TOKIO 2020 | SUEÑOS DE ORO

Sandra tendrá su "oportunidad única" en el templo Budokan

La talaverana, actual campeona mundial, es favorita al oro en una cita histórica para su deporte: debuta en los Juegos en la cuna, Japón.

Sandra Sánchez tendrá a los 38 años su gran oportunidad olímpica. Será en el gimnasio Budokan de Tokio, algo así como el gran templo del kárate. "A nuestro deporte se nos junta todo. Lo especial que es vivir unos Juegos para cualquiera, y son los primeros del kárate y ojalá que no sean los últimos, pero podría ocurrir. Y encima son en Japón, que es la tierra de origen de este deporte. Se escapan los sentimientos. Es imposible no sonreír al pensar en Tokio", cuenta esta talaverana, que llegará como actual campeona mundial. Se coronó en Madrid, ante un WiZink entregado.

¿Es Sandra Sánchez una medalla segura? "Sé que la gente piensa que puedo subir al podio, pero en lugar de tener presión por ello, trato de transformarlo en motivación. Seguiré entrenándome para que sigan creyendo en mí", cuenta siempre risueña Sandra, que es famosa en el país del Sol Naciente. Su imagen apareció en autobuses y su rostro se reflejó en unas galletas típicas: "Hay como unos bizcochos de los que toma Doraemon, los doriyakis, pues hicieron unos con mi nombre. Fue un detallazo".

Sandra lleva como número uno mundial cinco años seguidos, pero su vida deportiva no fue siempre tan fácil, porque no formó parte del equipo nacional hasta 2013. "En aquella época me hubiera costado pensar en todo esto, muy pocas personas creían en este sueño", dice Sánchez, que despegó de la mano de su maestro Jesús del Moral, que le diseña entrenamientos incluso en altitud simulada. Hay que estar resistentes.

Primero Sandra vivió en Dubái, donde explotaba al máximo su kárate. Ahora lleva dos años instalada en la Residencia Blume de Madrid. "Te cambia en el aspecto de que pierdes intimidad, yo entré con una edad poco usual. No tienes tu propia casa y tal… pero ganas tanto tiempo para ensayar y de descanso, que te puedes centrar plenamente en los objetivos". Un tatami del CSD está a su total disposición, algo que les permite ejercitarse a cualquier hora, cuando sea...

Los katas, que son una secuencia de movimientos que se realizarían en una situación real, se diferencian del kumite (combate) en que no hay contacto, pero son lo que más emociona a los entendidos del kárate. "Si ves a una persona bailar flamenco bien, se te pone la piel de gallina, igual sucede con la música. Piense que cualquier arte se transmite. Cuando una hace un kata, aparte de las técnicas, muestras tu mundo interior y eso es lo que hay que conseguir: emocionar. Los árbitros evalúan la técnica y lo físico según el reglamento, pero hay una parte no escrita y que existe, que es el sentimiento, las ganas...".

¿Cuál es el secreto? "No hay un truco para sacar un kata, es la suma de muchísimo entrenamiento, del dominio de lo que haces. Cuando has repetido algo, conoces su significado...". En Tokio su gran rival será la local Shimizu. Cuenta con el factor cancha a favor. Pero Sandra tiene sus doriyakis. Los Juegos la esperan.