JUDO

Fran Garrigós mira a Río: "Hago judo para estar bien conmigo"

El campeón del mundo júnior en 2014 está en la carrera por acudir a los Juegos. Va 13º del ránking olímpico y estarán en la cita los 22 mejores.

Esta semana ha estado en París, la siguiente viajará a Dusseldorf (Alemania)... y así, de aeropuerto en aeropuerto, hasta mayo, que se cierra el ránking olímpico de judo. Son los viajes que tendrá que hacer Fran Garrigós para llegar a los Juegos de Río, donde ahora mismo va el 13º de la lista y van los 22 primeros a la cita brasileña. “De momento, voy bien”, asegura Fran, que compite en 60 kilos y que está avalado por su oro mundial júnior de 2014. ¿Siente presión por ello? “Hago judo para estar bien conmigo”.

Ahora, con 21 años, este chico de Móstoles trata de hacerse un hueco entre los absolutos. “Intento aprender de todos los torneos, para mejorar los fallos, todavía tengo que gestionar mejor las ventajas en el combate y usar técnicas más efectivas”, dice Fran, que también ve sus puntos positivos: “Soy físicamente muy fuerte. Ataco continuamente e intento llevar la iniciativa y dominar los agarres”. Ese estilo, corresponde con su forma de ser: “Desde que me levanto estoy a tope e intento hacer todo lo que pueda en el día, hasta que termina”.

De pequeño era “algo travieso” y sus padres con cuatro años lo apuntaron a judo para ver si se disciplinaba y si llegaba a casa “cansado”. “Ahora ya estoy mucho mejor”, se ríe, y mira con ilusión a la posibilidad de estar en Río: “Yo me siento competitivo con los absolutos, ya he ganado a gente buena. Además en judo, aunque seas número uno del ránking te puede tumbar cualquiera”. Fran no tiene miedo a nadie y no quiere esperar a Tokio, donde llegaría con 25 años: “Hay que mirar el presente”.

De Móstoles a Brunete

Fran Garrigós es de Móstoles, donde se inició con el maestro Fernando Segovia, pero desde hace seis años se entrena en Brunete a las órdenes de Quino Ruiz. “Cuando llegué allí fui muy bien recibido y, la verdad, es que somos una gran familia”, dice Fran, que es muy amigo de Nikoloz Sherazadishvili, con el que se entrena en la localidad madrileña y que también está inmerso en la carrera olímpica en dura pugna con David Ruiz, el hijo del maestro Quino. “Lucharán a tope los dos y que luego el tatami decida”, dice salomónico Fran, que puede ver cómo dos del mismo gimnasio de Brunete son olímpicos en los Juegos de Río.