Rafa ya no es opuesto

Yo Digo | Juan Carlos Crespo

Rafa ya no es opuesto

Rafa Pascual siempre ha sido opuesto, el que se sitúa en diagonal con el colocador y que destaca por sus recursos en ataque. En eso, nadie como él. Es además un gran defensor y un bloqueador magnífico. Tan buen opuesto era que llegó a ser frecuente el grito de "balones a Rafa", para que éste se la jugara en situaciones difíciles.

Pero Rafa ya no es opuesto. Desde que se creó la figura del líbero (el que sólo defiende) muchos entrenadores pensaron en jugar con dos opuestos, lo que obligaba a uno de ellos a recibir. Y España lo intentó. Fue en Mar del Plata, en el 99, con Raúl Lozano de seleccionador, en nuestra primera fase final de Liga Mundial. Y contra Cuba, nada menos. Lozano pasó días escondiendo el equipo, guardando el secreto. No se trataba de un capricho, sino de reforzar el ataque y, sobre todo, el bloqueo, talón de Aquiles del equipo. En teoría, perfecto. Además, Cuba no se lo esperaba, y ganar podía llevarnos a la final. El único problema es que Lozano dispuso de tres días para afinar aquello. Así que una tarde fría y lluviosa del verano austral, en el viejo pabellón de Mar del Plata, España se plantó en la pista dispuesta a todo.

Allí estaba Raúl Diago, colocador cubano, curtido en 200 partidos internacionales. Se fue al saque, vio algo raro en la rotación española y apuntó a Rafa. Se cebó con él y tardó un minuto en destrozar el invento. Cuando España logró montar un ataque en condiciones, el set era cubano. Y tras Diago, los demás. Lozano intentó cambiar, pero terminó como el rosario de la aurora. Sin embargo, era el buen camino. Paco Hervás ha insistido, y ahora Rafa es un doble opuesto magnífico, y algunos piensan que un jugador, incluso, más completo.