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RED BULL CLIFF DIVING

El vuelo de Celia Fernández

La española Celia Fernández participa en los 'clavados' de Bilbao. Iba para gimnasta y estudió Telecomunicaciones.

Celia Fernández, en uno de sus saltos de ayer con el Guggenheim de fondo.
Dean Treml RED BULL

Desde el Puente de la Salve de Bilbao, a 20 metros de altura, la española Celia Fernández cierra su participación en el circuito Red Bull Cliff Diving, una aventura que recorre medio mundo y que se ha convertido en uno de los deportes más icónicos, con piruetas en los cielos y caídas que puedan llegar a los 90 kilómetros por hora. "Es la guinda del pastel a un año increíble", reconoce la madrileña, licenciada en Telecomunicaciones y gimnasta desde que era una niña, ahora comercial por obligación y saltadora de gran altura por amor, el que siente por un deporte que le ha encandilado.

Ayer, en la primera jornada, Celia finalizó novena y guarda para la jornada de hoy sus saltos de mayor dificultad frente al Guggenheim. La galáctica australiana Rhiannan Iffland, gran dominadora en los últimos años, fue la más fuerte. Le siguieron la colombiana María Paula Quintero y la canadiense Lysanne Richard.

"Somos todos una gran familia. Viajamos juntos a las competiciones, no hay rivalidad, nos vamos incluso de vacaciones… Es como si fuera un espectáculo", relata la única española que participó en el pasado Mundial en Gwangju (Corea del Sur) en los novedosos saltos de gran altura.

Los deportes de agua son nuevos para ella, que reconoce que tiene "vértigo" pero que pesa más su "fuerza mental", la mejor medicina para sus miedos. "Ahora estoy disfrutando, aunque sigo con el problema de la dificultad de mis saltos, que es muy poca. Ese es el reto del año próximo, aumentar la exigencia para estar a la altura de mis rivales", cuenta desde Bilbao, donde reconoce que "la gente es encantadora y se ha volcado con nosotras".

Celia Fernández, ante el Guggenhiem.

Gimnasia. De pequeña, Celia Fernández era una gimnasta prometedora. De hecho, con 11 años la Federación Española la intentó reclutar para que estuviera en el día a día del futuro equipo nacional debido a sus habilidades, pero ella decidió que ese no era su camino: "No me gustaba, porque eso significaba irme concentrada y vivir allí. Y esa decisión me ha ayudado a seguir con el deporte, porque la mayoría de mis ex compañeras ahora no quieren oír ni hablar de la gimnasia".

Después de esa renuncia a la alta competición, Fernández siguió practicando su deporte por hobby y estudiando. Su pasión por las aventuras la llevó a vivir en distintos países y a embarcarse en el proyecto que la ha convertido en la única española en saltar desde 20 metros: "Estuve un año y medio viviendo en Macao y participando en un espectáculo muy parecido al del Circo del Sol. Allí ya me tocaba saltar desde 17 metros, así que decidí probar en el circuito Red Bull y llevo dos años participando en la Copa del Mundo FINA".

La nadadora no tiene dificultades en las piruetas, pero sí en la entrada en la piscina, que siempre debe ser con los pies por motivos de seguridad pero cuya técnica no es aún la mejor. Se entrena en el CAR de Sant Cugat de Barcelona, a escasos kilómetros de donde reside (vive en Sant Quirze del Vallés), y trabaja en la empresa de su hermano, que le permite tener unos horarios flexibles y ausentarse cuando tiene las competiciones. "En muchas ocasiones me ha tocado ir a reuniones y los clientes me conocen gracias a mis vídeos en Youtube. Se quedan alucinados con que pueda hacer esos saltos", comenta.

"Me entristece que haya acabado la temporada", comenta contando los días para volver a participar en el circuito, pero insiste: "Me veo muchos años haciendo esto". Celia quiere aún volar más alto en un deporte que se incorporó al programa de los Mundiales de Natación desde Barcelona 2013 y que ha arraigado, incluso la FINA intenta que pueda entrar el programa olímpico. Mientras tanto, Celia vive una aventura en un deporte que le permite "viajar" y "disfrutar", la mezcla perfecta.

Hunt celebra su octavo título en once años del circuito mundial

Bilbao es por cuarta ocasión orgullosa sede del circuito del Red Bull Cliff Diving. Además, fue designada como la última parada del certamen, aunque no contaba con que se llegara con todo el pescado vendido a estos dos días. Gary Hunt ha hecho los deberes y se ha proclamado campeón por octava vez en once ediciones. En la plataforma de Pigeon Rocks, en el Líbano, el británico hizo el primer salto perfecto en la historia de esta competición. Cuatro tirabuzones hacia atrás, tres mortales hacia delante y una entrada perfecta en la superficie líquida, sin salpicar. Todo dieces, lo que ha conllevado que le apoden El Comaneci del agua. "Es un honor; el dominio que he tenido este tiempo es muy difícil en cualquier deporte, pero no por eso te acomodas, sigues intentando superarte cada día", expone el británico a AS, un tipo afable y muy tranquilo, tras la adrenalina de lanzarse desde 27 metros de altura en el bilbaíno puente de La Salve, con tres segundos de caída libre a 85 kilómetros por hora.

Gary Hunt durante el salto de ayer.

La historia se detiene junto al Guggenheim, ya que se retira el colombiano Orlando Duque, una verdadera leyenda de los clavados. "Es momento de dejarlo, de dar paso a los chavales que vienen por detrás", lanza con su sempiterna sonrisa.

Es la primera ocasión en la que la competición de saltos acude a España con sus representantes femeninas. Las mejores clavadistas del mundo debutan en la capital vizcaina e intentan impresionar con su arte y técnica. Ayer se juntaron seis mil almas junto a la ría bilbaína. La australiana Iffland es la campeona, tras conseguir cuatro dieces en su último salto desde el mítico puente de Mostar, la anterior parada del circuito. Tras la primera jornada de ayer (con Andy Jones sorprendiendo a los favoritos) hoy arranca la segunda ronda, a las 17:00. La final será una hora más tarde. —A. Herrán