Milosevic perdonó en el último suspiro

Primera | Racing 4 - Celta 4

Milosevic perdonó en el último suspiro

Milosevic perdonó en el último suspiro

Falló un penalti. Un polémico Megía Dávila, protagonista del empate

De locos. Ocho goles, cuatro penaltis, uno de ellos fallado por Milosevic en el último minuto, dos expulsados y un carro de amarillas. Todo, en medio de un pésimo arbitraje de Megía Dávila, que desquició a ambos equipos. Todo, para acabar en un empate que vale mucho menos para el Celta que para el Racing.

La locura empezó pronto. Pasado el cuarto de hora, el equipo local ya iba por delante. Fue a raíz de un penalti sobre Regueiro, uno de los protagonistas. Cristian Álvarez adelantó a los cántabros, y el mundo se le cayó encima al Celta. Los gallegos estuvieron unos minutos muy tocados, con Regueiro a sus anchas por la izquierda (Antic tuvo que intercambiar de lateral a Velasco y Bouzón). Sin embargo, antes de la media hora, Milosevic, en fuera de juego, no perdonó el empate.

El partido no tenía descanso y un rayo de luz iluminó al Celta cuando Megía sacó una polémica segunda amarilla a Regueiro minutos más tarde de la igualada. Pero los celestes sólo tuvieron al Racing contra las cuerdas unas jugadas. En el 38’, Javi Guerrero realizó una buena internada en el área y, con algo de fortuna, volvía a adelantar a los de Alcaraz en un momento decisivo.

Pero como no podía ser otra forma, cuando sólo iba un minuto de la segunda parte, Mostovoi, que había salido por el lesionado Jesuli, empezó a reivindicarse con una perfecta volea y puso las tablas de nuevo. El balón seguía sin un dueño claro. El Racing acusaba su inferioridad, pero Juanma tuvo el tercero aunque falló a puerta vacía. El que no falló fue el Zar, que adelantó a los vigueses tras una jugada de tiralíneas.

La apoteosis. Lo bueno aún estaba por llegar. Megía siguió con su recital y pitó dos penaltis, uno para cada equipo, por mano involuntaria. Primero, Milosevic amplió la ventaja, pero Cristian puso poco después el 3-4. A todo esto, el Celta se había quedado también con diez y, como se veía venir, Javi Guerrero empató con un cabezazo. Sin embargo, no acabó ahí el tema. En el último suspiro, el céltico Milosevic lanzó a las nubes otro confuso penalti. Lo dicho. De locos.

El detalle: Más gafe céltico en el Sardinero

Después de 21 visitas en Primera, el Celta sigue sin ganar en El Sardinero. Sólo sacó tres empates en toda su historia.