con más de 100 yardas de carrera por partido en el total de su carrera. Se retiró con 106 touchdowns y 12.312 yardas de carrera, fue elegido para Pro Bowl y hasta amenazó con volver al césped en 1983, 17 años después de su retirada, cuando estaba a punto de ser batido su récord de yardas de carrera totales. Sigue teniendo los récords de más partidos con 24 o más puntos (6), touchdowns por partido (1,06), encuentros con tres o más touchdowns (14), temporadas liderando la NFL en yardas de carrera (8), media de yardas de carrera por partido (104,3), temporadas con más touchdowns en la Liga (5)...

    FOTO: Collegiate Images (Collegiate Images via Getty Imag)

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  • Arthur Ashe

    Arthur Ashe

    Arthur Ashe (1943-1993) fue el primer jugador negro en conquistar un Grand Slam de tenis (US Open en 1968 a los que siguieron Australia en 1971 y Wimbledon en 1975). Pero el rival más difícil de su trayectoria fue otro: "Lo más duro a lo que he tenido que enfrentame en la vida fue a ser negro en esta sociedad". Sin radicalismos, luchó siempre por la igualdad de derechos en su país y fuera de él. No paró hasta que se le concedió un visado para jugar en Sudáfrica, donde reinaba el Apartheid, y llegó a fundar una escuela en Soweto. Al final de su vida, tuvo que hacer frente a otro estigma, el del sida, que llegó a su cuerpo por una transfusión sanguínea tras una operación.

    FOTO: PhotoQuest (Getty Images)

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  • MAGIC JOHNSON

    MAGIC JOHNSON, LÍDER DEL SHOWTIME Y CONTRA EL SIDA

    Antes de Michael Jordan, Earving ‘Magic’ Johnson y Larry Bird rescataron a una NBA en decadencia y la pusieron rumbo a su edad de oro. Magic, un base de 2,06 con una visión de juego que parecía cosa de ciencia ficción, lideró a los Lakers del Showtime que ganaron cinco anillos en los años 80 y, sobre todo, crearon un estilo de juego eléctrico e inolvidable y conectaron con la cultura de Hollywood para, desde el viejo Forum de Inglewood, convertir a los Lakers en un emblema global del deporte. Uno de los jugadores con más carisma que jamás ha pisado una cancha de baloncesto, ya era sensación en Michigan State cuando jugó (y ganó) en 1979 la final universitaria más mediática de la historia contra la Indiana State de, cómo no, Larry Bird. Promedió 11,2 asistencias en una carrera truncada en su última fase por el VIH contra el que luego hizo una campaña de concienciación que los expertos consideraron clave para romper tabús en la sociedad estadounidense. Ahora un empresario de enorme éxito, el apodo de ‘Magic’ nació cuando todavía jugaba en instituto y se lo puso el periodista Fred Stabley, del ‘Lansing State Journal’: "Necesitas un apodo y si te parece bien, te voy a llamar Magic". Acababa de firmar 36 puntos, 18 rebotes y 16 asistencias.

    FOTO: Focus On Sport (Getty Images)

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  • JESSE OWENS

    JESSE OWENS, HÉROE EN EL BERLÍN NAZI

    El impresionante Estadio Olímpico de Berlín, en 1936, el de la orgia nazi orquestada por Adolf Hitler para resaltar la supremacía de la raza aria que derivaría en una Guerra Mundial, tuvo como protagonista inesperado a un negro. Jesse Owens (1913-1980) se exhibió ganando las pruebas de 100, 200, longitud y 4x100. Pero a su vuelta a Estados Unidos tuvo que seguir durmiendo en hoteles segregados, no le fue bien en lo económico y acabó, incluso, realizando exhibiciones en las que retaba a caballos de carreras. En 1935, en Ann Arbor (Michigan) batió tres récords del mundo e igualó otro en 45 minutos. Una tormenta perfecta.

    FOTO: Bettmann (Bettmann Archive)

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  • KAREEM ABDUL-JABBAR,

    KAREEM ABDUL-JABBAR, REBELDE CON CAUSA

    Kareem no es solo el máximo anotador de la historia de la NBA y el único jugador que puede discutir el trono de Michael Jordan en la NBA. También tiene la Medalla Presidencial de la Libertad. La recibió de Barack Obama por su lucha por las causas sociales y contra la discriminación en Estados Unidos. Kareem, de hecho, fue un personaje polémico, muchas veces poco comprendido. Vivió tiempos difíciles y en 1968 dejó de ser Lew Alcindor para convertirse al Islam y adoptar el nombre de Kareem Abdul-Jabbar. En ese mismo verano no quiso acudir con la selección de Estados Unidos a los Juegos Olímpicos como forma de protesta por el trato discriminatorio que recibían afroamericanos en su país. En pista fue un pívot maravilloso con el movimiento más indefendible de la historia: su legendario gancho del cielo (sky hook). Ganó seis anillos, uno en Milwaukee Bucks y cinco con los Lakers de Magic Johnson, fue seis veces MVP de temporada y dos en las Finales, 19 veces all star... y hasta realizó un inolvidable cameo en la mítica comedia ‘Aterriza Como Puedas’ Antes de la NBA, fue tres veces campeón y Mejor Jugador de la NCAA con UCLA. Nunca ha habido otro como él a un nivel universitario en el que se cambiaron reglas solo para intentar reducir un poco su insultante superioridad. Un mito.

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  • CARL LEWIS

    CARL LEWIS, EL HIJO DEL VIENTO

    Carl Lewis (Alabama, 1961) fue bautizado como 'El Hijo del Viento' porque parecía impulsado por Eolo cuando saltaba o corría. Elegante, espectacular. Si Estados Unidos no hubiese boicoteado los Juegos de Moscú 1980 (estaba seleccionado con 19 años para longitud y 4x100), podría haberse convertido en el único atleta capaz de ser campeón olímpico en cinco ediciones seguidas. En Los Ángeles 1984 ganó 100, 200, longitud y 4x100), igualando la marca de Jesse Owens en Berlín 1936. En Seúl 1988, el oro en 100 (tras la descalificación de Ben Johnson) y longitud y la plata en 200. En Barcelona 1992, campeón en longitud y 4x100. Y en Atlanta 1996, oro en longitud. Un ejemplo de constancia. Una mentalidad única.

    FOTO: RAFA SEGUI (DIARIO AS)

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  • Bill Russell

    BILL RUSSELL, EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

    El señor de los anillos. Una figura regia, imponente. Una leyenda viva que convirtió a Boston Celtics en la franquicia con más títulos y más mística de la NBA. En Massachussetts presumen de 17 banderas de campeones en el techo del Garden, y 11 llevaron entre 1957 y 1969 con Russell, que incluso ejerció de entrenador-jugador en los dos últimos, cuando se retiró el mítico Red Auerbach. En trece temporadas en la NBA fue once veces campeón y doce all star, y transformó el baloncesto con su descomunal físico y una inteligencia que le permitió revolucionar el rol del pívot defensivo y ser la némesis de Wilt Chamberlain, con el que forjó una rivalidad legendaria entre dos de las primeras estrellas de raza negra del deporte estadounidense. Con una envergadura de 2,24, también fue campeón olímpico (1956) antes de debutar en la NBA y, como Kareem, ha sido un personaje clave en la lucha por los derechos de los afroamericanos. Y, también como el 33 de los Lakers, recibió la Medalla de la Libertad de manos de Barack Obama. Nacido en Louisiana y criado en los duros suburbios de Oakland, sufrió el racismo incluso cuando ya era una súper estrella en Boston Celtics, una franquicia con la que tardó en reconciliarse.

    FOTO: Bettmann (Bettmann Archive)

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  • JACKIE ROBINSON

    JACKIE ROBINSON TIRÓ EL MURO EN EL BÉISBOL

    Jackie Robinson (1919-1972) fue el primer beisbolista negro en jugar en las Grandes Ligas, casi siempre unido a los Brooklyn Dodgers. Cuando el nieto de esclavo debutó el 15 de abril de 1947, tumbó un muro. Pero le costó cartas con amenazas de muerte, insultos, lanzamientos a la cabeza o las piernas o incluso una amenaza de huelga de sus rivales. Pero lo volteó con su juego. Acabó 1947 como novato del año y abrió camino a otros afroamericanos. Tras retirarse, se convirtió en un gran activista por la igualdad.

    FOTO: HO (REUTERS)

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  • KOBE BRYANT

    KOBE BRYANT, LA LEYENDA ETERNA

    El mundo se paró el pasado 26 de enero cuando Kobe Bryant falleció (junto a su hija Gianna) en un accidente de helicóptero en California. Con 41 años y poco más de cuatro después de su retirada, Kobe se convirtió en leyenda eterna, el gran jugador de toda una generación y el que más consiguió, de entre un enorme pelotón de talentosos aspirantes, parecerse a Michael Jordan. No llegó a ser como él, pero se acercó lo suficiente y es considerado uno de grandes y uno de los anotadores más difíciles de controlar de la historia. Pasó sus años de carrera profesional en los Lakers, donde es un mito en una franquicia de mitos. Cuarto máximo anotador de la NBA, ahora por detrás de LeBron James y justo por delante de Michael Jordan, fue cinco veces campeón, primero con Shaquille O'Neal (tres) y después con Pau Gasol (2), y 18 all star. Llegó a la NBA directamente desde el instituto de Lower Marion (en su Pennsylvania natal) donde se hizo un nombre después de pasar por Italia en los años de jugador profesional de su padre, Joe Bryant. Los Lakers negociaron con los Hornets para hacerse con su elección (número 13) y llevaron como un secreto de estado que iban a por un Kobe todavía de 17 años que, de hecho, no pudo firmar él su primer contrato con la franquicia porque no era mayoría de edad. Siguieron a ese draft de 1996 dos décadas de púrpura y oro que son una de las historias más gigantescas y mediáticas que ha dado la NBA.

    FOTO: Christian Petersen (Getty Images)

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  • TOMMIE SMITH Y JOHN CARLOS

    TOMMIE SMITH Y JOHN CARLOS, LOS PUÑOS DEL BLACK POWER

    Más que por su trascendencia en el atletismo (que también), Tommie Smith (Clarksville, Texas, 1944) y John Carlos (Nueva York, 1945) pasaron a la historia por su gesto en el podio de los 200 metros de México 1968. El primero fue oro (con récord del mundo) y el segundo bronce. Subieron al cajón y alzaron sus puños enguantados al cielo, en protesta por la discriminación racial en Estados Unidos. El Black Power se presentaba al mundo en un escenario de resonancia mundial. El Comité Olímpico Internacional, gobernado por el supremacista Avery Brundage, les expulsó de la Villa. Y en Estados Unidos fueron señalados. La vida no fue fácil para ellos después de su reivindicación.

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  • LEBRON JAMES, EL HEREDERO

    LEBRON JAMES, EL HEREDERO

    El gran patrón de la actual NBA. El rey, el mejor jugador de toda una generación, ya para muchos uno de los tres mejores de siempre (con Jordan y Kareem) y una figura esencial para entender el poder que han alcanzado los deportistas y cuánto pueden hacer si se implican a nivel social: LeBron levantó un colegio para niños con dificultades de aprendizaje y en riesgo de exclusión social en su Akron natal (Ohio) y ahora ha montado una organización para combatir la supresión de voto y concienciar sobre la necesidad de ir a las urnas en las comunidades afroamericanas. Número 1 de draft en 2003 directamente desde el instituto, llegó como una expectación histórica y no solo no ha defraudado sino que ha superado cualquier expectativa y sigue siendo el mejor jugador de la NBA con 35 años y ahora en los legendarios Lakers, donde busca su cuarto anillo de campeón. Antes, se llevó dos en Miami Heat, donde hizo un paréntesis de cuatro temporadas entre sus dos etapas en Cleveland Cavaliers, el equipo de su tierra, el que lo eligió en el draft y con el que fue campeón en 2016. En esas Finales firmó una de las actuaciones más prodigiosas que se han visto en las canchas para que sus Cavs fueran los primeros en remontar un 3-1 en la lucha por el anillo. Entre sus planes de futuro también está el estreno de ‘Space Jam 2’, la continuación de la recordada película que protagonizó en 1996 Michael Jordan con los persojanes clásicos de Warner Bros.

    FOTO: Kirby Lee (USA TODAY Sports)

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  • SIMONE BILES

    SIMONE BILES, SIN MIEDO A VOLAR

    Simone Biles (Columbus, Ohio, 14 de marzo de 1997) ya es leyenda aunque no haya finalizado su carrera, que debe culminar en Tokio en 2021. La pequeña bomba (mide 1,42 m.) se crió con sus abuelos maternos, que se hicieron cargo de su custodia. Su madre, Shannon, estaba dominada por las drogas y no conoció a su padre. Quizá por esa infancia tan difícil, nunca tuvo miedo a volar. Con seis años conoció a Aimee Boorman que la pulió en el Gimnasio Bannon's. Y de ahí, a convertirse en la mejor gimnasta de la historia con 25 medallas en Mundiales (superando las 23 de Vitaly Scherbo), 19 de ellas de oro. Además de cinco medallas olímpicas en Río 2016 (cuatro oros y un bronce). Todo con la espectacular huella de su doble-doble de salida en la barra o el triple-doble en suelo. De otra galaxia. Siempre dando un paso adelante, como cuando reconoció ser víctima del doctor-ogro Larry Nassar. O con su denuncia contra la Federación y el Comité Olímpico de su país por no proteger a las gimnastas de los abusos sexuales.

    FOTO: LIONEL BONAVENTURE (AFP)

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  • Lawrence Taylor

    LAWRENCE TAYLOR, EL MURO DE LA NFL

    El líder de la ‘Big Blue Wrecking Crew’, la inolvidable y terrorífica defensa de New York Giants que ganó dos veces la Super Bowl (1987, 1991), Lawrence Taylor es considerado el mejor defensa de la historia de la NFL. Un linebacker imposible de contener que revolucionó la posición y hacía saltar por los aires todos los planes de partido del equipo rival, fue MVP en 1986, elegido 10 veces para la Pro Bowl y nombrado mejor defensa de siempre por todos: público, prensa, entrenadores... Después de curtirse en North Carolina, pasó sus doce años de profesional en los Giants, donde se convirtió en un mito de vida muy cuestionada. En su segundo año en la Liga ya consumía cocaína. Sus problemas con las drogas fueron una constante que le acarreó varias suspensiones. Ya retirado, pasó por la cárcel antes de vivir unos años recuperado y trabajando como comentarista televisivo mientras trataba de hacer carrera como actor (hizo de sí mismo en ‘Los Soprano’, salió en ‘ Domingo Cualquiera’...). Un escándalo sexual con una joven de 16 años fue el golpe definitivo a su convulsa vida pública.

    FOTO: University of North Carolina (NFL)

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  • BOB BEAMON

    BOB BEAMON, EL SALTO A LA ETERNIDAD

    Bob Beamon (Nueva York, 1946) será recordado siempre por un momento mágico. Tuvo lugar en los Juegos de México 1968, cuando voló dejando al mundo con la boca abierta. Saltó 8,90 metros en longitud mejorando en 55 centímetros el récord anterior. El viento legal exacto (2.0), los 2.250 metros de altura y un estado de gracia mezclaron para impulsarlo como un cohete. Fue “el salto perfecto”, de 8,90. Un récord mundial que duraría hasta 1991 cuando Mike Powell hizo 8,95 en Tokio.

    FOTO: Bettmann (Bettmann Archive)

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  • JERRY RICE

    JERRY RICE, EL RECEPTOR RÉCORD

    El mejor receptor de la historia de la NFL, un arma letal reconocido además por su ética de trabajo y su calidad como compañero de equipo. Elegido por ‘Sporting News’ el mejor jugador de la historia de la NFL solo por detrás de Jim Brown, Rice tiene todos los récords posibles para un receptor: más recepciones, más yardas tras recepción, más touchdowns tras recepción... jugó 303 partidos, algo que nadie más ha logrado en su posición, y solo se perdió 17 de fase regular (en 20 años), 14 de ellos en la misma temporada (1997). Ganó tres Super Bowl y en una fue MVP con San Francisco 49ers, la franquicia en la que jugó entre 1985 (número 16 del draft) y 2000 y en la que se hizo eterno. Antes de llegar a la Liga fue una sensación en Mississippi Valley State, donde le apodaron ‘Satellite Express’ y ‘World’, el mundo, porque cogía literalmente cualquier cosa que se lanzara en su dirección. Seleccionado 13 veces para la Pro Bowl, Rice jugó antes de retirarse en los Raiders y los Seahawks y firmó una carrera maravillosa que culminó en 2010 cuando entró en el Hall of Fame y los 49ers retiraron su inolvidable número 80. Una leyenda gigantesca.

    FOTO: Dan Honda (NFL)

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  • TIGER WOODS

    TIGER WOODS: ÉXITO, CAÍDA Y REDENCIÓN

    El golf, deporte de blancos, encontró a su gran mesías en un chico negro, Tiger Woods (Cypress, California, 1975), al que un padre obsesivo (como otras tantas veces) convirtió en uno de los jugadores más importantes de la historia. Tanto, que con 15 'majors' sólo tiene por delante y a tres al 'Oso Dorado', Jack Nicklaus. Se dio a conocer con 21 años, cuando logró la Chaqueta Verde en Augusta convirtiéndose en el ganador más joven de un grande. Su carrera se disparó, sus ingresos también su atracción para las marcas... hasta que en 2009 sufrió un accidente de automóvil tras el que se escondía una historia de infidelidad, adicción al sexo y al juego. Se retiró. Pasó varias veces por el quirófano, se le dio por deshauciado, pero volvió. Y en 2019, once años después, consiguió vestirse otra vez de verde en Augusta. EE UU y el mundo cayeron rendidos otra vez.

    FOTO: REUTERS FILE PHOTO (REUTERS)

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  • FLORENCE GRIFFITH

    FLORENCE GRIFFITH, UN ADIÓS DEMASIADO RÁPIDO

    Florence Griffith murió en 1998, con sólo 38 años mientras dormía. Al parecer, una malformación congénita vascular pudo ser la causa. También se relacionó su trágico final y su temprana retirada del atletismo, tras los Juegos de Seúl 1988, con el dopaje... pero nunca se pudo probar. Fue allí, en Seúl, donde Griffith, nacida en una familia humilde de Los Ángeles y forjada en UCLA con Bob Kersee, ganó los oros en 100 (con récord mundial de 10,49), los 200, el 4x100 y una plata en 4x400. En los 200 batió por dos veces el tope mundial. Sus 21,34 todavía sobreviven. Como también la plusmarca del hectómetro. Y la imagen de sus largas uñas y su popularidad en EE UU, donde las niñas jugaban con la muñeca Flo-Jo.

    FOTO: FILES (EPA)

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  • ALTHEA GIBSON

    ALTHEA GIBSON, LA PIONERA DEL TENIS

    Antes de las Williams, abrió brecha una pionera, Althea Gibson (1927-2003), quien ganó cinco Grand Slams entre 1956 y 1958. En tiempos de segregación racial, fue la primera tenista negra en disputar torneos amateurs y profesionales. La comunidad negra tenía prohibido jugar al tenis con blancos y crearon su propia asociación, la ATA (American Tennis Asociation). A través de ella, Gibson tuvo acceso a un primer torneo en 1950 y después a una invitación para el US Open, que acabó ganando en 1957. Un año antes, ya había sido campeona en Roland Garros. Después, se pasó al LPGA Tour de golf, entre 1964 y 1978. Un circuito en el que se vio obligada a alojarse en hoteles para negros o a cambiarse de ropa en su coche, fuera de los clubes.

    FOTO: efe (efe)

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  • MICHAEL JOHNSON

    MICHAEL JOHNSON, UN EXPRESO EN EL TARTÁN

    Corría como un pato, pero iba tan rápido como un tren de alta velocidad. Michael Johnson (Dallas, Texas, 1967) fue uno de esos atletas que quitaron significado a la palabra 'imposible'. Fue el primer hombre en ganar los 200 y los 400 metros en unos Mundiales (Gotemburgo 1995) y en unos Juegos (Atlanta 1996). Además, se proclamó campeón olípico de 4x400 en Barcelona 1992 y en 400 en Sídney 2000. El 'Expreso de Wako' logró el récord mundial de 400 en Sevilla en 1999 (43,18), una marca que duró hasta 2016 cuando la superó Van Niecker en Río. También batió el de 200 (19,32) en Atlanta. Tuvo que aparecer un tal Usain Bolt para desbancarle... Para la historia queda su capacidad para dominar el sprint largo del 200 y la agonía corta del 400.

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  • VENUS WILLIAMS

    VENUS WILLIAMS, LA PRIMERA NÚMERO UNO NEGRA

    Venus, la mayor de las hermanas Williams, continúa activa con 40 años. Luchando contra todo y contra todos. Como su hermana Serena. En su palmarés lucen siete Grand Slams individuales (cinco sobre la alfombra de Wimbledon y otros dos en el US Open) y cuatro medallas olímpicas. La primera jugadora negra en subir al número uno de la WTA, en febrero del 2002. Otro referente para tenistas de color que arribaron después sobre un camino más llano. En 2011 se le diagnosticó el Síndrome de Sjögren, un mal crónico que produce dolor articular, sequedad y fatiga. Un compañero incómodo con el que logró convivir para no dejar la raqueta.

    FOTO: Geoff Burke (USA TODAY Sports)

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  • Lisa Leslie

    LISA LESLIE, UN MATE PARA LA HISTORIA

    La mejor jugadora de baloncesto de la historia comenzó su leyenda cuando un 7 de febrero de 1990 anotó ¡101 puntos! en un partido del instituto... y antes del descanso. Lisa Leslie (Gardena, California, 1972) participó en la fundación de la WNBA como pívot (mide 1,96 metros) de Los Angeles Sparks y ayudó a popularizar el baloncesto femenino, demasiado a la sombra de la NBA. Cuatro oros olímpicos (de Atlanta a Pekín) y dos Mundiales (más un bronce) adornan su carrera. Pero, sobre todo, ha pasado a la historia por ser la primera mujer, en el año 2000, en lograr un mate en un partido de la WNBA.

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