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Dinamarca rompe su gafe de semifinales y será el rival de Croacia

Balonmano | Europeo de Noruega

Dinamarca rompe su gafe de semifinales y será el rival de Croacia

Dinamarca acabó con el maleficio que le había llevado a caer en las semifinales de los tres últimos europeos, así como en el pasado Mundial, tras vencer por 26-25 a Alemania, gracias a un gol de penalti de Lars Christiansen a tres segundos para el final.

No le tembló el pulso al veterano extremo danés, autor de casi 1.200 goles con la selección, y batió con seguridad al meta germano Johannes Bitter, que pese a su excepcional encuentro, especialmente en la primera parte, no pudo evitar la derrota germana en un encuentro que midió a dos equipos que representan dos concepciones diferentes de este deporte.

Pese a que ambos equipos presentan estilos defensivos muy parecidos, tanto daneses como germanos apuestan por un rocoso 6-0, bordeando siempre la máxima dureza permitida, con el que propiciar un veloz juego de contragolpe.

Las diferencias entre el vigente campeón mundial, Alemania, y el último bronce europeo y universal, Dinamarca, hay que buscarlas en ataque, donde mientras los teutones optan por potentes cañoneros, los nórdicos prefieren un juego más combinativo que ejecutan a la máxima velocidad.

De este modo, mientras la supervivencia de Alemania depende del porcentaje de acierto de sus lanzadores, Dinamarca puede permitirse un mal de Lasse Boesen, que no anotó ni un sólo gol en la primera parte, ante los recursos que le ofrecen Knudsen en el pivote, Christiansen en el extremo o las penetraciones de Boldsen.

Pero por muchos recursos de los que disponga un equipo, y Dinamarca los posee, poco o nada se puede hacer cuando enfrente se tiene un portero en estado de gracia como le ocurrió mediado el primer tiempo al guardameta germano Johannes Bitter. Así, Dinamarca, que llegó a gozar de una ventaja de dos goles (7-5), tras dos tiros fallidos de Pascal Hens, vio como en ocho minutos encajaba un contundente parcial de 0-8 que pareció alejar definitivamente (7-12) la final para los nórdicos.

Las seis paradas consecutivas del meta del Hamburgo, que llegó al descanso con un cincuenta y dos por ciento de paradas, permitieron poner en acción el vertiginoso contragolpe alemán, con el veloz Florian Kehrmann.

Sin embargo, Dinamarca no estaba dispuesta a caer una vez más, la quinta en los últimos seis años en las semifinales de una gran competición, y se agarró a la corpulencia del central Joachim Boldsen, que con dos goles finales dejó el marcador al descanso en un asumible 10-13 para los daneses.

Tal y como se demostró en el arranque de la segunda mitad en la que los daneses en poco más de tres minutos con dos robos de balón que apretaron el tanteador hasta un (13-14), que volvía a dar vida a los nórdicos.

No obstante, el mayor problema de los germanos era en ese momento la lesión del extremo derecho Florian Kehrmann, que obligó a los germanos a actuar tanto en ataque como en defensa con un Christian Zeitz, muy apagado durante todo el torneo, ante la ausencia de otro extremo zurdo por la no inclusión en la lista de Stefan Schroeder.

Ausencia que coincidió con la remontada danesa, que aprovechó el repentino bajón de Bitter y los errores en el lanzamiento, para volver a tomar la delantera en el marcador (17-16) a falta de veinte minutos para la conclusión del encuentro.

Una renta mínima que nórdicos y germanos se alternaron en los siguientes minutos para llegar igualados (22-22) al tramo decisivo del encuentro, con apenas cinco minutos de juego para conocer el nombre del rival de Croacia en la gran final.

Pero la exclusión de Klimovets, que permitió un fácil tanto de Spellerberg y una impresionante finta en giro de Jesper Jensen abrieron las puertas de la victoria a Dinamarca, que a los cincuenta y seis minutos se situaba 24-22 en el marcador.

El coraje de los alemanes les llevó a volver a empatar, con un último gol de Kraus, que dejaba más de treinta segundos a los nórdicos, en los que los Ulrik Wilbek poder demostrar toda su riqueza táctica.

Y en esta ocasión el elegido fue el pivote Knudsen que no sólo forzó con su veloz movimiento el penalti decisivo, sino también la exclusión de Preiss. Un penalti que Chrisitiansen no erró y con el que borró para siempre los fracasos de Suecia 2002, Eslovenia 2004, Suiza 2006 y el pasado Mundial de Alemania 2007, donde Dinamarca cayó siempre en la semifinal.