JUEGOS OLÍMPICOS | TOKIO

Ana Peleteiro, en modo gigante: a la final con un supersalto

La gallega pasa a la final de triple del domingo sobrada, con un buen salto de 14,62. Su compañera de entrenamientos, Yulimar Rojas, también estará (14,77).

Tokio
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Ana Peleteiro, en modo gigante: a la final con un supersalto
ANDREJ ISAKOVIC AFP

Ana Peleteiro se crece en grandes campeonatos. Ya es un hecho. En el segundo salto de la calificación de triple, voló hasta 14,62, el segundo mejor salto de su vida. Sólo necesitaba 14,40 para entrar en la final, pero ella hizo más, porque ha entrenado “muy fuerte”. “Me lo he currado muchísimo, he ido muy en serio”, contaba la gallega de Ribeira, de 25 años. Fue la segunda mejor marca de toda la calificación, sólo por detrás de Yulimar Rojas, su compañera de entrenos... ahora rival.

"Estoy muy contenta, las sensaciones son muy buenas, es lo que quería sentir. Podíamos pedir mucho más, pero aquí está bien, tiempo al tiempo", decía Peleteiro. ¿Tiene más que ese 14,62 en las piernas? "Hay que dejarse llevar y confiar en el trabajo, yo sólo digo que mi entrenador, Iván Pedroso, prepara muy bien los campeonatos. La final será otra historia. Voy con garras, dientes, cuchillos y tenedores".

Hizo un primer intento de 14,34, sin demasiados ajustes. Sencillo, pero muy largo, para no verse en problemas. "Me enfadé, porque me dejé 15 centímetros en la tabla y eso fastidia". Y luego vino el segundo, el 14,62, a diez centímetros de su récord de España (14,73). Peleteiro alcanza la excelencia en el momento que es capaz de encadenar su explosiva velocidad con las tres partes del salto. "Todas las tengo muy bien, pero hasta que no las junto... Tengo que seguir centrada. Ahora toca más y mejor", comentaba.  Directa a la final del domingo (13:15), con una buena dosis de confianza tras esta calificación.

Ana Peleteiro.

Mientras charlaba con AS, Yulimar Rojas visualizaba el supersalto de la gallega por televisión. “Vamos a verla, venga. ¡Guau!, a la final, qué bien lo hizo”, decía la venezolana. Se puso a bailar y a gritar de la felicidad de ver a su compañera del Team Pedroso. Ella ya se había clasificado para el gran desafío (14,77), con 40 centímetros de sobra en la tabla: "Era sólo un salto, no quería ningún tipo de problema. Fui subcampeona en Río 2016 y ahora tengo una gran responsabilidad. Trataré de disfrutar al máximo, como una niña pequeñita...".

Peleteiro también hacía alusión a Rojas, porque llegaba a zona mixta con el chándal venezolano en la mano, que se le había olvidado a Yulimar en la pista. "Si Yuli no pierde la cabeza es porque Dios no quiere, porque la tiene pegada", bromeaba. Buen ambiente entre amigas y rivales que se fajan día a día en la pista Fuente de la Niña de Guadalajara. Todo para estar bien aquí, en Tokio. Para Peleteiro verse las caras cada mañana con Rojas es como una terapia, si le planta cara a la caribeña, lo puede hacer a todo el mundo.

“Todo el mundo es batible, aunque a Yulimar no le ha ganado nadie este año. Yo intentaré ser la primera, es una pregunta interesante”,  se reía la jamaicana Shanieka Ricketts, la principal rival en la final tanto de la española como de la venezolana.  Ella entró con 14,43, y sólo un salto. Elogió a Peleteiro: "Es una muy saltadora de triple, es definitivamente una gran saltadora que tendrá serias opciones".

"Si gano una medalla me corto lo que haga falta, si hace falta me rapo el pelo", dijo la gallega, que tiene cuatro podios internacionales (tres en Europeos y uno en Mundiales). Para este evento recibió un consejo muy valioso: "Mi pareja (Nelson Évora, oro olímpico en 2008) me dice que la noche antes de una final olímpica es una cosa única"; explicó Peleteiro. Ahora, en los primeros Juegos de su vida, sabrá lo que es esa víspera, porque estará en la gran final. La gallega trae la esperanza en atletismo.