Entrevista AS

La vida en Houston de la última chilena en llegar a la élite del deporte mundial

Con solo 18 años, Katina Proestakis se convirtió en la deportista chilena más joven en clasificar a Tokio 2021: "Quiero disfrutar mucho cada segundo"

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La vida en Houston de la última chilena en llegar a la élite del deporte mundial

A principios de abril, la esgrimista chilena Katina Proestakis (18) obtuvo el noveno lugar en el Mundial Juvenil de Esgrima realizado en El Cairo, Egipto. El logro se transformó en presagio: un mes después, la chilena se impuso en el Preolímpico y alcanzó un cupo a los Juegos Olímpicos.

Con solo 18 años, la joven deportista nacional superó todas las expectativa y se impuso a experimentadas competidores en el certamen clasificatorio realizado en Costa Rica. La dificultad era evidente: sólo la campeona del certamen accedía a Tokio.

"Tras el combate me tocó mucho llanto y emoción, después con mi familia lo mismo. Ya cuando estaba en el hotel, miro el teléfono y mucha gente me había etiquetado en historias, mis compañeros de clase, equipo y familia. Ahí me tocó llanto de nuevo", dice a AS desde Houston, lugar donde reside hace ocho años.

- ¿Cómo vivió todo lo que fue su participación en el Preolímpico?
- Eramos solamente 12, pero fue una competencia muy intensa donde todas las participantes querían ganar. Estaba un poco nerviosa. Tenía muchas ganar de lograr llevarme ese cupo. La semana previa estuve preparándome mucho en la parte psicológica junto a uno de mis entrenadores, viendo qué pensar durante las competencias y también haciendo muchos análisis de videos para tener algunas acciones listas. Eso me ayudó mucho. En varios momentos una no puede evitar pensar que está en el Preolímpico y ahí entran los nervios de nuevo, pero en ese momento traté de pensar que era una competencia cualquiera y seguir haciendo tocado tras tocado.

- En cuartos y semifinales tuvo duelos en los que se impuso por clara diferencia, pero la final ante la competidora mexicana estuvo muy reñida, ¿cómo se sintió en esa final?
- Antes de la final me fui a sentar a un lugar para respirar y concentrarme bien. Ya en el combate, me sentí bien. Como tuve harta preparación psicológica, al momento de iniciar la acción pude bloquear los nervios y concentrarme en hacer tocado tras tocada. Eso sí, cuando llegué a los 14 puntos el método me falló un poco (se ríe). Llego ahí y me doy cuenta que estoy a un punto de clasificarme a Tokio, entonces me puse nerviosa y después de eso Nataly mete tres puntos seguidos. Ahí me calme y pude meter el último punto.

- ¿Qué imágenes se le pasaron por la cabeza al momento de conectar ese ultimo toque y lograr el punto de la victoria?
- Después de terminar el combate y dar el saludo me encontraba tranquila, pero apenas llego al final de la pista me pegó todo. Ahí me puse a llorar. Vino mi entrenador, pero por protocolo de Covid no podíamos ni siquiera abrazarnos. Estábamos los dos sin saber qué hacer. Lo primero que se me vino a la mente fue llamar a mi familia que estaba en Houston y a mi hermana en Dallas. Hicimos una llamada grupal y estábamos todos llorando.

- Me imagino que después del combate recibió miles de mensajes de apoyo por parte de amigos, compañeros y chilenos en general...
- Después del combate me tocó mucho llanto y emoción, después con mi familia lo mismo. Ya cuando estaba en el hotel, miro el teléfono y mucha gente me había etiquetado en historias, mis compañeros de clase, equipo y familia. Ahí me tocó llanto de nuevo. Me emocionó mucho que haya habido harta gente apoyándome y viendo los combates. Fue muy grato y lindo.

- ¿Le toma el peso al haber clasificado a los Juegos Olímpicos con solo 18 años? Será la más joven de la delegación chilena...
- La verdad es que todavía lo estoy procesando y un poco en shock. Ahora tengo que sentarme junto a mi familia y entrenadores para ver cual será el plan de aquí a los Juegos Olímpicos, porque tampoco queda mucho tiempo y tengo que prepararme de la mejor manera. Todavía tengo mucha emoción y han sido unos días muy locos.

- ¿Cuáles son sus expectativas de cara a los Juegos Olímpicos y qué papel quiere cumplir?
- Quiero disfruta mucho cada segundo y minuto en esa pista olímpica. Y tratar de tener la mejor participación posible. Quiero avanzar la mayor cantidad de rondas posibles. Muchas competidoras que irán a los Juegos tienen bastante más experiencia y edad que yo, pero tampoco quiero ponerme limites. Una sabe que todas son de carne y hueso, todo es posible al final. Mi meta va a ser dar lo mejor de mí y dejar bien representado a Chile.

La joven deportista nacional durante su participación en el Mundial Juvenil de Esgrima en Egipto

La adaptación en Estados Unidos

- Usted se fue muy joven a los Estados Unidos, ¿qué fue lo que más le costó en su llegada?
- A parte de dejar a las familias y los amigos, yo creo que fue adaptarme a la cultura de acá y aprender el idioma. Acá todo es muy distinto desde el punto de vista cultural. Igual era chica, pero sentí ese shock con las diferencias. En Chile se me hacía más fácil hacerme de amigos, porque nuestra cultura latina es más carismática, por así decirlo. Me costó adaptarme a eso. El tema del idioma influyó en eso, que se me hiciera más difícil conocer gente nueva y formar lazos, pero ahora está todo bien.

- ¿Con que realidad deportiva se encontró allá?
- Me acuerdo de que cuando recién empecé a competir en los nacionales, en la primera competencia habían 150 inscritas. Acá la esgrima se conoce más y se compite mucho. En Chile, como no se conoce tanto la disciplina, había seis competidores. Acá es mucho más competitivo. Son 150 y todas ellas quieren estar en el podio. Eso fue algo que me llamó la atención.

- Sobre el tema del Covid-19, ¿cómo ha afectado en usted la pandemia y el confinamiento?
- En marzo del año pasado se cerró todo de un día para el otro, porque acá en Estados Unidos hubo un tiempo que estuvo muy mal la cosa. Entre marzo y junio estuve entrenando sola en mi casa, ingeniándomela, buscando bidones de agua o lo que sea para levantar y mantener el ritmo. Ahora la situación en Houston está relativamente controlada y mi club volvió a abrir. No me acuerdo cuándo fue, pero ya van unos cuatro o cinco meses que he podido entrenar normal el combate. Igual sigue estando todo muy distinto, por ejemplo en el calentamiento tenemos que estar todos muy separados y con mascarillas, obviamente que es necesario, pero ha sido todo un desafío el acostumbrarme a competir con ella.

- ¿Qué tan difícil ha sido convalidar los estudios en la escuela con el deporte?
- Cuesta, pero más que nada al principio, cuando llegué siendo niña. De a poco fui aprendiendo a manejarme mejor con los tiempos. Siempre he priorizado hacer mis deberes en el tiempo que tuviera. Ahora estoy viviendo a unos 40 minutos del colegio, así que eso me quita un poco de tiempo. Tuve que aprender a manejarme y ocupar los recursos que me daban en el colegio, como los reforzamientos de los profesores. Con el tema de los viajes a competir, tuve que aprender a comunicarme con mis compañeros y profesores para que me mantengan al día. Ahora, entre comillas, pude mantener un mejor control.

-¿Su prioridad va a estar en los estudios?
- Estoy saliendo de cuarto medio, así que en este momento diría que sí, pero igual quiero seguir haciendo esgrima en la universidad, que entró ahora en septiembre, porque acá en Estados Unidos la temporada es distinta. Definitivamente quiero seguir haciendo esgrima y compatibilizar las dos cosas.

- ¿A qué universidad va a asistir?
- A la Universidad de Pensilvania. Varias cosas me llevaron a elegirla, entre ellas la esgrima fue algo importante, porque ahí me dan la posibilidad de seguir entrenando y tienen un buen equipo. Para estar en el equipo tienen un requisito de 15 horas de entrenamiento a la semana, entonces también es fuerte. Voy a tener la oportunidad de compatibilizar los estudios y el deporte.

Sus inicios en el esgrima y la presión sobre sus hombros

- Retomando a sus inicios, ¿cómo fue que empezó en la esgrima?
- Empecé a los siete años en una academia de esgrima en Antofagasta, ahí enseñaba el profesor Luis Álvarez, y me metí por curiosidad más que nada, porque me llamó la atención al ser un deporte poco común. Ahí partí y de a poco me fue gustando cada vez más.

- ¿Tiene algún hobby en el poco tiempo que le queda libre?
- No hay mucho tiempo para hacer otras cosas (se rié), pero por influencia de mi abuela siempre me ha llamado la atención el tema de la moda. Ella tenía una máquina de coser y hacía ropa, entonces me acuerdo que cuando chica iba para su casa y con mi hermana jugábamos a hacerle ropa a las muñecas. Eso me interesó y ahora, en la navidad de hace dos años, mi mamá me regaló una maquina de coser, así que he estado tratando de ver si saque algo de mi abuela. Con eso me entretengo a veces.

- En Chile se le cataloga como una de las deportistas llamadas a liderar el Team Chile en los próximos años, ¿siente esa presión sobre sus hombros o es algo que no le complica?
- Igual se siente, y no solo porque el Team Chile y la gente esté pendiente de los resultados, también porque a veces en las competencias me entran los nervios, y eso es porque me pongo a pensar en todos lo sacrificios que se han hecho para que yo este allí. Siempre he pensado que la manera de agradecerle a mi mamá, papa, hermana, a la federación y al Team Chile es tener el mejor desempeño. Eso hace que sienta la presión, pero con el tiempo y la suma de experiencia es algo que he ido mejorando.

- A largo plazo, ¿cuáles son sus aspiraciones deportivas y cómo se ve de acá a cinco años más?
- Mi máxima aspiración es sacar algún día una medalla olímpica. Esa es mi meta más grande. De acá a cinco años hay mucho que hacer, es un largo tiempo y no estoy segura de qué estaré haciendo, pero si o si seguiré haciendo esgrima y estudiando.