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6 7

NFL

Televisión y Fantasy, la gran motivación de la AAF y la XFL

Televisión y Fantasy, la gran motivación de la AAF y la XFL

La Alliance of American Football y la XFL nacen porque hay 80 millones de norteamericanos que se quedan huérfanos de deporte en febrero.

Hasta ahora, ninguna gran liga de fútbol americano ha podido triunfar en Estados Unidos a la sombra de la NFL. Desde que se creara la AFL en la década de los sesenta, y fuera absorbida por la gigantesca competición suprema nueve años después, todos los intentos han sido escasos, vanos y de cierto final: el fracaso. Algo ha cambiado para que, de repente, dos grupos empresariales hayan decidido que es hora de intentarlo de nuevo y, probablemente, con más fuerza de la que se ha tenido nunca. Ese algo es el mundo Fantasy, las apuestas y el análisis de los números de audiencias televisivas.

Resulta que entre la primera semana de febrero y la primera de septiembre hay un increíble universo de personas en Estados Unidos que, literalmente, dejan de ver deporte. El fútbol americano es tan potente que cualquier comparación con las otras grandes ligas del país se vuelve absurda.

Por ejemplo, dice Charlie Ebersol, productor de televisión y creador de la Alliance of American Football (AAF) que el día en que se acaba la temporada de la NFL 80 millones de espectadores desaparecen del mundo del deporte. El número es una barbaridad y tiene que ver con la audiencia de la Super Bowl con respecto a las otras finales deportivas del año, esto es, Finales NBA, World Series MLB y Final Four NCAA. Por lo tanto, no es un número exacto ni del todo válido ya que la Super Bowl en sí misma es un asunto social incrustado en la cultura norteamericana como en acontecimiento individual.

Sin embargo, si miramos las audiencias del draft de la NFL, por ejemplo, sí que queda claro que hay un montón de telespectadores que, directamente, sólo ven fútbol americano en la tele y, cuando no hay, no lo sustituyen por otro deporte.

Más impactante, en mi opinión, es el número que Ebersol aporta para el mundo Fantasy. Según sus cálculos hay 20 millones de norteamericanos que dejan de jugar a la NFL y no lo sustituyen por otra competición. Eso es demencial.

Si sumamos a lo anterior el hecho de que la prohibición sobre el juego legal, que sólo podía practicarse en Nevada, se ha levantado y que muchos estados van a comenzar a permitir que se apueste sin límite sobre deportes, nos sale un potaje en el que el crecimiento del interés por el fútbol americano sea mastodóntico, desproporcionado con respecto a cualquier otra liga en Estados Unidos.

Y es ahí cuando aparece la AAF y su gran rival, la XFL, dirigida por Vince McMahon, dueño también de la WWF. Ambas competiciones nacen para ocupar el hueco que deja la NFL en el calendario allá por febrero. Su hábitat natural serán los meses de la primavera y, por supuesto, no quieren competir con la liga más poderosa del mundo, sino que quieren captar a ese increíble número de fans del fútbol americano que no encuentran consuelo en otros deportes durante los seis meses del año en el que no hay NFL.

Es por eso que, quizás, esta vez sí que funcione. La AAF comenzará a jugarse el próximo 10 de febrero de 2019, una semana después de la disputa de la Super Bowl LIII; ya tiene siete sedes de sus ocho equipos aseguradas y un contrato con la CBS, que emitirá sus partidos. La XFL tiene previsto empezar sus partidos en febrero de 2020. En ambos casos sus dueños han querido huir de la comparación y la competición con la NFL. Los primeros de forma obvia haciéndose poco menos que con la bendición de Roger Goodell y los suyos, y los segundos poniendo como comisionado a Oliver Luck, padre de Andrew Luck, y huyendo de ese primer eslogan de volver al football clásico y duro en contraposición a la NFL.

Nada de eso, dicen ahora; sólo más football "normal" para el que quiera más cuando acaba la Super Bowl. Porque es ahí donde está el quid del nacimiento de estas dos competiciones. No tanto en una revolución, en un cambio, o en un apoyo como liga de desarrollo de la NFL. Pudo parecerlo en un principio, pero no: lo que de verdad quieren es, sencillamente, captar a los aficionados que se quedan sin su diversión dominical en primavera y verano. Echando números, lo cierto es que por primera vez en muchos, muchos años, las cuentas salen.

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