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El deporte, una esperanza para la 'España vaciada'

Muchas son las poblaciones pequeñas que recurren a su fomento y optan a becas como las de ‘Betfairxeldeporte’ y ADESP para evitar el éxodo.

El deporte, una esperanza para la 'España vaciada'

El problema de la 'España vaciada' es uno de los grandes retos que afronta nuestro país en el recién estrenado 2020. Muchas son las regiones que han colocado entre sus prioridades evitar la desbandada de sus ciudadanos, atraídos por grandes urbes en las que el desarrollo económico y personal es más atractivo. Más rico. El deporte se ha situado como una de las herramientas con las que combatir este fenómeno demográfico. Cualquier ayuda es clave.

“Algún año se nos han ido jugadores porque en otro pueblo, otro equipo les daba sudaderas nuevas o mejor material y claro, si tú no puedes comprarlo, te quedas sin el chaval. El deporte de calidad ayuda a que tu gente no se vaya e incluso atrae deportistas de los alrededores”, certifica Emilio José Alcalá, coordinador del deporte base en Minglanilla, una pequeña población a medio camino entre Cuenca y Valencia de apenas 2.211.

Él es uno de los participantes del programa de becas ‘Betfairxeldeporte’, puesto en marcha en colaboración con la Asociación del Deporte Español (ADESP). En ésta, su segunda edición, cuentan los organizadores que han recibido bastantes solicitudes de ayuda (van desde los 500 a los 2.000 euros) procedentes de pueblos que ven en el fomento del deporte, una tabla de salvación a la amenaza de vaciado de sus calles y plazas.

De Brion a Pontevedra por la jabalina

“Yo por ejemplo tuve que irme de mi pueblo porque no tenía instalaciones para hacer lanzamiento de jabalina”, cuenta Andrea González, joven promesa del atletismo gallego. Andrea es natural de Brion, en A Coruña (7.748 habitantes) pero tuvo que marcharse a Pontevedra porque en su tierra no tenía una pista adecuada para practicar su especialidad. “Si el fútbol o el baloncesto lo tienen difícil allí, imagínate el lanzamiento de jabalina…”, comenta resignada antes de explicar para qué necesita el dinero.

“Para comprar material, para ir a entrenar a Portugal, o para ir al fisio. Ahora me trata mi primo. Los deportes minoritarios, sin ayudas, lo tenemos complicado para desarrollar nuestra actividad y más en poblaciones pequeñas”, insiste Andrea.

Emilio José avala la opinión de Andrea. “Mira, aquí, en Minglanilla, la beca la usaríamos para todo. Para todo. Lo que os decía de las sudaderas: ahora se nos han ido unos cuantos chicos de los equipos y se han llevado chaquetas que no tenemos para los nuevos. El equipo femenino sólo tiene cinco balones y como se pinche uno, ya no pueden entrenar en parejas. También nos vendría genial para alquilar buses, que algunos desplazamientos a otros pueblos los tenemos que hacer en coches”, continúa su relato.

En su caso, insiste, la situación no es tan dramática como podría serlo porque han construido recientemente un nuevo pabellón. “Yo lo miro y todavía me sorprendo. Me acuerdo cuando yo era pequeño y no teníamos nada de esto… ¡Anda que no ha dado vida al pueblo el pabellón! Que si los entrenamientos, los partidos, los maratones, los festivales… ”, insiste antes de explicar que, para bastantes parejas jóvenes, contar con una actividad que ofrecer a sus hijos es un atractivo más para seguir en Minglanilla.

Okondo, ejemplo de sustento por el deporte

Buen ejemplo de cómo el deporte puede ayudar al sustento económico de una pequeña población es Okondo, un pueblo de Álava de 1.162 habitantes bastante conocido por su actividad en la hípica. “Aquí viene gente de la región, de Bilbao y hasta de Francia a montar a caballo”, cuenta orgulloso Jesús García, uno de los responsables del Club Hípico Okendo.

Ellos también han pedido las becas. “Queremos organizar un campeonato autonómico e incluso nacional de hípica, pero es muy difícil porque hace falta mucho dinero y apenas hay apoyos económicos. Si consiguiéramos organizarlo, sería de gran ayuda para Okondo, para seguir consolidándose como referencia del mundo equino”, insiste en un mensaje que refuerza la idea de que el deporte puede mutar en una de las fórmulas para evitar el éxodo en la 'España vaciada'.