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"En México 68 se empezó a valorar a los grandes atletas"

#TOCAGANARATODAS | JJ OO | MARI PAZ COROMINAS

"En México 68 se empezó a valorar a los grandes atletas"

Mari Paz Corominas.

Rodolfo Molina

DIARIO AS

Mari Paz Corominas fue la primera finalista española en unos Juegos Olímpicos. Ella y Pilar von Carsten, también nadadora, fueron las dos únicas mujeres de la expedición nacional.

¿Qué supuso para usted como deportista y mujer acudir con 16 años a un Juegos?

Antes se empezaba muy pronto a competir, las marcas mínimas eran más asequibles y enseguida destacábamos. Para mí fue una sorpresa poder participar. En el Campeonato de España, un mes y medio antes, ya supe que me había clasificado porque había hecho el tiempo requerido. Era la única chica española que lo había conseguido. Luego me acompañó Pilar von Carsten. A México fuimos 122 hombres y solo dos mujeres, esa es la verdad.

E hizo historia al llegar a una final olímpica...

Siempre se me dio bien nadar. Empecé cuatro años antes de los Juegos y enseguida destaqué. Batí los récords de España y me vi situada entre los deportistas de élite sin saber muy bien cómo. Empecé a entrenarme y las cosas fueron bien en campeonatos internacionales. Nos desplazamos un mes antes para habituarnos a la altitud de 2.200 metros, algo que fue beneficioso, y el entrenamiento previo salió correcto. Entré en la final y quedé séptima.

Fueron los Juegos del cambio, ¿usted lo percibió?

Sí. Hubo televisión en directo y pasaron cosas: los saltos de Beamon y Fosbury, el Black Power… Fueron diferentes porque se pasó del absoluto amateurismo a la profesionalización. Se empezó a valorar a los grandes atletas y se consideró su práctica como un trabajo.

¿Qué anécdotas recuerda de su pasó por México 68?

Cuando llegamos, la Villa Olímpica aún no estaba abierta y tuvimos que ir a un hotel. Luego nos pilló la matanza de la Plaza de las Tres Culturas y nos quedamos varios días sin salir con muy pocas referencias de lo ocurrido. Al ser solo dos chicas españolas, tuvimos que compartir residencia con unas argentinas que montaban unos follones tremendos de noche. Nos cambiaron. La parte buena es que íbamos siempre muy protegidas, no se olvidaban de nosotras. Estar allí con 16 años junto a los grandes atletas del momento fue muy especial. También conocimos al entonces príncipe Juan Carlos, a Juan Antonio Samaranch y a otras personalidades.

Ahora se presta mucha más atención al deporte femenino, también en España. ¿Qué le parece?

El nivel es muy alto. Lo están haciendo muy bien, incluso mejor que los hombres, con muchas medallas en Juegos y otros campeonatos. Me quito el sombrero ante lo que hacen y lo de la halterofilia me llama mucho la atención. El programa ADO ha sido básico.

“El nivel de las chicas en España es muy alto. Me quito el sombrero”

Un gran cambio

En los Juegos de la Juventud han ido más chicas que chicos con España…

Todo ha cambiado, no solo en el deporte. En la política ya hay muchas mujeres importantes, y en las universidades, la ciencia y la empresa.

¿Por qué en aquella época había tan pocas mujeres competitivas?

Yo tuve la suerte de tener mucha facilidad para nadar. Me encontré dentro del ambiente deportivo y luego tuve voluntad y disciplina. En poco tiempo alcancé logros y me quedé en la natación de élite. Fue parte de mi vida, pero no fruto de ninguna decisión. En aquella época no era fácil para una chica hacer deporte. Tuve que hablar con mi escuela para que me dejaran las tardes libres, ir a Sabadell en tren cada día y esperar después a que me fuera a buscar mi padre. Todo era muy distinto a la vida normal de una mujer de esos tiempos. Era una disciplina diferente. Solo teníamos un entrenador, ni fisioterapeuta ni nada más. Un médico nos hacía una revisión de vez en cuando. A veces me tenía que preparar en casa.

¿Se sintió valorada después de México?

Seguramente no le di la importancia que le habría otorgado si me hubiera pillado más mayor. Por eso lo dejé dos años después, pero sí que entiendo que fue un hito histórico.

¿Por qué se retiró tan pronto (lo hizo en 1970, con 18 años)?

Cuando empecé a estudiar en la Universidad vi que era absolutamente incompatible con la práctica deportiva. En el primer trimestre pensé en dejar la carrera y solicité una beca para entrenarme en Estados Unidos con Santiago Esteva, en la Universidad de Indiana. Estuve seis meses y cuando regresé participé en los Europeos de Barcelona y decidí dejar la natación. Cuando lo hice nadie me llamó para que cambiara de idea. Éramos amateurs, hacíamos deporte porque nos gustaba.

Para celebrar el 50 aniversario de México 68 se le ocurrió atravesar el Estrecho de Gibraltar…

Nunca he dejado de nadar y no lo hice sola, había tres personas más (su hermano Juan, Quique Sentís y Pepe Raventós). Nadar me bien muy bien y me apunté a un grupo que se llama Marnatón que hace este tipo de travesías. Cada semana nos preparamos y hablé con mis compañeros de México, pero ya empezamos todos a tener nuestros achuchones por la edad y ellos no podían. En el club me dijeron que sí y mi hermano, que ya lo había hecho dos años antes, se apuntó. Disfrutamos mucho.