LA CHICA DE AS

Loida Zabala es la fortaleza hecha bronce

La haltera paralímpica se colgó otra medalla en el Europeo. La extremeña es una de las grandes bazas para Tokio 2020 y un ejemplo de fuerza y superación.

Loida Zabala es la fortaleza hecha bronce

Loida Zabala Ollero (Losar de la Vera, Cáceres, 5 de abril de 1987) acaba de colgarse un bronce en el Europeo de halterofilia paralímpica, disputado en la ciudad francesa de Berck-Sur-Mer, después de levantar 90 kilos en la categoría de menos de 50. Sin embargo, no ha sido el único: consiguió el bronce por partida doble. Este campeonato de Europa era también Open Internacional -participaron levantadoras llegadas desde África y América-, por lo que Loida ha logrado también la medalla de este certamen.

No se dejen engañar por su aspecto frágil… Loida es de hierro. La extremeña lo ha vuelto a hacer. Y es que ha repetido la misma posición que en el Europeo de Aleskin (Rusia) en 2013 y se confirma como una de las grandes bazas de nuestro país de cara a los Juegos de Tokio 2020. No es para menos, ya que en su palmarés figuran tres diplomas en los Juegos de Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016. Por no hablar de su primer puesto en la Copa de Mundo de Eger (Hungría) en 2017. Tiene un futuro prometedor cimentado en un presente brillante.

Su sonrisa es la llave de todos sus logros. Siendo niña, una mielitis transversa cambió su vida. Una inflamación en la médula le hizo perder la movilidad en sus piernas y tuvo que volver a empezar. "Cuando me senté en la silla de ruedas fue un momento emocionante después de haber estado metida entre las cuatro paredes de un hospital. Mi gente me miraba pensando... 'Qué duro'. Y yo, sin embargo, decía: 'Ya puedo sentir la brisa en la cara'. A partir de ahí soy independiente y he hecho cosas que otra gente sin discapacidad no haría porque no sale de su forma de confort. El deporte y la discapacidad te enseñan a evolucionar como persona”, ha confesado en alguna conferencia sobre la resiliencia.

Las pesas empezaron a ser una herramienta para facilitar su día a día. Y en ese camino es cuando irrumpió la halterofilia. Una desconocida en los comienzos, ahora imprescindible en su vida. “Ha cambiado mucho la imagen femenina y aun así tiene que seguir cambiando. Una web publicó nueve ejercicios de fuerza para que una mujer no parezca masculina. Parece del siglo pasado, pero fue hace unos meses y me sorprendió. Ahora me veo más femenina, me quiero más y me demuestra hasta dónde puedo llegar. Las mujeres somos fuertes, independientes y podemos trabajar al igual que un hombre". Así es y lo ha demostrado. Ha tenido que salvar obstáculos aún más pesados que esos kilos que levanta.

En el vídeo ‘Cada obstáculo, una aprendizaje’ de Juan Arroita, Loida habla con total naturalidad de cómo plantó cara a los malos tratos y del papel del deporte para dejarlo atrás. “Después de mis primeros Juegos, los de Pekín, quería clasificarme para los de Londres y un mes antes, con los billetes para ir, entonces la pareja con la que estaba me maltrató y me lesionó el brazo derecho. Lo primero que hice fue denunciar. Sabía que si no podía estirar el brazo mi sueño se alejaba. Hice rehabilitación, me centré en el objetivo y recuperé el brazo en dos semanas”, explicó con una entereza que se contagia. Ella es así. Fuerte y emotiva. Reivindicativa y cercana. Siempre positiva. Se sacudió los prejuicios de los demás, demostrándoles que se puede vivir, ganar, ser feliz… en silla. Así es Loida, única e irrepetible.