Cacho, junto a tres de sus hijas en el 25 aniversario del oro del 92

ATLETISMO | JUEGOS DE BARCELONA

Cacho, junto a tres de sus hijas en el 25 aniversario del oro del 92

Cacho, junto a tres de sus hijas en el 25 aniversario del oro del 92

PEPE ANDRES

DIARIO AS

Macarena, la mayor, quiere ser periodista: "Una vez le hice una entrevista para el colegio y a veces me decía que no le hiciera esas preguntas".

Fermín Cacho ha estado acompañado por tres de sus cuatro hijas en el 25 aniversario del oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. El atleta soriano contó ayer en la Fundación Pons, en un acto organizado por las Bodegas Protos, cómo ganó el oro 25 años atrás, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Y lo relata igual que si usted o yo le dijéramos al vecino lo difícil que es ir a comprar el pan cada mañana. Con esa naturalidad. La diferencia es que comprar el pan lo hacen millones de españoles cada día, pero ser campeón olímpico de 1.500 metros, nada menos, sólo lo ha conseguido uno: un muchacho de Ágreda (Soria), que tenía 23 años por aquel entonces, y que vivía en Soria en la casa de su amigo Abel Antón, futuro doble campeón mundial de maratón, cuyos padres le mimaban, a Fermín, casi más que a Abel, que ya es decir.

Sus tres hijas no habían nacido y, de hecho, Fermín ni siquiera estaba casado con Susana. Aquí estaban Macarena, la mayor, Paola y Patricia. Faltaba Daniela, la benjamina. Estuvieron siempre en un segundo plano, hasta que a requerimiento de este periódico posaron orgullosas con su padre.

Macarena quiere ser periodista y planea estudiar en la Universidad Complutense, "porque siempre me ha gustado mucho escribir" y confiesa que en una ocasión entrevistó a su padre para el colegio. "Te habrá contado más cosas que a mí". "No te creas, porque cuando le hacía algunas preguntas me decía: 'no esa no', pasamos a otra.  

El soriano, que ahora vive en Andújar, patria chica de su mujer, Susana, recordó aquel 8 de agosto de 1992: “Cuando vi que había un hueco pasé por dentro, poniendo una mano cerca del keniano Joseph Chesir, para sorprenderle y evitar que me echara fuera”. Y se fue a la meta como un rayo. Pero advierte: “Si no hubiera pasado por dentro, lo habría hecho por fuera”.

Fermín comentaba la prueba observando el vídeo de Barcelona 92, aquella tarde inolvidable. Cerca de él, tres de sus cuatro hijas: Patricia, Paola y Macarena, que sólo le han visto correr en vídeo. 

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