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NATACIÓN | GWANGJU 2019

Castillo: "No hemos aprovechado tener una campeona olímpica"

El ex director técnico de la natación española da su punto de vista sobre el modelo español y los cambios de dirección y de criterios que ha habido en 2019.

José Antonio del Castillo.
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Usted fue director técnico de 2013 a 2016, por lo que es una voz autorizada para hablar de la natación española. ¿Qué opina de que solo tres nadadores cumplieran con los criterios para ir al Mundial en el Open de abril?

No es fácil hablar de lo que pasa sin que se interprete como una voz crítica, pero está claro que si sólo tres nadadores cumplen los criterios tenemos un problema; pese a ello, no creo que esa cifra sea representativa de nuestra realidad. La Dirección Técnica y el Jefe de Entrenadores coincidían en el aumento de exigencia; y eso se reflejaba en el sistema de clasificación. Todos tenemos claro que para ir a un Mundial hay que ir con ciertas garantías. Pero ha quedado en evidencia que se ha llevado a un extremo que no ha sido positivo. La competición selectiva es un momento de mucha presión, lo vivimos constantemente. La misma Jessica Vall lo ha expresado así. Y en este caso, el sistema de clasificación además de exigente, elevaba la presión y se ha reflejado en el resultado.

¿Entiende, pues, el relevo que hubo en la dirección técnica?

Si se interpreta que era el único defensor del sistema y que ha sido algo muy negativo para la natación, es normal que se tomen medidas. Pero si había un equipo de trabajo que pretende lo mejor para la natación española, hubiera estado bien un debate previo sobre el tema, y no esperar la debacle. Denota no mucha consistencia o si más no poca comunicación interna.

¿Cree que en este ciclo olímpico se han dado pasos atrás?

Si nos remitimos a los nadadores que van a participar en el Mundial, creo que con las medidas tomadas no se va a ver afectada la mayor parte del equipo. Al final son nueve representantes y se han quedado fuera una pequeña parte que además tienen otras competiciones internacionales de nivel en este 2019. Hubiera sido negativo, pensando en el corto plazo, que sólo tres nadadores estén en la máxima cita mundial a un año de los Juegos, ya que es dónde puedes sacar la mejor exposición similar a la que encontrarás en Tokio 2020. Si piensas en el global, está claro que hemos dado un paso atrás. A un año de unos Juegos, estamos poniendo en duda un proyecto que ha recorrido más de la mitad del ciclo olímpico y ahora sólo queda actuar sobre lo que viene en los próximos meses.

¿Por qué considera que los júniors españoles no acaban de evolucionar en edad sénior?

El primer lema debería ser que tenemos que trabajar para tener nadadores de 18-21 años con objetivos ambiciosos y ganas de empezar la batalla más dura. Y la respuesta a esa pregunta es que estamos muy lejos de que sea real. Es una tema polémico en España y difícil de sintetizar. Además nadie habla de manera abierta, porque por un lado no creo que haya una ciencia cierta, y por otro, es más típico del carácter mediterráneo hablar en pequeños foros. Hay un tema difícil de separar, que es política-deporte-sociedad actual. Esa combinación nos lleva a resultados a corto plazo. La sociedad vive así, y la vinculación de deporte/política no permite crear estructuras de trabajo a medio-largo plazo. Y cuándo llega el momento de aplicar más trabajo es el momento de más presión académica. Posiblemente proyectos de clubs universitarios con acuerdos concretos ayudarían porque el resto serían utopías difíciles de cambiar.

¿Y el nivel de los técnicos no tiene nada qué ver?

Una parte importante recae claramente en nosotros, los técnicos. Los puntos de vista personales no permiten integrar ideas más generales. Nuestro deporte se basa en la cultura del trabajo desde pequeños, estamos en un medio distinto y eso requiere invertir más horas con respecto a otros deportes para dominar el agua. La prioridad en nuestro sistema de preparación técnico es ganar. Nuestra obligación cómo entrenadores debería ser centrarnos en el cómo se consigue el resultado, y no salir de esa línea. Bajo mi punto de vista no debemos basarnos solamente en el trabajo duro, porque lo que conseguimos es ir en contra de la idea inicial, que es formar nadadores para desarrollar en edad sénior. En esta explicación hay los defensores de “los que no consiguen resultados en categorías de edades, no continúan con objetivos grandes”, y es cierto en muchos casos. Mi pensamiento nunca es renunciar a nada ni trabajar menos, pero hay normas. Además del talento, el nadador debe preocuparse por hacer las cosas bien y luego nadar rápido; no al revés.

Vergnoux habló recientemente de que ningún entrenador se interesa por cómo trabaja y de un cierto acomodo en algunos técnicos.

Fred ha conseguido cosas históricas para la natación española, con Mireia Belmonte. Y espero y deseo que este ciclo olímpico acabe con los objetivos que tienen entre manos. Pero en esta afirmación no puedo estar más en desacuerdo. Fred, cómo dinámica general, se ha preocupado en destacar que es él quien consigue resultados, pese a la mediocridad existente alrededor. Se desprende esto de sus palabras en prensa o de sus acciones después de conseguir grandes resultados. Incluso un valioso asesor de la RFEN en el ciclo 2012 y su principal avalador nos ha hecho saber que Fred “no valora a ningún profesional con los que ha trabajado en los últimos cinco años”. Afirmaciones del tipo “en España hay mil Mireias” son del mismo calibre que decir que los entrenadores se acomodan. Todo ello persigue destacar su trabajo y eclipsa el mérito a todo lo que hay alrededor. Creo que son cosas innecesarias, todo ello va creando un clima de desconfianza y ahora que está liderando el colectivo de técnicos de España. Es normal que no tenga adeptos o que se le pueda perder el respeto que ha podido ganar con los resultados de Mireia.

En este sentido, pues, ¿no comparte sus reflexiones?

Queda claro que su entrega y pensamientos en alto nivel a diario son extremos y no es mi intención quitar mérito de lo conseguido con Mireia, pero no hay que olvidar el ingrediente extraordinario del talento. Si no fuese así, en estos años tendríamos en España más resultados de ese tipo de la mano del técnico. Porque para mí, los nadadores españoles sí quieren trabajar duro. De hecho, es una de las cosas que más destacan otros técnicos europeos cuándo coincidimos en concentraciones. En algunos entornos, las quejas públicas de Fred sobre “el poco caso que le hacemos los técnicos españoles” parece que se interpretan cómo cierta envidia por los resultados conseguidos. Y creo que hacer esa lectura convierte las cosas en “guerras” sin sentido. La lástima es que no hemos aprovechado la situación extraordinaria de tener una campeona olímpica, cómo debería haber sido.

Mireia Belmonte.

¿A qué se refiere?

Nadie en España puede hablar de tener un aval cómo el de Mireia. Salvando las distancias, particularmente yo podría haber salido en prensa a realzar tres medallas de oro europeas en pruebas de 50mts y que nadie me pregunta por ello, cuando en España hay una queja de que no hay velocistas. O destacar el resultado de una subcampeona mundial en 400 metros o tener algunos nadadores de estilos con resultados internacionales relevantes para nuestro deporte…. Pero nadie, ni yo mismo, puede decir que estos resultados u otros conseguidos bajo la tutela de otros técnicos son un éxito exclusivo del entrenador. No hay una fórmula magistral y única, aunque en todas las ecuaciones está el trabajo en equipo con el entrenador a la cabeza, junto la entrega y el talento del deportista.

¿Cree que el entrenador español está entonces muy capacitado?

Creo que la formación es buena, la predisposición también, la entrega en muchas ocasiones y cómo en otros aspectos de la vida personal y profesional está por encima del resultado. Pero también es cierto que para mejorar deberíamos tener asociados profesionalmente siempre nadadores de un nivel ligeramente inferior a la experiencia del técnico. Si quiero preparar un finalista olímpico y no he clasificado nunca un nadador para una final de un Europeo, tengo que aconsejar al nadador que cambie de programa. La mentalidad abierta en esos técnicos puede jugar una ventaja a favor, pero hay que saber bien dónde pisar. Eso es algo que debe aplicarse a cualquier objetivo y nivel, si es algo que no se ha conseguido, no vale con ser el mejor teórico del mundo, o en confiar en exceso en la capacidad de cada uno. Hay que tratar de expandirse, sabiendo previamente cómo. Y repito lo mismo que anteriormente, no podemos pretender que si he conseguido un resultado con un nadador, puedo aplicar la fórmula a todos independientemente de la especialidad, prueba, sexo o edad. En definitiva, la preparación es buena, tenemos que ser más humildes, y crear bases de confianza para compartir mucho más.

El CN Sant Andreu, con su cultura de club, es quien más nadadores de piscina lleva a Gwangju. ¿Cree que potenciar los centros de tecnificación es un error?

Puedo decir que conozco bien la cultura del club y de los técnicos Jordi Jou y Juanmi Rando. He tenido la oportunidad de crecer profesionalmente en el club durante 13 años, y además la suerte de trabajar de manera distinta con los dos. Lo que está consiguiendo la Junta Directiva del CN Sant Andreu apoyando a los técnicos es estabilidad y confianza. Pero hay que seguir potenciando los centros de tecnificación. De hecho, una parte importante de los nadadores que ahora están rindiendo han hecho una inversión de años pasando por otros clubes, centros de tecnificación y alto rendimiento. Pocos clubes pueden acompañar la carrera de un nadador desde la formación hasta el alto nivel. Lo que debemos tratar de conseguir es que cada uno haga su trabajo en la etapa que corresponda de la manera más profesional posible. En este aspecto si podemos mejorar mucho, pero es el problema del deporte en general, deficiente profesionalización de los técnicos, en especial de base.

¿Qué tiene Italia o que hace Italia que no haga España para tener tanto potencial?

En Italia han mantenido la esencia de los clubes para fomentar el deporte de competición y les hace tener una cantidad de instalaciones, programas y profesionales más amplia que la nuestra. No quiero con ello quitar mérito a sus éxitos y trabajo. Pero la base de su natación es más amplia, y para seguir mejorando sólo podemos seguir trabajando con los centros de tecnificación y los clubes. Para parecernos a Italia necesitaríamos que de cada cuatro piscinas públicas, una fuera destinada para el fomento de la natación competitiva. Es un modo de inversión público, que en definitiva fomenta el deporte, y también invierte en salud, valores y formación. La empresa de gestión privada e instalaciones públicas son una competencia a la esencia de los clubes, algunos han desaparecido por no ser sostenibles. Además, un apoyo simple al deportista de alto nivel, en su salida profesional cómo es poder entrar en el cuerpo de policía. No deja de ser un punto de ayuda en un momento complicado de dedicación para los que optan por otra vía que no sea la universitaria.

¿Desde que lleva en este mundo en qué ha evolucionado la natación española?

Antes conseguían resultados internacionales los nadadores que entrenaban en el extranjero. Ahora los talentos que deciden integrarse en el sistema USA priorizan la dualidad académica/deportiva difícil de llevar aquí en un deporte con más de 25 horas semanales de entrenamiento, pero los resultados en pocos casos están en un nivel por encima. La cultura del esfuerzo y trabajo duro está muy asimilada y extendida en los que quieren y consiguen resultados. Pese a que nos queda mucho por hacer, se trabaja de manera más diversa y específica. Nadar en Europa a alto nivel se ha convertido en un objetivo incorporado en el ADN. Nos falta incorporar ésa confianza a niveles y cotas más altas. Si conseguimos construir un equipo, podremos avanzar más rápido.