RUGBY

El plan para crear un Mundial de Clubes de rugby coge forma

El jefe del rugby francés, Bernard Laporte, anunció en Midi Olympique que presentará su idea a las principales federaciones esta semana. Quiere que sea anual y que sustituya a la Champions.

Bill Beaumont y Bernard Larporte World Rugby
Paul Childs Action Images via Reuters

Un nuevo plan para redefinir el calendario mundial del rugby coge forma en la cabeza de Bernard Laporte. El jefe del rugby francés desde 2016, antes secretario de Estado de Deportes (2007-2009) y seleccionador  del XV del Gallo  entre 1999 y 2007, presentará próximamente a sus homólogos de las principales federaciones la idea que desveló recientemente en una entrevista con Midi Olympique: un Mundial que disputarían cada año, excepto los que coincidan con la Copa del Mundo de selecciones, 20 grandes clubes del planeta entre los que habría cuatro de la Premiership inglesa, cuatro del Top-14 francés, cuatro del Pro-14, seis del Super Rugby, uno japonés y otro de la recién creada MLR estadounidense. 

Desde la posición de fuerza que le confiere ser el mejor posicionado para convertirse en la mano derecha de Bill Beaumont en las próximas elecciones de World Rugby, la Federación Internacional, Laporte pretende desterrar la Champions Cup del calendario y reemplazarla con una competición que cree más apetitosa para todos los agentes implicados. A su favor juega la crisis económica provocada por el coronavirus, que va a dejar pérdidas millonarias en clubes y federaciones. En esa coyuntura, estos podrían mostrarse más abiertos a nuevos formatos, sobre todo si generan dinero fresco. "Esta crisis debe hacernos más innovadores. Hagamos esta nueva competición. Estoy seguro de que el público, los patrocinadores y las televisiones nos seguirán", proclama. 

Su idea, sin embargo, no ha tenido una bienvenida unánime. Desde The Guardian apuntan a que los equipos ingleses, apegados a una Champions de la que son los dominadores históricos (al menos en cuanto al total de títulos, nueve), creen que ambos torneos deberían coexistir, con el Mundial celebrándose cada cuatro años, y que el control del nuevo formato debería corresponder a los participantes y no a la Federación Internacional. "Pase lo que pase en los próximos meses, el rugby de clubes debe ser manejado por los clubes, eso no es negociable", afirma Bruce Craig, propietario del Bath. 

Tampoco ve con buenos ojos la propuesta la EPCR, la asociación de clubes europeos que organiza Champions y Challenge (la segunda competición del Viejo Continente) y que ahora se ve en el punto de mira de Laporte, un personaje oscuro al que muchos achacan la pérdida de las esencias del rugby francés y que ha llegado a protagonizar escándalos de presunta corrupción y ayudas a clubes (la policía llego a registrar la sede de la FFR en 2018), aunque siempre ha salido indemne. "Ya ha habido discusiones a nivel oficial entre la EPCR y sus participantes acerca de un nuevo torneo global de clubes que podría complementar a la Heineken Champions Cup y la Challenge Cup y que podría disputarse cada cuatro años. Estamos trabajando en ese posible formato desde una actitud colaborativa y teniendo en cuenta el bienestar de los jugadores", rezaba un comunicado emitido este lunes.

Entre líneas puede leerse la incomodidad de la EPCR con el planteamiento de su supresión, que se hace evidente en el último párrafo: "La EPCR no cree que sea apropiado potenciar estas discusiones en medio de la crisis de sanidad provocada por la COVID-19 y nuestros esfuerzos actualmente se centran en reubicar las eliminatorias (han sido suspendidas las de ambas competiciones) en el calendario teniendo en cuenta las directrices de los gobiernos y las autoridades locales". 

En el bando de Laporte sí estaría World Rugby, según una fuente de peso citada por The Guardian que asegura que el Mundial facilitaría un mejor engranaje entre los calendarios del hemisferio norte y el sur y dejaría más espacio al rugby internacional, la principal prioridad de la internacional porque mueve más dinero. Potenciar la gallina de los huevos de oro era, de hecho, el objetivo del malogrado Campeonato de Naciones, caído en desgracia por los recelos de las Home Unions británicas con el sistema de ascensos y descensos pese a que se pusieron sobre la mesa 5.000 millones a distribuir en los participantes.

En este nuevo tira y afloja también tendrán mucho que decir. Pero ahora no tiene enfrente a las débiles federaciones del Tier 2, sino a uno de los hombres más poderosos del rugby mundial. Y van a necesitar dinero.