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El taekwondo brilla en Londres: Joel de oro, Brigitte de plata

Taekwondo

El taekwondo brilla en Londres: Joel de oro, Brigitte de plata

El taekwondo brilla en Londres: Joel de oro, Brigitte de plata

STEFANO RELLANDINI

REUTERS

El español se proclamó campeón olímpico en menos de 58 kilos tras arrasar al surcoreano Daehoon Lee (17-8). Brigitte Yagüe, plata al caer en la final ante la china Jingyu Wu (8-1).

Madrid

A patadas se ganó España dos medallas. Las de Joel González, oro en en -58 kilos, y la plata de Brigitte Yagüe (-49). Entre estallidos de potencia en los petos electrónicos, que se estrenaban en unos Juegos sorteando la arbitrariedad de la que se beneficiaban los asiáticos, consiguieron la tercera medalla para el taekwondo español tras la de Gabriel Esparza en Sydney 2000. Este arte marcial se había estrenado como deporte de exhibición en Seúl 1988.

Si había que apostar por alguien era por el catalán de 22 años y la mallorquina de 31. Eran dos pesos pesados. Joel González, al que el director técnico de la Federación, Jesús Tortosa, define como “el biotipo perfecto” del luchador, lo habia ganado todo en este ciclo olímpico: Mundiales en los años impares (2009 y 2011) y Europeos en los pares (2008 y 2010). Una máquina. Sólo falló en el Preolímpico mundial este año, por lo que se tuvo que buscar la clasificación en uno Europeo en el que se sumaron Brigitte y Nico García.

El junco de Figueras, flexible y potente a la vez, gana sobre todo por su mente. Por su tranquilidad. Sangre helada en un tatami caliente. Por el camino fue dejando al sueco Uno Sanli (7-6), al australiano Safwan Khalil (5-3) en cuartos y al colombiano Óscar Muñoz en semifinales (12-2). Las patadas al peto, un punto, los golpes con el puño, otro. Las patadas a la cabeza, tres y las que se ejecutan con giro, un score adicional. Así, como un molino desatado, fue sumando hasta llegar a Daehoon Lee.

El coreano venía de proclamarse campeón del mundo en un peso superior (en los Juegos se reducen de ocho a cuatro). Pero con acciones como un vuelo tremendo, que casi provocó el KO del asiático, avanzó hacia el oro. Su padre, Pedro, no podía creérselo. Joel perdió el temple y se volvió loco con la bandera.

Antes, Brigitte Yagüe había cedido sólo en el combate por el oro, con la china Jingyu Wu (8-1), campeona olímpica en Pekín. Su camino había sido más espinoso, más sufrido: Carolena Carstens (7-2), la mexicana Jannet Alegría (8-0) y la tailandesa Chanatip Sonkham (10-9). Pero ahí estaba su marido, Juan Antonio Ramos, para corregirla desde la grada.

Ramos fue cuarto en Atenas y quinto en Pekín con una mano rota. Son novios desde juveniles y se casaron en 2009. Ahora, él es seleccionador francés y, al no clasificar taewkondista, está en Londres como entrenador de un luchador de Gabón. Desde hace dos años, todos los fines de semana la Federación francesa le paga un billete de avión para ver a su Brigitte. Ella se lo agradeció ayer. Debajo del dobok, una camiseta: “Para todos los que me han ayudado a cumplir un sueño... En especial mi marido”.

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