El nuevo uniforme de los Titans es ideal... para quitar el hipo

Tennessee Titans

El nuevo uniforme de los Titans es ideal... para quitar el hipo

El nuevo uniforme de los Titans es ideal... para quitar el hipo

Unas letras espeluznantes y un casco sin personalidad resumen un nuevo rediseño de otra equipación de la NFL que seguro que traerá cola y no dejará indiferente.

¿Pero por qué? ¿Qué necesidad había? ¿Qué han hecho estos pobres para convertirse en objetivo, en víctimas, ¡en mártires!? No quiero ni imaginarlo. Fichas por los Titans, entras en el vestuario, y un utilero te dice que tienes que ponerte “eso”. “¿De verdad que tengo que hacerlo? Me da vergüenza” “Sí, macho, lo siento, pero es lo que hay”.

Lo han vuelto a conseguir. Si con la equipación de los Buccaneers se rozó la imperfección absoluta, convirtiendo a los jugadores en relojes digitales de los ’80 con un baño de chocolate por encima, como si fuera sirope, y más chocolate por abajo, como si el de arriba hubiera rezumado hacia el suelo, ahora, en 2018, han conseguido superarse. Sí, lo han hecho. ¡La de los Titans es incluso más fea!

No sé por qué motivo, en la factoría de la empresa de ropa que tiene la exclusiva de la NFL llevan algún tiempo empeñados en llenar los hombros y el cuello de los nuevos uniformes de muchas cosas, muchos colores, muchos tipos de tela, de brillos, de historias. Y esta vez tampoco han podido aguantarse las ganas, con un gris en dos tonos que nadie sabe de dónde ha llegado, que encaja como puede con la camiseta blanca y algo mejor en la azul oscura, pero que es como un grano en tal parte en la azul clara que hasta ahora era la joya de la corona. Casi un crimen.

Pero lo de los hombros es casi lo de menos. Pecata minuta. El secreto de la implosión está en los números. Os dirán que tienen mucha personalidad, que son distintos. Os contarán mil historias, pero ‘El Hombre Elefante’ no ganó ningún premio de belleza bajo el argumento de que era diferente a los demás. Si llevamos varios años entornando los párpados para intentar descubrir el número de los jugadores de los Bucs, ahora la misión será aún más difícil. Porque el número acertado es gran parte del secreto de una camiseta de football americano y el que van a llevar los Titans se lee muy mal y es muy feo. Vamos, que lo tiene todo.

Pero lo que por fin demuestra que es un cambio de uniforme a la defensiva, un “no sé qué hacer y ante la duda me alivio” es su profundamente vulgar casco. El blanco podía gustar más o menos, pero tenía personalidad, fuerza, y seguía siendo un homenaje a su origen como Oilers, cuando la franquicia residía en Houston. Si el nuevo casco azul fuera paseando solo por la calle nadie se fijaría en él, porque es invisible. Aséptico. Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Vamos, que vas a la tienda a comprarlo y lo primero que te pide el cuerpo es preguntar por qué te han dado un casco de ningún equipo. Un truño.

Cada dos o tres años la NFL rediseña un uniforme y me pregunto si de verdad hace falta. Cuando hace como con los Bears, tocando lo mínimo indispensable en una ligera limpieza de cutis, acierta, o al menos no se equivoca. Pero cuando entra con la artillería al completo, como hizo con los Jaguars y su casco, los Bucs y sus números, los Titans y su todo, se columpia sin remedio. Y no vale decir que nos gusta la camiseta, o el pantalón, o los detalles del filo de la espada. Diseñar no va de eso. Un uniforme es un diseño global en el que todo debe funcionar. Sí, eso que sucede en todos esos uniformes clásicos que aún no se han atrevido a tocar, y que Dios nos pille confesados si algún día tienen la osadía de profanar.

Porque como me decía hoy el insigne Mario Peña, cuando debatíamos sobre la horripilancia de los Titans, en el mundo solo se atreven a llevar pantalones amarillos los payasos, los bomberos y los Steelers. Y lo increíble es que cuando los llevan los ‘Señores del Acero’, acojona. Eso sí que es un gran diseño.

0 Comentarios

Normas Mostrar