ATLETISMO | MEXICO 1968

El 'salto perfecto' de Beamon llegó tras una noche de fiesta

El histórico vuelo de 8,90 llegó después de que la noche de antes el estadounidense saliera de marcha para quitarse los nervios.

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El 18 de octubre de 1968, hace exactamente 50 años, Bob Beamon dio el gran salto de longitud de su vida en los Juegos de México, el brinco que revolucionó la disciplina. El que pasó el récord del mundo de 8,35 a 8,90, un vuelo brutal que todavía hoy sigue siendo la segunda mejor marca de todos los tiempos sólo por detrás de la plusmarca de Mike Powell (8,95), que le superó 23 años después. “¿Cuanto he hecho?, yo no me lo puedo creer”, exclamó Beamon tras su vuelo, confundido con el sistema métrico y por el éxtasis de los 80.000 espectadores que contemplaron algo sobrehumano.

Crecido en el duro barrio neoyorquino de Queens (“algunos de mis amigos murieron entre delincuencia, drogas y crimen), Beamon saltaba 7,34 con 15 años y a Mexico llegaba con 8,33 a los 22 otoños. En la capital azteca llegó a la final con las dudas de una mala calificación y para relajarse salió de marcha esa noche y no hizo ascos a varios chupitos. “Me sentí liberado”, decía. Y tanto…

En esa final, en el primer intento pegó el gran salto, el perfecto. A 2.250 metros de altitud, con +2.0 de viento, el límite de la legalidad, y unas piernas sobrehumanas. La medición duró más de 20 minutos, los jueces no entendían muy bien lo que estaba sucediendo… tuvieron que verificar varias veces lo que veían en el metro: ¡8,90! Cuando encajó el resultado, Beamon estalló de emoción en el Estadio Olímpico.

Bob Beamon, en la actualidad.

Aquello fue lo mejor que me ocurrió en mi vida en en el momento exacto. Me pregunto si alguna extraña corriente me ayudó, pero yo no vi nada”, decía el fenómeno Beamon, que batió al alemán Beer (8,19) y a su compatriota Ralph Boston. El salto de Beamon fue a 38 kilómetros por hora, se elevó dos metros sobre su centro de gravedad y tardó menos de un segundo (93 centésimas) en aterrizar sobre la arena mexicana. Claramente, la altitud y el viento influyeron. Pero por eso fue The Perfect Jump (El Salto Perfecto).

Tras ese vuelo, Beamon, que sólo tenía 22 años, no cosechó ningún gran resultado más. “Perdí la motivación”, contaba el chico de South Jamaica, que escapó del duro Queens de los 60 para ser una gran estrella de los Juegos de México, los que cambiaron el atletismo con Fosbury en altura, Tommie Smith y el Black Power en 200… y el mito Beamon, al que sólo un hombre ha superado en 50 años.