TOKIO 2020 | SUEÑOS DE ORO

Cubelos y Peña, los tapados que coleccionan platas

El K2 de es una de las grandes bazas para subir al podio en Tokio de un piragüismo que ha sumado 12 medallas desde Atenas 2004.

El piragüismo español, entre esprint y eslalon, ha sumado 12 medallas desde Atenas 2004 y está a tres de la vela (16 contra 19), el deporte olímpico más laureado. Los focos están sobre el K4 500, que actualmente componen Saúl Craviotto (será el abanderado en Tokio por sus cuatro medallas), Marcus Cooper, Carlos Arévalo y Rodrigo Germade, y al que que luchan también por subirse Cristian Toro y Carlos Garrote. Pero, con menos ruido, el dúo del K2 1.000, Paco Cubelos e Íñigo Peña, se ha ganado el derecho a ser considerado apuesta firme para subir al podio.

Cubelos, de Talavera de la Reina (Toledo), y Peña, de Zumaya (Guipúzcoa), mezclaron a la perfección cuando decidieron unir sus esfuerzos tras Río 2016 (el primero se quedó fuera y el segundo integró el K4 1.000) y desde entonces su peor resultado internacional ha sido un sexto puesto. Han sido subcampeones del mundo en 2018 y 2019. Coleccionistas de platas que quieren cambiar por oro.

"Hemos ido arañando décimas al crono año a año y estamos más cerca de ganar, esperamos poder dar ese paso", desea el vasco, que mide 1,94 por el 1,70 del talaverano. "A priori, por la diferencia de altura, parece una simbiosis extraña, pero desde el primer día montamos bien y fue fácil acoplarse el uno al otro", recuerda Cubelos. Dos fondistas acostumbrados a echar muchísimas horas a las órdenes de Luis Brasero en el gimnasio de la Blume y en el embalse de Picadas, la lámina de agua que tienen más cerca y que les lleva a meterse dos horas de furgoneta todos los días. Un matrimonio deportivo bien avenido. "¿Cuántas horas pasamos juntos? Ufff, demasiadas", resopla Cubelos (27 años) y da detalles Peña (29): "¡Menos mal que cada uno tenemos nuestra habitación en la Blume, porque estamos 14 horas al día codo con codo!".

Pese a sus méritos, la plaza del K2 1.000 es del país. Y debido al alto nivel de España, en abril tendrán que pasar un selectivo para poner su nombre al billete. "La competencia es feroz", recuerda Cubelos. Relajarse está prohibido.