EUROPEO DE WATERPOLO (F) | ESPAÑA 13-RUSIA 12

España agranda su leyenda con su segundo oro europeo

Un parcial de 5-0 entre el final del tercer parcial y el cuarto, con dos goles de Maica, decantan una preciosa final ante Rusia (13-12). Las guerreras suman siete podios en ocho años.

España, campeona de Europa.
ATTILA KISBENEDEK

De la Isla Margarita a la del Duna Arena de Budapest hay apenas tres kilómetros, pero para la Selección femenina de waterpolo es como si ambas piscinas estuvieran separadas por seis años. En 2014, en ese primer escenario logró el campeonato de Europa y esta noche, en un partido descomunal ante Rusia, vuelve a morder oro a seis meses del comienzo de los Juegos de Tokio. No hay golpe encima de la mesa más eficaz que el que han dado las insaciables guerreras en Budapest, demostrando una vez más que solo Estados Unidos está un peldaño por encima. En los últimos ocho años, las de Miki Oca, que acabó remojado, se han subido a siete podios. Un equipo de leyenda con una generación irrepetible.

Aunque la Selección llegaba clasificada para los Juegos, se ha tomado en serio este Europeo. Su madurez en el agua les permite gestionar cualquier contratiempo, como el que le planteó Rusia desde el comienzo. La Selección se sacudió el trauma de la eliminación olímpica en Río y le devolvió la moneda, especialmente en un último cuarto en el que las boyas, Maica García y Paula Leitón, marcaron la diferencia en ataque.

Lo que ocurrió antes fue un ida y vuelta apasionante, dos maneras de entender el waterpolo. La velocidad rusa ante el orden español. Una tormenta de goles en los dos primeros parciales. Capitaneadas por Prokofyeva, Rusia descolgó jugadoras para salir al contraataque. España se estrelló en su muro, estuvo más incómda que en los otros partidos, y con un 3-4 se llegó al final del primer cuarto.

España no se bloqueó, siguió defendiendo hasta encontrar la forma de darle la vuelta al partido. Y, en el segundo parcial, logró empatar (8-8) gracias a la gestión de las superioridades. Bea Ortiz marcó dos tantos, Tarragó otro y hasta la capitana Pili Peña se sumó a la fiesta en ataque. Maica siguió jugando minutos y aportando en defensa y en ataque, pero su mejor interpretación estaba por llegar. Se cerraba así el segundo parcial, con la mayor anotación de una final de un Europeo. Una muestra de la brutalidad de los ataques de ambos equipos y la rareza de la final, jugada a todo trapo, caótica.

Pero el porcentaje de acierto empezó a mermar. En ese momento, sin que ningún equipo se despegara, la fuerza mental de España fue determinante. Prokofyeva y Bersneva pusieron el 8-10 en el marcador. Dos goles arriba es una frontera, un momento crítico en un encuentro  igualado. Rusia acariciaba el título, pero España no se puso nerviosa, especialista en remontar encuentros. Encontró en sus boyas y en las manos de Laura Ester, clave en el último cuarto, los mejores argumentos para alcanzar la victoria.

Ese gol de Bersneva, a falta de diez minutos, fue el último de Rusia hasta los instantes finales. El rodillo español empezó a carburar. Maica, en superioridad, acortó distancias, mientras que Anni Espar empató (10-10). Rusia empezó a estar incómoda, sin encontrar situaciones claras de lanzamiento. Clara Espar, más viva que su defensora, marcó el 11-10 y Maica y Leitón, en dos acciones de fuerza y técnica, sentenciaron el encuentro (13-10). España registró un 7 de 9 en las superioridades, marcó la diferencia en la boya y en el tramo final. Rusia se acercó pero sin amenaza (13-12).

Las guerreras explotaron de alegría. Otra vez. Una trayectoria que se queda sin adjetivos. Una generación irrepetible que está a seis meses de su gran reto, tumbar a la imbatible Estados Unidos.