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Los Dodgers tienen el mojo de los Cubs del año pasado

LOS ANGELES DODGERS

Los Dodgers tienen el mojo de los Cubs del año pasado

Los Angeles Dodgers están disfrutando de un año increíble en las Mayores gracias a lo logrado por Justin Turner y Clayton Kershaw entre otros.

Harry How

AFP

La franquicia angelina se ha distanciado respecto al resto de la Liga Nacional y sigue un camino muy similar al recorrido en 2016 por Chicago.

Si algo caracterizó a los Chicago Cubs en su año mágico del 2016, uno en el que acabaron con tanto infortunio acumulado a lo largo de 108 años de sequía, fue una innata capacidad para no renunciar a la victoria, luchando a lo largo de los 27 outs que componen un partido de béisbol y que les llevó hasta la Tierra Prometida… antes de hacerse con el título, que es lo realmente importante.

Ajustándonos a ese patrón, no es descabellado pensar en Los Ángeles Dodgers como sus herederos espirituales a tenor de lo que viene sucediendo durante el transcurso de la temporada y que ha tenido su última (y quizás) mejor entrega contra unos Arizona Diamondbacks que se posicionan como su rival divisional más duro como han demostrado en su reciente visita a Chavez Ravine en La La Land.

Un luchador infatigable

Los Dodgers han sido capaces de lograr el triunfo en 22 ocasiones después de haber ido perdiendo en el marcador y por muy complicado que parezca su encuentro, por mucha desventaja que acumulen, parece que ningún partido está fuera de su alcance y eso es lo que caracteriza a los equipos campeones, aquellos que siempre encuentran la manera de navegar en aguas complicadas antes de llegar a buen puerto… y con el triunfo en el bolsillo.

Los Diamondbacks se presentaban en el Dodger Stadium con razonables expectativas, apenas a 2.5 partidos de los locales y esta serie resultaba de lo más interesante por la gloriosa campaña que están haciendo ambas franquicias.

También sabían que iban a tener enfrente al mejor pitcher del mundo, un Clayton Kershaw que estuvo sublime, y a un Alex Wood que ha hecho algo que ni siquiera el zurdo texano ha logrado en su impresionante trayectoria en las Mayores: iniciar un año con una marca de 10 victorias antes de sumar su primera derrota, que suponemos que llegará un siglo de estos.

Con este panorama, la labor de los Diamondbacks se antojaba difícil y así ha sido, pero positiva ha sido su entereza, el no perder la cara a los encuentros y luchar hasta el final en todos ellos, aunque sea para perder en los tres partidos disputados por la mínima.

Una plantilla de ensueño

Disponer del presupuesto más alto de la competición nunca es un obstáculo, pero tampoco lo es otorgar la titularidad (y oportunidades) a los jugadores que se lo merezcan sin contar con su salario. En los Dodgers hay voluntad por poner a los mejores y eso les está permitiendo despegar en todos los terrenos.

Liderados por un candidato al MVP en Corey Seager y un jugador que supera el .380 de promedio de bateo en Justin Turner que también estará en el All-Star, los angelinos disponen de un ataque formidable en el que no hay ningún punto débil (visible por ahora) y que ni siquiera su rendimiento frente a los pitchers zurdos tan criticado el año pasado les está frenando a la hora de conseguir la mejor marca de toda la competición con ese 58-29.

De hecho, su comportamiento está siendo tan increíble que no es descartable pensar en establecer un nuevo récord de la franquicia desde que se marchó a la costa oeste, con 102 victorias en 1974 e incluso podemos sumar lo logrado en 1953 con 105 triunfos mientras jugaban en Brooklyn.

A título informativo, en ambos casos accedieron a las Series Mundiales… para perderlas, en 1974 en 5 partidos frente a los Oakland Athletics de Reggie Jackson y cía, mientras que en 1953 contra su némesis particular, los New York Yankees en seis.

Cuentas pendientes

Es verdad que los Dodgers no tienen el bagaje de los Chicago Cubs, adquirido con tanto sufrimiento a lo largo de más de un siglo, pero no olvidemos que uno de los equipos históricos de este deporte no gana las Series Mundiales desde 1988, que coincide con su última aparición en el Clásico del otoño.

Este grupo está decidido a que su sequía acabe en 2017 y si el mojo está con ellos, el ejemplo de hace un año es su modelo a seguir.

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