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ATLETISMO

Magia y lleno en el regreso de Vallehermoso: "Esto es genial"

Con 10.000 personas, el estadio se reabrió tras 12 años con buen nivel de los españoles: Carro, Kevin López, Mariano, Ortega... Rodgers hizo 9.97 en 100.

Carro Vallehermoso 2019
PEPE ANDRES DIARIO AS

Y el atletismo regresó al verano de Chamberí… En esta ocasión el continente era más importante que el contenido. El viejo Vallehermoso se reabría como estadio tras 12 años de cierre, en los que en lugar de una pista había un agujero. Lo hacía transformado en una instalación modernísima. La ausencia del recinto había silenciado en parte el atletismo de nivel en Madrid, pero este 25 de agosto de 2019 la luz regresó con tanta intensidad como el verde lima que da una personalidad única al nuevo anillo de 400 metros. Largas colas para entrar, 10.000 personas y el cartel de ‘entradas agotadas’ en la taquilla. Hubo dos victorias españolas: Orlando Ortega (110 vallas) y Fernando Carro (3.000). “Esto es lo que da la emoción a este deporte, lo que te hace tener una mínima mundialista o no, lo que te lleva a dar el 110%”, abría emocionado Sergio Fernández, que se fue con el pase para los Mundiales de Doha en 400 vallas (49.14).

Con los mitos El Guerrouj, Fermín Cacho y Ruth Beitia (siete medallas olímpicas) en la grada, la temperatura del entendido público subió progresivamente desde las 20:00 a las 22:35 que acabó la reunión. Primero María Vicente, la joya de 18 años, fundía su marca personal de longitud (6,49) y fue tercera, Asafa Powell, en su día plusmarquista de 100 (9.72) hasta que llegó Bolt, comenzaba a pasear su brutal potencia… A las 21:30, fiesta popular: la ola. No todo es competición. Más temperatura, que aumentó con la salida a pista de Orlando Ortega, un seguro en el arte del 110 vallas. Ganó fácil: 13:32. “No me quería perder este espectáculo por nada del mundo, fue impresionante”, contaba el subcampeón olímpico, que viajó directo desde París, donde el sábado fue segundo de la Diamond League: “Ha merecido la pena el esfuerzo totalmente”.

Y una moto, la de Mariano García, aceleró las pulsaciones con una carrera de 800 a un ritmo infernal para él. 50.00 el 400. “No sé que marca tengo en esa distancia, nunca he hecho uno, pero esta gente me daba energía para ir a tope”, decía el extrovertido murciano, que se llevó una mínima para los Mundiales (1:45.67). Si es de levantar emociones, el de Fuente Álamo empieza a saber. El primer español de esas dos vueltas fue Kevin López, de 29 años y que ha corrido muchos mitines en su vida. “Nunca había visto nada así en España con tanta gente. Es impresionante, ojalá esto sea la norma”, decía el sevillano (1:45.38). “El público estaba encima, es tremendo”, contaba Álvaro de Arriba, campeón europeo y con pase mundialista (1:45.57).

Así lucía el nuevo estadio de Vallehermoso.

En los días de subidón también hay momentos de bajada. Un momento apotéosico fue la salida del 400 con Bruno Hortelano y Óscar Husillos, dos iconos de la velocidad, aclamados a la extenuación por calle 4 y 5. Pero sus ganas de hacerlo bien no fueron suficiente para revalidar el espectáculo de Moratalaz 2018. “Me habría gustado correr mucho más rápido por esta gente, pocas veces hay una oportunidad de correr ante una grada así”, decía semiemocionado Hortelano, inédito este 2019 por lesión, que acabó en 46.32 y último. Husillos, sexto hizo 46.17. Bamidele ganó con 44.85.

Quedaba la velocidad, las finales de 100. Katerine Horn, sudafricana, dominó la carrera femenina con 11.01 ante Tori Bowie, campeona mundial. Mike Rodgers, subcampeón de Estados Unidos, bajó por primera vez de los 10.00 en el sintético verde. 9.97 es el nuevo récord del estadio, que era de Linford Christie.

Cerraba un héroe local: Fernando Carro. Plusmarquista español de 3.000 obstáculos, corría la distancia en liso. Vive el momento más dulce de su vida y ganó la carrera con un cambio final a su estilo, dislocado, pero efectivísimo. “Esto ha sido la leche, aquí empecé cuando era un niño y se demuestra que el atletismo en Madrid gusta, mire como estaba las gradas”, decía el de San Blas, que corría en el viejo Vallehermoso, decadente y con el tartán lijado hasta casi el asfalto. Ahora ese lugar es un superestadio en el que caben 10.000 personas. Las que hubo el 25 de agosto de 2019, el día en el que el atletismo regresó al verano de Chamberí.