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ATLETISMO

"En el Sahara Marathon no importa ganar: cada paso cuenta por el pueblo saharaui"

Las tormentas de arena son uno de los mayores peligros a los que se pueden enfrentar los corredores del Sahara Marathon.

El atleta de ultrafondo Jorge Aubeso, seis veces Campeón de España de 100 kilómetros, regresa a la carrera más solidaria del planeta 15 años después de haberla ganado.

"Vuelvo 15 años después por la insistencia de mi hija Neus. Ella es la que me ha estado animando a volver desde hace mucho tiempo. Cada año, desde entonces, me ha estado preguntando que cuándo íbamos a ir", reconoce Jorge Aubeso, ultramaratoniano, campeón del Sahara Marathon en 2003 y seis veces ganador del Campeonato de España de 100 kilómetros. Y en 2019, su hija lo ha conseguido: Aubeso regresa a la carrera más solidaria del planeta.

Este atleta burgalés de 52 años recuerda que en 2003 viajó a los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia), donde sobreviven desde hace 43 años más de 150.000 refugiados, según datos de Acnur (Agencia de la ONU para los refugiados), acompañado por su hijo, Joel, que por aquel entonces tenía 10 años. "Neus tenía siete y se quedó en casa porque era todavía demasiado pequeña", señala el atleta.

Esta vez, Jorge Aubeso sí vivirá la experiencia con su hija Neus, que ahora tiene 22 años, y con otras cuatro compañeras suyas estudiantes de 3º de Magisterio, en una carrera en la que lo menos importante es el aspecto competitivo. Y así lo reconoce un deportista que ha ganado la carrera: "Aquí corres por algo, por apoyar al pueblo saharaui que lleva tanto tiempo esperando una solución al conflicto con Marruecos. No es sólo correr o ganar. Sientes que tus pasos sirven para algo. La primera vez que vine pensaba que el tema se solucionaría pronto, pero todo sigue igual, estancando. Lo importante es sensibilizar a la opinión pública y que nadie se olvide del pueblo saharaui, que sigue resistiendo en medio del desierto".

Un paréntesis en la vida occidental

El Sahara Marathon no es una prueba atlética al uso, sino que es un viaje de una semana de convivencia –del 23 de febrero al 2 de marzo próximos-, en el que los participantes viven en las jaimas con las familias saharauis. Con su escasez y su entrega desinteresada.

"Cuando viajas allí puedes pensar que tú eres el que va a echarles una mano con ayuda humanitaria o con dinero, pero, realmente, son ellos los que te enseñan y de los que aprendes. Es un paréntesis en tu vida que te hace reflexionar y pensar en todas las tonterías y preocupaciones que tenemos en el mundo occidental. Duermes en el suelo, sobre unas mantas o unos colchones; comes cuscús, camello o lo que haya; bebes té todo el día; no hay duchas y te tienes que lavar con cazos de agua; y para hacer tus necesidades sólo hay un agujero en una especie de letrinas. También recuerdo bien la amabilidad de los saharauis, su hospitalidad y su entusiasmo. Para nosotros puede ser una carrera más, pero ellos lo están esperando todo el año. Que nadie espere lujos, pero es un lujo estar allí porque transforma tu vida. Cuando vuelves te relacionas de forma diferente con tu entorno y reordenas tus prioridades. Te das cuenta de lo feliz que puedes ser con poco, como hacen ellos", comenta Jorge, quien está recogiendo material escolar para llevar a las escuelas y guarderías junto a su hija Neus y sus cuatro amigas y futuras maestras.

Corriendo "en medio de la nada"

El Sahara Marathon se disputa el próximo martes 26 de febrero y se desarrolla entre los campamentos de refugiados saharauis desde hace 19 años, en un escenario natural conocido como la ‘hamada negra’, un desierto pedregoso e inhóspito, presidido por un sol abrasador. “En medio de la nada”, como apunta Aubeso.

A nivel deportivo es una carrera exigente y muy dura, señala: "El terreno es de piedras que se te clavan en la planta de los pies, arena y algunas dunas en las que te hundes. La de 2003 fue una prueba durísima porque tuvimos que enfrentarnos a una tormenta de arena. Yo no llevaba gafas y no veía nada. Esperemos que este año no se repita porque lo pasé realmente mal".

La preparación, además, es muy específica. "El Sahara Marathon es muy complicado porque apenas tienes referencias visuales y eso te puede desesperar mentalmente. El horizonte es infinito. La clave es salir en cabeza e ir siempre por delante. Para las dunas es bueno entrenarse, por ejemplo, en una playa para sentir cómo se desliza la pisada y es fundamental llevar polainas. Si no, tienes que parar a quitarte la arena y eso te deja sin opciones de triunfo. También recomendaría entrenar con mucha ropa encima porque en España en esta época hace mucho frío y allí vas a pasar calor. Así te acostumbras a una transpiración escasa y a sudar", dice el ultrafondista.

El deporte como forma de resistencia

Además de ganar el Sahara Marathon en 2003 con un tiempo de 3 horas, 7 minutos y 53 segundos, Jorge Aubeso ha corrido más de 110.000 kilómetros en entrenamientos, ha disputado 62 maratones en asfalto, fue campeón de España de 100 km -de forma consecutiva entre 2001 y 2006- y segundo en la Copa del Mundo de Japón en esa distancia en 2005. También ha ostentado el récord de España en los 100 km, con 6 horas y 26 minutos, y sigue manteniendo el de las seis horas con una distancia recorrida de 89.970 metros.

Sin embargo, recalca de nuevo que "ganar es lo de menos". De hecho, Aubeso destaca la primera victoria de un saharaui en el Sahara Marathon, que consiguió el año pasado Lehsen Sidahmed, al marcar un crono de 3 horas y 10 minutos. "Allí se necesita mucha motivación para seguir viviendo como lo hacen y aguantar el día a día. Es lo que necesitan, motivación para resistir y el deporte es una de las mejores formas para hacerlo", sentencia.

Jorge Aubeso.