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Miguelín guía el primer triunfo de la Selección en Belgrado

Anotó dos goles en la victoria ante Hungría (5-2). La Selección convenció en la primera mitad y arrojó alguna duda en la segunda. El sábado, ante Ucrania.

Los jugadores de la selección española celebran uno de los goles ante Hungria.
Carmelo Rubio EFE

Con las importantes bajas, alguna de última hora, la incógnita era ver si España había encajado bien las ausencias. Y la Selección logró un claro triunfo ante Hungría (5-2), un equipo menor pero muy molesto gracias al trabajo de su técnico Sito Rivera, con grandes momentos, sobre todo en la primera mitad. En esos 20 minutos, los de Venancio mantuvieron la calma necesaria para elaborar jugadas en ataque, a la vez que en defensa sacaron réditos con la presión adelantada. El único pero, un arranque de segunda parte algo dubitativo en defensa que no empaña un buen (correcto) debut de los de Venancio.

Ayudó mucho que los últimos en entrar en los planes del seleccionador parecieran llevar toda la vida. Dos nombres a destacar: Mario Rivillos y Bebe. El primero, que llega en un estado de forma espectacular, se destapó como una baza al que entregarle el balón y esperar cosas diferentes. En el caso del cordobés, estuvo serio en una defensa donde Pola sobresalió, y en ataque cada vez que apareció, acertó.

Su primera acción destacada fue centrar un peligroso balón raso en el área húngara que Nemeth metió en su propia portería. Corría el minuto ocho y el partido era un monólogo de La Roja. Hungría sólo se encomendaba a que cazara algún balón el gigantesco pivote Droth, un peligro constante, y al meta Toth, muy acertado a la hora de cerrar huecos.

No le bastó. Miguelín, que prometía en la previa “asumir responsabilidades”, se puso a los mandos. Un saque de esquina suyo le llegó a Bebe, capaz de acomodar el cuerpo y anotar con la zurda el segundo. No tardó en devolverle la asistencia a su compañero en ElPozo, porque antes del descanso le mandó un pase paralelo que Miguelín convirtió en un latigazo para batir a Toth.

Fue tras el descanso cuando aparecieron las únicas dudas. Hungría se marchó arriba, incluyendo ataques con portero-jugador, una de sus virtudes. Enlazó varias ocasiones y Droth, colocando una falta a la escuadra de Sedano, le daba alas para creer en la remontada. España necesitaba dar un golpe de autoridad antes de que su rival se le subiera a las barbas.

Y de eso se encargó de nuevo Miguelín, con un misil que Toth intuyó, pero que seguro ni vio entrar. Ahí se acabaron las escasas esperanzas de Hungría. Andresito, a pase de Álex en otra conexión entre debutantes en un gran torneo, anotó el quinto en una contra y aseguró la victoria. Droth, el mejor de los centroeuropeos, anotó un 5-2 anecdótico pero de bella factura en jugada personal. España, por su parte, resolvió de forma notable el siempre peligroso partido inaugural. Su próxima cita será el sábado, ante Ucrania, donde estará en juego el primer puesto del grupo.