JUEGOS OLÍMPICOS 2020

Tokio pretende enfriar el mar para las pruebas de triatlón

La temperatura debe esta por debajo de los 31 grados. EE UU críticó las condiciones. Están instalando filtros para reducir la bactería E.coli.

Entrenamiento de los australianos en Tokio.
Matt Roberts Getty Images

El Parque Marino Odaiba será uno de los epicentros de los Juegos Olímpicos (24 de julio al 9 de agosto). Una zona remodelada con salida al mar que une Tokio con la Prefectura de Chiba, la parte más al oeste del país. Un punto en el que emerge un debate sobre la idoneidad de que se disputen las aguas abiertas (10 kilómetros) y el triatlón debido a las altas temperaturas del mar: el último agosto se registró una media de 30,5 grados. El límite de la Federación Internacional de Natación (FINA) está en 31º, y Estados Unidos, siempre exigente, ya ha puesto el grito en el cielo.

"Si un maratoniano se desmaya, se caerá y sufrirá un golpe. Pero si le ocurre a un nadador, las consecuencias pueden ser letales", advirtió Catherine Kase, entrenadora estadounidense a AP. Hay voces discordantes con este razonamiento. "Hay que adaptar a tus deportistas a las condiciones de competición. Este deporte tiene contacto con la naturaleza y hay factores variables. El calor y la humedad son dos de ellos", replicó a AP Fernando Possenti, entrenador de Brasil. EE UU fue más lejos y pidió un cambio de sede si no se garantizaba la seguridad. El debate entre los países que participarán existe y el triatlón ya ha decidido que empezará la competición a las 06:30.

En medio de este ruido, el Comité Organizador no quiere perder más deportes después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) decidiera de manera unilateral trasladar las pruebas atléticas de maratón y marcha a Sapporo debido a las altas temperaturas. La febril experiencia del Mundial de Atletismo celebrado en Doha fue el detonante. Esta decisión molestó al Comité Organizador.

Por eso, Tokio está estudiando la manera de refrigerar las aguas de la Bahía para garantizar que la temperatura del circuito esté siempre por debajo de los 30 grados. Una medida que conllevaría una novedad tecnológica importante, teniendo en cuenta el volumen de agua que se debería refrigerar al ser un circuito abierto al mar y no un recinto cerrado.

"Están buscando fórmulas, pero no nos han explicado cómo lo harán", avanza el arquitecto Quim Pujol, que se encarga de la piscina que se ubicará en la misma bahía. El Comité Organizador no escatima en gastos y ya ha instalado filtros subterráneos de tres capas para evitar que prolifere con el calor la bacteria E.coli, nociva para los atletas. Todo por mantener ambas pruebas.