JUEGOS OLÍMPICOS | JUDO

El drama de Niko: "Ahora no quiero ni ver un tatami"

El bicampeón del mundo, favorito al oro en -90 kg, perdió en la repesca y no pudo optar al bronce. Antes, Igolnikov le había ganado con una estrangulación.

Tokio
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Un drama. Roto, pidiendo perdón a su técnico Quino Ruiz, acabó Niko Sherazadishvili los Juegos de Tokio. Bicampeón del mundo en -90 kg (2018 y 2021), se quedó fuera de la lucha por el bronce (al oro ya no podía optar) al perder en la repesca contra el uzbeko Davlat Bobonov, a quien había derrotado en la final del reciente Mundial, en la técnica de oro por un waza-ari. Tras los más de seis minutos de prolongación a los que se vio obligado. "Voy a necesitar tiempo para asimilarlo. Ahora mismo, no quiero ni ver un tatami. Estoy fatal porque venía a por el oro después de años duros, sin descansar nada", contó una hora después del desastre. 

Niko, el niño que llegó desde Georgia a Brunete con 13 años preguntando por un gimnasio en el que se entrenara todos los días, venía a por más. El gigante de ojos verdes que pulió Quino Ruiz en su modesto gimnasio madrileño llegaba el Nippon Budokan, el templo de las artes marciales de Tokio, como número uno de todos los pesos, predestinado a acabar con la sequía olímpica de 21 años que arrastra el judo español.

En cuartos de final se encontró con el ruso Mikhail Igolnikov, que le ganó por ippon, a falta de un segundo para finalizar el combate, con una estrangulación (Okuri-eri-jime) que dejó al madrileño grogui en el suelo, desmadejado y con los ojos vueltos, un momento dramático. Niko aguantó al límite, se resistió a abandonar y el riego sanguíneo dejó de acudir a su cabeza. Las asistencias médicas tuvieron que auxiliarle y tras un par de minutos angustiosos logró levantarse. Estaba fuera de la ruta por el oro. Igolnikov es la bestia negra del español, de 25 años. Le ha derrotado en siete de las ocho ocasiones que se han cruzado. Pero no fue ni bronce. Le superó el húngaro Krisztian Toth. El oro fue para el georgiano Lasha Bekauri y la plata para el alemán Eduard Trippel.

Niko, tras la estrangulación de Igolnikov.

Pero antes de llegar al ruso, había sufrido mucho más de lo previsto. Ante el mongol Altanbagana Gantulga tuvo que irse a la técnica de oro tras los cuatro minutos reglamentarios. Empleó tres más hasta conseguir un waza-ari de Ko-soto-gake. Estaba nervioso. Agarrotado. Después vino Marcus Nyman, un sueco con pinta de peso pesado de UFC y actual bronce mundial. Otra vez al desempate, otra vez más fatiga. Hasta que a los 3:25 de prolongación llegó su Uchi mata salvador. La llave de pierna que le ha llevado a los cielos del judo y con la que logró un ippon. El único fogonazo del día.

Niko no fue Niko. "Nunca había pasado tanto tiempo en unos combates, siempre gano antes", dijo admitiendo que quizá las expectativas le pudieron aplastar. "Estoy fatal", concluyó. Hundido.