Kansas City Chiefs 21 – Tennessee Titans 22

Increíble remontada de los Titans ante unos Chiefs sin Kelce

Kansas City tenía el partido encarrilado en la primera mitad, pero tras la lesión del tight end se vinieron abajo y los Titans les robaron la cartera.
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Increíble remontada de los Titans ante unos Chiefs sin Kelce
Jay Biggerstaff USA TODAY Sports

¡Menudo partido! Y nos lo queríamos perder. Lo que empezó como un paseo militar de los Chiefs, que tenían el choque totalmente dominado en el descanso, con un resultado 21-3 y la sensación de que podían hacer lo que quisieran con unos desangelados Titans, terminó completamente del revés. En la segunda mitad los locales desaparecieron completamente, Marcus Mariota se convirtió en un ciclón imparable, y los de Tennessee le dieron la vuelta al marcador y dieron la primera sorpresa de estos playoffs clasificándose para la siguiente ronda.

Fue como un yin-yang. Pasamos del rojo al blanco, del todo al nada, con un punto de inflexión claro. Un momento que dejó a los Chiefs sin alma ni soluciones. Alex Smith le lanzaba el balón a Kelce y éste sufría un golpe sobrecogedor, indecente y muy poco deportivo, de Jonathan Cyprien. Fuera del partido por conmoción del tight end, el arma principal del ataque de su equipo, que aunque anotó un touchdown sin él se convirtió en un guiñapo en una segunda mitad impotente. No solo en ataque. También en defensa. Los Chiefs, simplemente, desaparecieron.

La primera mitad para los Chiefs

Los Titans llegaron al arranque de la temporada como uno de los equipos a seguir con lupa, una presunta irrupción a lo grande. Pero durante diecisiete semanas no mostraron ni un solo detalle que justificara esas expectativas. Ni en ataque, ni en defensa, ni en la banda. La tendencia continuó en los dos primeros cuartos del partido de wild card. En sus dos primeros drives se fueron a la banda tras sendos tres y fuera, mientras el equipo rival les destrozaba con dos touchdowns, una colección de big plays, 14 puntos que parecieron sentenciar el partido y 154 yardas de Alex Smith en el primer cuarto, con ocho de once completados y un pase de touchdown. Números de super estrella para un quarterback que estaba jugando a placer.

Y mientras Alex Smith completaba pases como quien come pipas, sordo a todos los rumores que le sitúan el año que viene lejos de Kansas City, Travis Kelce y Tyreek Hill se daban un festín de grandes jugadas a costa sobre todo de un Adoree Jackson, elección de primera ronda de los Titans en 2017, que era quemado una y otra vez para facilitar el trabajo de sus rivales.

Para colmo de males, cuando parecía que los Titans podían meterse en el partido mediado el segundo cuarto, Mariota lanzó una intercepción en la red zone rival. A esas alturas lo que estábamos viendo no era un partido, sino una carnicería. Entonces, los árbitros decidieron darle picante al asunto, perdonarle un fumble a Mariota después de un sack y regalarle un field goal de 49 yardas a Succop que la coló por el centro como un campeón. Pero ni por esas. Con menos de dos minutos en el reloj, y sin Kelce conmocionado, Alex Smith montó un pim-pam-pum de 79 yardas en 10 jugadas que culminó con touchdown de Demarcus Robinson que parecía rubricar el final del partido. 21-3 en el descanso y a otra cosa, mariposa.

Mariota se lanza un autopase para la historia

Pero no. No os vayáis todavía, que ahora empieza la historia de terror para Kansas City, y la épica para Tennessee. Tras la reanudación, los Titans empezaron a jugar como llevábamos esperando desde septiembre. Con Mariota dominado y haciendo diabluras sin parar. Con Derrick Henry atropellando a los defensas rivales como si fuera un talgo pendular. Con los receptores atrapando los balones en vez de dejarlos caer y la defensa dominando y agobiando. El mismo público que había presenciado la primera mitad entre bostezos, se frotaba los ojos incrédulo ante lo que estaba viendo.

Empezaron el festival con una serie larguísima de ocho minutos y medio en nada menos que 17 jugadas, que terminó de forma rocambolesca con Mariota lanzando un pase sobre la misma línea de scrimmage que fue rechazado por la defensa y volvió a sus manos como en un milagro. Los dioses estaban con él y decidieron regalarle una carambola imposible. Autopase para touchdown en una acción que entrará de inmediato en las recopilaciones de jugadas más curiosas de la historia y en los anales de postemporada. 21-10 en el marcador que devolvía la emoción al encuentro.

Tras la anotación quedó claro que los Chiefs estaban groguis. Tres y fuera, punt recuperado por fumble del retornador rival, nuevo tres y fuera y field goal de 48 yardas fallado. No se pueden hacer las cosas peor, ni hacer más regalos en postemporada. Ni siquiera ante un rival tan dudoso como eran los Titans.

Atropello final

En el siguiente drive los Titans ya estaban lanzados. Y Derrick Henry hacía lo que quería con la defensa de los locales, que si durante toda la temporada ha tenido problemas para parar la carrera, en estos dos últimos cuartos se convirtió en un guiñapo. Touchdown de 35 yardas del corredor y 21-16 en el marcador después de que fallaran en la conversión de dos con un diseño de jugada de Mularkey digno de Chuck Pagano en sus mejores momentos.

Quedaba todo el último cuarto por delante y los Titans estaban cinco puntos por detrás. Los Chiefs solo tenían que aguantar, pero la riada que se les venía encima era imparable. Ellos estaban fuera del partido y Mariota jugaba más cómodo de lo que lo ha hecho en todo el año. Una vez más el ataque local murió casi enseguida con un Alex Smith que solo fue capaz de lanzar cinco completos y 33 yardas en toda la segunda mitad y un Kareem Hunt desaparecido. Mientras, Mariota seguía tocado por el dedo de los dioses y salía de todos los atolladeros hasta completar un pase de 22 yardas a Erik Deker que puso por delante a su equipo 21-22.

Quedaban cinco minutos y a los Chiefs les bastaba con un field goal para recuperar la ventaja, pero fueron incapaces. Eran como un rebaño de zombies vestidos de rojo sobre el emparrillado, que caminaron lentamente hacia un fracaso monumental que termina sin duda con la etapa de Alex Smith en el equipo y puede dejar muy tocado a Andy Reid, incapaz de encontrar soluciones a la desbandada.