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Resucitó Dely

Copa de la UEFA | Leeds 1 - Málaga 2

Resucitó Dely

Resucitó Dely

paco rodríguez

El panameño logró los dos tantos de un Málaga que escribió la página más brillante de su historia al clasificarse en Leeds.

No existen fronteras ni límites escritos ni por escribir para un Málaga que ayer borró de un plumazo la gloriosa huella del Leeds, antaño campeón de la UEFA, para marcar sobre la historia del viejo continente su propia leyenda. En una noche mágica e inolvidable renació el mejor Dely Valdés para apuntillar con dos golazos el perfecto trabajo de un equipo que acabó vitoreado con olés y que ya está en el bombo de octavos de la UEFA.

Tanta necesidad desde el inicio convirtió el choque en un partido impreciso, duro, pero a su vez cargado de electricidad. La ausencia de la fuerza de ataque australiana (Viduka y Kewell) y la lesión de Bridges a los cinco minutos obligó al Leeds a basar su ofensiva en la rapidez de Smith y el olfato de Fowler. Pero la maniobra de Peiró con Gerardo y Romero de gobernadores en la zona ancha dio resultados al cuarto de hora. Musampa apretó los músculos, escondió el cuero y destrozó las cinturas inglesas justo antes de asistir a Dely, que, con las mismas piernas que hizo al París Saint Germain campeón de la Recopa introdujo la pelota en las redes de Robinson y apretó un poco más la soga que rodeaba el cuello de Venables. El delantero panameño se hizo grande al marcar en el momento en el que más se lo necesitaba el Málaga.

Pisando arenas movedizas, el Leeds se dedicó a repartir hachazos para ganar algo del terreno perdido. De la polémica salieron mejor parados los pavos reales, que en el minuto 23 pescaron el empate merced a uno de los contados errores de la defensa malaguista, que no vio venir ni el centro de Bowyer ni el remate a bocajarro de Bakke. ¿Injusto? Posiblemente, porque nadie había puesto más argumentos que el Málaga sobre el terreno de juego. Pero el gol desencadenó un estado de demencia en los de Peiró, que se desvió del camino interminables minutos. Gerardo se encargó de despertar a su equipo con un trallazo que Robinson no atajó y que Dely casi acierta a introducir. Había partido.

Con la eliminatoria reducida a 45 minutos de infarto, el Leeds adelantó líneas para sorprender a un Málaga que demostraba una disciplina estoica. El empuje local se dejaba notar y los malagueños se parapetaban en su parcela, pero con la voluntad de salir en peligrosas contras. Entonces comenzó el teatro. Ante la falta de argumentos, los ingleses tiraron de interpretación para simular faltas, condicionar al colegiado y buscar la estrategia. Inútil papel ante un Málaga que mostró carácter en el infierno y que contó con las ocasiones más claras —Roteta, Musampa y Darío—. "Los españoles siempre meten la pata", cantaban los hinchas del Leeds ante el carrusel de tarjetas para los de Peiró. Todo fuera por no aburrirse. El físico pasó factura a falta de 20 minutos. El partido se rompió para bien del Málaga, que potenció su dominio. En éstas apareció el guante del Gerardo para dar un gran pase al matador, Dely Valdés, que hizo de mago, se la acomodó a la izquierda y empalmó a la red. Un grande del continente ha caído. Europa aplaude al Málaga.

Romero jugó vendado

Marcelo Romero demostró su pundonor en Elland Road. El uruguayo, que chocó contra Unai en el partido de Liga con el Villarreal y recibió 14 puntos de sutura, dijo que jugaría aunque fuera con la cabeza abierta. Y lo hizo